Ollanta Humala a la búsqueda de primer ministro
Madrid, 18 de julio de 2012
Las claves
- Se especula con que Ollanta Humala haría la crisis de gobierno en torno a la fiesta nacional peruana, el 28 de julio.
El presidente debe cambiar de actitud
“Antes que un cambio de gabinete, el presidente Humala y su gobierno necesitan con urgencia –como en la campaña que acaban de lanzar con entusiasmo– un ‘cambio de actitud’ en todo sentido, en donde la renovación indispensable del consejo de ministros debiera ser una consecuencia de esas nuevas prioridades”. (La República. Perú)
(Informe especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Ollanta Humala se acerca la que sería su tercera crisis de gabinete en tan solo un año de gobierno. La bonanza económica no se ha traducido en una estabilidad política para un gobierno que afronta el creciente malestar de las provincias del interior y que no ha sido capaz de explicar convincentemente el giro hacia políticas moderadas que ha llevado a cabo el Presidente, alejándose de sus propuestas de campaña.
Lo cierto es que el gabinete que desde noviembre encabeza Óscar Valdés parece herido de muerte. El premier elude cualquier referencia a su futuro (“lo que quiero es pasar buenas Fiestas Patrias” del 28 de julio) pero a la vez es consciente de que “desde que se inició este gabinete el año pasado el presidente nos trazo metas y objetivos (…). Él tiene maneras de evaluar a sus ministros. El presidente tiene nuestros cargos a su disposición”.
Los analistas políticos lo ven como un gabinete amortizado. “El gobierno está en un proceso de indecisión, de indefinición y de confusión”, asegura el antropólogo y sociólogo Julio Cotler quien añade que “este es un gobierno que al cabo de un año uno no sabe muy bien a dónde va, qué quiere y cómo lo quiere hacer. No tiene prioridades”.
La directora de Imasen, Giovanna Peñaflor, considera que los errores de Valdés han acabado dañando la imagen del presidente que ha caído en los índices de popularidad hasta en un 12%: “debe verse esta caída desde la falta de liderazgo del presidente. Las marchas y contramarchas ante los conflictos sociales, las víctimas, la tardanza para invocar al diálogo. En ese sentido, Oscar Valdés ha influido mucho al haberse diluido totalmente su imagen ante la población. Por ello el gobierno ha perdido el apoyo de muchos de los que le dieron su voto”.
Un gestión controvertida
La popularidad del presidente de Perú, Ollanta Humala, ha caído cinco puntos en el último mes, hasta situarse en el 45 por ciento, debido al conflicto por el proyecto minero Conga en el departamento de Cajamarca, según la encuesta de Ipsos Apoyo que además apunta que el 56 por ciento de los encuestados considera que Valdés debe ser reemplazado, y solo el 23 opina que debe continuar en el cargo.
A lo largo de estos meses, Oscar Valdés ha levantado la bandera de del pragmatismo (llego a decir que Humala “debe olvidarse” de sus promesas electorales y gobernar “para el 100% de los peruanos”)…
… y de las medidas enérgicas -autoritarias según sus rivales- para contener la oleada de protestas sociales en el interior, los conflictos en la región de Cajamarca (norte) y la provincia cusqueña de Espinar (sur).
Según sus palabras: “Yo dialogo todo el tiempo, lo que no permito es que se deteriore la autoridad. (…) Tenemos una clase minoritaria, porque los podridos, los congelados y los incendiarios son los mínimos … Hay una actitud concertada de esta gente que quiere crear problemas al país (…), elementos que están tratando de concertar para paralizar los conflictos mineros y que buscan en 2016 otro tipo de gobierno”.
De hecho, muchos dieron por muerto el gabinete durante la crisis del pasado mes de mayo cuando en mayo Ollanta Humala nombró a los nuevos titulares de Defensa e Interior, José Urquizo y el general de división Wilver Calle Girón, respectivamente, tras el revés sufrido por las Fuerzas Armadas frente a la guerrilla de Sendero Luminoso.
En esta ocasión el presidente prefirió llevar a cabo un cambio parcial y no una remodelación total del gobienro.
Los posibles sucesores
Nada se sabe de quién será el sucesor de Oscar Valdés aunque se especula con que será un hombre cercano al Presidente y de peso político propio. Se apuntan nombres como el ministro de Economía, Luis Miguel Castilla; el ministro de Justicia, Juan Jiménez Mayor; y el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal e incluso el actual titular de Vivienda, René Cornejo.
