Carlos çAlberto Montaner: Paraguay crisis

Paraguay y Fernando Lugo

Madrid, 3 julio 2012
Por Carlos Alberto Montaner

Lo probable es que la destitución del ex presidente paraguayo Fernando Lugo sea irreversible. El chavismo carece de razones y fuerza para reponerlo en el poder. Los cinco mandatarios de Alba podrán desgañitarse gritando y amenazando, incluso acompañados por Mercosur y algún otro engendro diplomático, pero es muy difícil que esas protestas tengan éxito. Es sólo pataleo.

No hay duda de que la letra de la constitución paraguaya de 1992 legitima y ampara lo sucedido. Tampoco de que el juicio fue demasiado expedito, pero la ley no establece el tiempo que debe durar el pleito. El artículo 225 dice, simplemente, que las dos terceras partes del Congreso pueden pedir el enjuiciamiento político del Presidente, y las dos terceras parte del senado, tras escuchar los alegatos en pro y en contra, tienen la potestad de expulsarlo del poder por gobernar indebidamente.

¿Por qué, si el asunto es tan claro, algunos gobernantes demócratas, como el colombiano Juan Manuel Santos y el chileno Sebastián Piñera reaccionaron con cierta sorprendente vehemencia contra una decisión soberana del senado paraguayo, perfectamente ajustada a Derecho?

Hay tres razones.

La primera, es que a los presidentes les pone muy nerviosos que se expulse del poder a un colega, ya sea por las buenas o por las malas. Existe el muy humano temor al contagio. Hablar de impeachment a cualquier presidente es mencionar la soga en casa del ahorcado.

La segunda, es que Fernando Lugo es una persona agradable y amistosa con quien se reunían frecuentemente en cumbres o visitas bilaterales. En esos encuentros se crean vínculos afectivos que trascienden los lazos oficiales. No estaban respaldando al presidente extranjero víctima de una arbitrariedad, sino al amiguete en desgracia. Dentro de los valores de la cultura iberoamericana la lealtad personal tiene tanto peso como los argumentos jurídicos.

La tercera razón es la consecuencia de la intimidación mediática del chavismo. La capacidad de la izquierda carnívora para desacreditar a sus adversarios es temible. Ningún político quiere ser acusado de “fascista o golpista al servicio del Imperio”. Es mucho más seguro posar de progre.

Al chavismo todavía le quedaba la “carta brasilera” para tratar de desestabilizar al nuevo gobierno paraguayo del Dr. Federico Franco –un joven y prestigioso médico vinculado al viejo partido de los liberales–, pero parece que la presidente Dilma Rousseff no se dejará arrastrar en esa peligrosa dirección y limitará sus quejas al ámbito retórico.

Es natural. Los brasileros hace unos años vivieron algo parecido cuando expulsaron del poder al presidente Collor de Mello. Por otra parte, Brasil y Paraguay comparten intereses comunes en la enorme central hidroeléctrica de Itaipú –una de las mayores usinas del planeta—, mientras hay un grupo importante de inversionistas brasileros instalados en el país vecino. Carece de sentido poner en riesgo esos valiosos vínculos por defender una causa injusta y, sobre todo, perdida.

¿Cómo juzgará la historia al ex presidente Fernando Lugo? A mi juicio, de manera benévola. Pese a su simpatía por los disparates de la Teología de la Liberación, no fue un gobernante extremista, ni afilió a su país al coro delirante del chavismo, ni nadie lo ha acusado con pruebas de actos de corrupción. Además, abandonó el poder pidiendo hidalgamente que no se le apliquen sanciones económicas a su país porque eso afectaría a los paraguayos más pobres. Eso lo honra.

Si Lugo es culpable de algo, no obstante, es de una absoluta falta de instinto político. Es inconcebible que un mandatario cuya popularidad apenas rozaba el 30%, sabedor de que ninguno de los grandes partidos del país lo respaldaba, no hubiera cuidado al aliado que lo llevó al poder, el Partido Liberal Radical Auténtico. Lugo se enemistó con todos, y todos, en su momento, le pasaron la cuenta. No entendió que gobernar en democracia es negociar y forjar consensos. Le faltó cintura política.

Le sobró, en cambio, la otra cintura. Sus mayores faltas pertenecen al ámbito privado, no por haber violado el voto de castidad –una extraña limitación genital que sólo le afectaba a él y escandalizaba a sus correligionarios–, sino por la censurable conducta de no haberle hecho frente responsablemente a un par de casos en los que sus amoríos tuvieron consecuencias. Eso no se hace, especialmente en un país en el que los hogares monoparentales son sinónimo de pobreza. Es algo muy feo.

4 comentarios a “Paraguay y Fernando Lugo”

  1. Fernando dijo:

    Estimado Carlos Alberto, yo creo que si bien en el libelo acusatorio del juicio político, no hubo denuncia de corrupción y no se los motivos (espero que haya sido por falta de tiempo porque le informo que los diputados que acusaban tuvieron menos tiempo que la defensa para preparar su parte). Creo también que lastimosamente (la ciudadanía se acostumbró a la corrupción) los casos de corrupcion no iban a tener el peso que tienen los hechos de volencia, inseguridad y actos políticos en lugares no permitidos que si fueron denunciados.
    Lugo (y ahora vemos que nuestro actual presidente va en la misma dirección) ubicó familiares, amigos, y parientes suyos y de aquellas mujeres con quienes engendro hijos, en cargos públicos y con sueldos irregularmente altos. En Paraguay estos casos son de público conocimiento lo que representa un claro acto de nepotismo y corrupcion. En las redes sociales circulan gráficos de Lugo pidiendo trabajo para mantener a su prole, la burla del hecho solo provoca la risa de la ciudadanía y no la rabia (repito la ciudadanía se acostumbro a la corrupcion).
    En Paraguay se percibe que la reaccion de Chavez y los presidentes simpatizantes a este se debe al temor de que con ellos suceda lo mismo. Tal es asi que los cancilleres de Venezuela y de Ecuador (los 2 paises que sufrieron intentos de golpe en esta ultima era de presidentes de la izquierda) vinieron a comandar el actuar de Lugo durante los dias que duro el proceso del juicio, tratando de salvar la situacion (se rumorea que los maletines cruzaron los controles aduaneros y la corrupcion les jugo en contra esta vez) reuniendose hasta con las autoridades militares dentro del mismo Palacio de Gobierno (la filmacion prueba estos encuentros no el contenido del mismo).
    Nada mas que decir, comparto opinion con usted y espero que las autoridades politicas de esta region sepan comprender de la misma manera y actuen acorde.
    Cordial saludo,

  2. Mary dijo:

    me apena que tanto Fernando como Montaner metan en un mismo saco a Chavez y a Lugo. Pero sobre todo me apena de montaner su ignorancia sobre la sociedad Paraguaya

  3. Hugo M L dijo:

    Montaner expresa con toda claridad la situacion real, ademas la gran mayoria de la ciudadania paraguaya comparte este mismo analisis

  4. Gloria B. dijo:

    También es de los pocos que menciona el tema bochornozo de la paternidad irresponsable de Lugo, en un país donde la mitad de las mujeres es madre soltera o con hijos que no son de sus parejas actuales, pero de todas las burlas que hacia la prensa nacional y aún mas la internacional al tema, se ·olvidaron· hasta esos mismos vecinos que hablan de “Presidente honrado”; también olvidaron los desplantes que le hizo la Presidenta Argentina en mas de una ocación.

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