Carlos Malamud: Perú y Chile, fronteras

Fronteras y nacionalismo: una lacra latinoamericana

Infolatam
Madrid, 5 agosto 2012

(Especial para Infolatam, por Carlos Malamud).- Los diferendos fronterizos han sido la principal causa de conflictos bilaterales en América Latina, un continente que en los últimos dos siglos se ha caracterizado por el escaso peso relativo de las guerras. Sin embargo, los problemas limítrofes han provocado la mayor parte de los estallidos bélicos regionales. Si bien desde 2000 las  disputas de este tipo fueron eclipsadas por otras políticas y económicas, el trazado de límites entre los países sigue incidiendo en la agenda de la conflictividad regional.

Éste es el patrón del contencioso entre Costa Rica y Nicaragua, directamente relacionado con el cauce del río San Juan, e indirectamente con el trazado de una nueva vía bioceánica. No es el único caso que sigue vivo, aunque en los últimos años se ha preferido llevar las diferencias a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en lugar de dirimirlas virilmente en el campo de batalla.

Sin embargo, aún no existen mecanismos genuinamente latinoamericanos para resolver de forma pacífica estas controversias, una prueba adicional de las limitaciones de la integración regional. Pese a cuanto se ha dicho de Unasur, ésta ha sido incapaz al igual que la SICA u otros esquemas similares de dar respuestas acabadas a estos grandes desafíos a la estabilidad del continente.

El 25 de julio pasado, Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa, acompañado cada uno de 14 compatriotas, hicieron público su “Llamado a la concordia” ante el diferendo fronterizo entre sus países. El “Llamado” instaba a pueblos y gobiernos a acatar pacíficamente el fallo del Tribunal Internacional de La Haya, cualquiera sea su sentido. Esta iniciativa recuperaba otra similar de ambos literatos, de 1979, en el centenario de la Guerra del Pacífico, cuando llamaron  a sus países a vivir “siempre en paz y amistad”.

Como apuntó Vargas Llosa “recordábamos en esa ocasión que los enemigos de Perú y Chile no eran nuestros vecinos, sino el subdesarrollo, y que la batalla contra el hambre, la ignorancia, la desocupación, la falta de democracia y libertad “sólo podemos ganarla unidos, luchando solidariamente contra quienes pretenden enemistarnos y obstaculizar nuestro progreso””.

Los conflictos fronterizos y las guerras asociadas sólo podían mantenerse por la vigencia de una de las mayores lacras latinoamericanas: el nacionalismo. No en vano éste se desarrolló de forma simultánea al surgimiento de los nuevos estados nacionales en el siglo XIX. Si en una fase inicial, durante las guerras de independencia, el nacionalismo americano creció tras romper con su componente hispano, posteriormente lo hizo enfrentando a unos pueblos con otros. Por más que se alaben las virtudes del nacionalismo latinoamericano, contraponiéndolo al europeo, especialmente en sus variantes más xenófobas, no por eso deja de ser un elemento contraproducente para el futuro pacífico de sus pueblos.

Lo más absurdo de la disputa actual entre Chile y Perú es que ésta no afecta a territorios “irredentos” sino a una ambigua superficie marítima cuyo límite debe fijarlo una línea imaginaria. Se pueden entender las razones económicas (pesca y otros recursos naturales) que esconde la reclamación al Tribunal de La Haya, pero lo que se entiende menos, tanto en éste como en los restantes casos, es la ausencia de una negociación diplomática y civilizada, tutelada por los vecinos. Ante este nuevo fracaso de la omnipresente diplomacia presidencial, iniciativas como las de Edwards y Vargas Llosa deben ser sumamente valoradas. Cuando los gobiernos en vez de velar por el interés general sobrevaloran sus propios intereses políticos es cuando se agradece el paso adelante de la sociedad civil, especialmente si ésta reclama el total acatamiento de la sentencia que ponga punto y final a un enfrentamiento tan disparatado como el presente.

2 comentarios a “Fronteras y nacionalismo: una lacra latinoamericana”

  1. ADRIANA dijo:

    Un ¡Bravo! por la intervención de la inteligencia y la cultura en los absurdos y estúpidos conflictos liderados por los ignorantes y “siempre mezquinamente interesados” patrioteros de costumbre…

  2. Marilia dijo:

    El señor Malamud debería informarse mejor y saber que fué el Perú el que invitó a Chile en más de una ocasión a negociar diplomáticamente y que éste último se negó a hacerlo, por lo que al Perú no le quedó de otra que recurrir a un medio pacífico de controversias como lo es la Corte Internacional de Justicia.

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