De Gaspar Ilom a Timochenko

Guatemala, 5 septiembre 2012
Por Julio Ligorria

A propósito del inicio del proceso de paz en Colombia. Desde algún lugar de la eternidad, el desaparecido Gaspar Ilom* – alias de Rodrigo Asturias (+) uno de los cuatro comandantes guerrilleros que participó en el conflicto armado interno y luego en el proceso de paz guatemalteco- habría enviado una carta a su par, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, líder de las FARC con reflexiones sobre lo que implica un proceso de paz cuando un grupo antigobiernista tan añejo y fuerte se acerca a una mesa de diálogo.

“Siempre respetado compañero Timochenko:

Recibe mi solidario y revolucionario saludo desde el más allá. Acá en la distancia disfruto de la paz que nunca tuve en la tierra, donde el fervor por defender la lucha popular me hizo, al igual que a ti, despedirme de las comodidades y oportunidades de un mundo que me atraía pero al cual llegué a aborrecer por razones que al final no terminé de entender.  

Hoy veo con calma el derroche de vida y muerte que arrastré por valles y montañas en mi Guatemala. Al igual que lo has hecho tú en diferentes momentos de tu acción revolucionaria, tuve que tomar decisiones fuertes y controversiales para acumular poder y convertir el discurso de campo, en acciones políticas y militares que le dieron una oportunidad al movimiento revolucionario.  

Te preguntarás el por qué de este mensaje. Lo hago porque una vez concluida mi vida, he tenido tiempo para meditar sobre lo que hice y logré. No quisiera que otros compañeros en otras partes de nuestra América desaprovecharan la experiencia de la guerra y su paso hacia la paz, porque cada momento que combatimos, sembramos el odio, la muerte y la destrucción, así haya sido en nombre de los desposeídos.

Tú y yo, en vidas paralelas, hemos enseñado a nuestros países cuánto se puede retrasar el avance del Estado y el progreso de la riqueza de unos cuantos; lo hemos hecho pensando en alcanzar una justicia que las armas y la guerra nunca traerán; quizá ahora no lo entiendas, pero cuando hayas trascendido, verás cómo los guerreros nos equivocamos al usar una causa popular para convertirnos en señores del dolor, el terror y la muerte.  

La guerra entre hermanos, compañero Timochenko, siempre tiene un costo que mata lentamente a las naciones. Siembra odio y cultiva pobreza; siembra desánimo y cultiva amargura. La guerra destruye nuestro presente y embarga nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos y connacionales. En resumen, nuestra guerra, aun siendo bien intencionada, siempre termina en malos términos si no entendemos cuándo es el momento adecuado para detenernos.  

Si cada día que luchamos junto a nuestros compañeros hubiéramos tenido la oportunidad de comprender nuestra realidad, sin duda este proceso de paz que ahora toca a tu puerta hubiera sido tu tarea hace mucho tiempo. No te pido que reniegues de tus ideales revolucionarios, pero si te llamo a reflexionar sobre el futuro; el pasado no se puede cambiar, y el presente nos arrastra con su vertiginoso paso; sólo podemos pensar en el mañana, ese mismo que siempre juramos defender con las armas y el terror.  

Por eso es que te envío estas reflexiones, breves pero construidas sobre la experiencia, para que no desaproveches la oportunidad de cambiar tu realidad.   Con la desaparición del Mono Jojoy, Cano y Tirofijo se te ha facilitado el camino, como le sucedió a los comandantes del FMLN del Salvador cuando desapareció de escena el hermano Shafick Handall.

La ortodoxia ya no es atadura; ahora puedes sentarte a hablar de paz. Eso lo sabe el presidente Santos, por ello ahora es que propone esta salida. Ten presente algo: Santos tiene bastante experiencia como político, como hombre de seguridad y como hombre de Estado. Sé prudente y entiende su lenguaje entrelineado, porque allí encontrarás claves que no te dará nadie más para buscar la paz.  

Para que la paz sea firme y duradera debes no solo deponer las armas sino renunciar al narcotráfico; no olvides que ya todos saben que mas que un movimiento revolucionario,  FARC es el cartel más poderoso del planeta, y eso lo sabe Raymundo y todo el mundo, así que no te hagas las ilusiones de conservar ese negocio. Entiende que la paz rinde mucho más beneficio que la guerra no sólo para quienes combatimos, sino también para quienes quedan en medio del fuego.  

Pero por sobre todas estas reflexiones, medita en algo simple pero auténtico, que yo entendí hasta que la paz llegó a Guatemala: No hay mejor condición para negociar el futuro, que hacerlo en paz. Si continuas en la lucha, los resultados que te esperan llevarán como eje principal el dolor, el odio y la amargura de tener que recurrir a la destrucción y la muerte para alcanzar algunos limitados objetivos. Esos triunfos como ya lo sabes son oscuros, porque se logran a base de sangre de hermanos. Nunca olvides que nuestra lucha nació buscando un mejor futuro y que a ese ideal nos debemos.  

Negocia la paz con sabiduría, sin ataduras ni temores. Cualquier decisión que tomes en busca de la paz, es mejor que cualquier decisión que traiga más guerra para Colombia.

Desde el más allá recibe un abrazo solidario, Gaspar Ilom”

*Gaspar Ilom, el nombre de batalla adoptado por Rodrigo Asturias, es tomado de la novela escrita por su padre, Hombres de Maíz, del premio Nobel de Literatura 1967 Miguel Angel Asturias. Gaspar Ilóm es un héroe mítico que luchó contra los poderosos que querían destruir la naturaleza y adueñarse del maíz, cultivo sagrado de los indígenas mayas.

www.julioligorria.com

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