El diario El Comercio incluso ha especulado sobre la posibildiad de que Humala haga un guiño al interior, de donde han procedido las protestas de los últimos meses.
En este sentido, han saltado los nombres del presidente regional de la sureña región de Moquegua, Martín Vizcarra, o el presidente regional de San Martín, César Villanueva.
En este cambio de gabinete posiblemente no continuara el canciller, Rafael Roncagliolo, quien es el último representante de la izquierda dentro del gobierno. Una izquierda quien apoyó la llegada de Humala al poder pero que ahora ha roto con él.
Elcanciller ya ha adelntado que no desea seguir: “es cierto que estoy cansado, es cierto que he hablado con el presidente sobre eso una vez, pero la única persona que puede hacer ese tipo de anuncios es el presidente de la República … es cierto que si el caballo está cansado, no está mal tomar la posta, ¿no?”.
Esto sería culminar su viraje político que tan alto costo ha tenido como señala Mirko Lauer en el diario La República: “el propio Ollanta Humala calculó mal el distanciamiento respecto de su ala izquierda, y con ello contribuyó a abrir la caja de Pandora que ahora dos sacerdotes buscan exorcizar. Prueba adicional de que en política siempre hay que guardarse un lugarcito para dominar el centro del escenario”.
Humala ha venido respaldando a Óscar Valdés a lo largo de estos meses pese a los graves problemas y enfrentamientos que han tenido lugar a lo largo y ancho del país que han puesto en cuestión la gobernabilidad: “acá todos tenemos que asumir la responsabilidad. Como Presidente de la República asumo la responsabilidad de mantener el control y el orden del país, y el principal instrumento para ello es el diálogo”,
El ex militar Oscar Valdés asumió el cargo en reemplazo de Salomón Lerner en noviembre de 2011, quien fuer el primer jefe de gobierno de la era Humala. Su designación significó un antes y un despuiés pues ratificó la lejanía de Humala con respecto a la izquierda, pese a que el nuevo primer ministro manifestó que el régimen no ha dado un cambio “ni a la izquierda ni a la derecha”.
Pero en realidad, fue recibida con entusiasmo por los gremios empresariales, y mal por la izquierda y hasta por el expresidente Alejandro Toledo que anunció que su partido, Perú Posible, “ha tomado la decisión de tomar distancia del Gobierno” de Humala, en el que hasta hasta esa crisis de gobierno tenía a Rudecindo Vega y Daniel Mora como ministros de Trabajo y Defensa.
Continuismo humalista
Sea quien sea el nuevo premier, todo apunta a que Ollanta Humala no alterará la línea que ha seguido hasta ahora pues en repetidas ocasiones ha defendido su cambio de ideas y ha criticado a quienes, la izquierda radical, se niegan a cambiar: “no podemos permitir que quienes no quieren el cambio se disfracen y vengan a luchar en contra del cambio, porque eso es ir en contra del interés de la gente más pobre”.
Paralelamente, dentro del régimen humalista va ganado fuerza la figura de la esposa del Presidente, Nadine Heredia quien cada vez tiene más presencia pública y mediática con mensajes de claro tinte político. El vacío político alrededor de Humala propicia la emergencia de la esposa.Así, en las últimas semanas se la ha podido ver defendiendo las políticas sociales de su esposo: “quiero transmitirles el saludo y cariño del Presidente Ollanta, quien conoce de sus falencias en todos estos años de olvido y, por eso, hoy llegamos con estas acciones que son expresiones concretas de su gobierno por avanzar en la inclusión social con las poblaciones más alejadas”.
O haciendo un llamamiento a la la unidad y el diálogo entre los peruanos, a fin de resolver los problemas pendientes “con calma”, para preservar una “sociedad de paz”: “todos merecemos que nuestras familias vivan y se desarrollen en un ambiente de tranquilidad, pero también que el bienestar de nuestra economía pueda llegar a todos los niveles y rincones del país”.
Todo ello no hace sino ratificar los rumores que sitúan a Heredia como una figura a tener en cuenta para las presidenciales de 2016.

























