¿Qué sabes del nuevo gabinete?


Por Mirko Lauer

“Estamos en pleno furor ministerial. Los nombres de los que se van y de los que quizás lleguen circulan a cada vez más velocidad. Las anécdotas sobre ofertas frustradas se multiplican. Las explicaciones sobre por qué sí y por qué no se van haciendo más alambicadas. Cada vez más aspirantes a llegar o a permanecer salen a los medios, esperando que su ansia no se note.

La cosa tiene mucho de deportivo, en la medida que los posibles cambios suponen ganadores y perdedores. Además están el entusiasmo y el optimismo. Nadie lo dice, pero la idea es que el gabinete que viene necesariamente será mejor que el anterior. En todo caso los ministros impopulares y criticados serán castigados con la salida. En el instante del cambio la democracia aparece funcionando mejor.

… Ahora circula la discutible idea de que un gabinete renovado puede significar una nueva era política, como sucedió un poco con el cambio de Salomón Lerner por Óscar Valdés. Es decir que Humala podría dar un segundo o tercer bandazo en su gobierno. Pero si el izquierdismo con Lerner no pudo hacer mucho, el derechismo con Valdés tampoco ha podido hacer mucho. Sospechas de que el gabinete no hace la política.

Pero igual vamos a seguir recibiendo, comentando y circulando listas de los que salen y los que llegan, y tratando de descifrar signos políticos en esas cábalas. Al final seremos sorprendidos, siempre a medias. Algunos verán en el resultado una lógica indiscutible, otros una incongruencia censurable. Por unos días primará la falsa impresión de que el primer ministro es un hombre con poder de decisión.

Este año el ritual es particularmente desordenado, porque el presidente parece indeciso. En la chismografía hay muchos que declinan cortésmente los ofrecimientos. La idea de que el gabinete debe tener más experiencia y habilidad políticas que el actual acorta el naipe. Pero igual los comentaristas estamos esperando ser sorprendidos, como en el primer nuevo gabinete que recibimos fresco, y luego despedimos ajado”.

Extracto del artículo publicado por el diario La República

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