México elecciones

Los pilares del proyecto de Enrique Peña Nieto para México

Infolatam
Madrid, 2 julio 2012

Las claves

  • Peña Nieto cree que la actual situación del país recuerda a la que vivió Brasil en los 90 y México puede salir del hoyo como lo hizo el gigante sudamericano.

Decisión ciudadana

(Especial para Infolatam).- No existe ninguna duda de que Enrique Peña Nieto es el nuevo presidente de México. En el segundo y tercer sitio tampoco hay sorpresas y queda muy parejo como lo señalaban los sondeos. El lugar dos lo ocupa Andrés Manuel López Obrador (PRD-MC-PT) y el tres Josefina Vázquez Mota (PAN). Hay un voto de castigo al gobierno del presidente Calderón.

(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Enrique Peña Nieto asumirá la presidencia el próximo mes de diciembre con el objetivo de convertir a México en una de las economías emergentes del siglo XXI, disminuir los altos índices de pobreza y desigualdad, poner fin a la guerra contra el narcotráfico y tratando de demostrar que el PRI no es el viejo partido autoritario y corrupto, sino que ha sabido evolucionar con los tiempos.

Manuel Alcántara, catedrático de la Universidad de Salamanca y Doctor en Ciencias Políticas, le comentó a Infolatam que en realidad no “conocemos a Peña Nieto después de esta larga campaña electoral. No conocemos lo que hay detrás de la “máscara” que todo candidato lleva puesta. Sabemos que es un hombre que enamora a la cámara pero solo empezaremos a saber algo de él cuando conozcamos los primeros nombramientos de gobierno”.

De todas formas, algunas pocas cosas sí se conocen ya. Peña Nieto, un pragmático sin ataduras ideológicas ni intelectuales (“mi única definición es que soy un pragmático al que importan los resultados. Los resultados, eso es lo que importa: los resultados”), tiene como meta poner en marcha todas aquellas reformas estructurales que México no ha impulsado desde 1997 para situar a la economía mexicana entre las más importantes entre las emergentes.

Hacer de México un BRIC

En el terreno económico, México ha tenido un débil crecimiento desde los años 80, lejos de las grandes economías emergentes, China y la India. No pertenece a los famosos BRIC pero sí a esas nuevas clasificaciones que han surgido, como los “eagles”. BBVA Research llama EAGLE (Emerging and Growth Leading Economy) a economías emergentes como China, India, Brasil, Corea, Indonesia, Rusia, México, Turquía, Egipto y Taiwán.

Enrique Peña Nieto se declara “obsesionado” por lograr que los mexicanos recuperen la seguridad

Por el momento, de todas formas, México arrastra el handicap de que ha tenido un crecimiento bajo, poco más del 2% en el último lustro, por debajo de las principales economías emergentes.

Por eso, Enrique Peña Nieto se declara “obsesionado” por lograr que los mexicanos recuperen la seguridad, fortalezcan su educación y, sobre todo, impulsen un crecimiento económico permanente: “una obsesión central por combatir de raíz y de fondo la pobreza en la que siguen viviendo, lamentablemente, 57 millones de mexicanos. Una obsesión por combatir de manera más eficaz la inseguridad que vive nuestro país. Y que el motor para hacer crecer estas asignaturas sea obsesión por crecer económicamente”.

Y para lograr esto, sus ojos se vuelven a un caso en particular latinoamericano que le puede valer como ejemplo a seguir: “lo que podemos observar de la experiencia brasileña es precisamente que durante la gestión del presidente Lula el crecimiento económico de su país tuvo un cambio significativo, que mejoró notablemente el crecimiento económico, la generación de riqueza y eso permitió lograr un objetivo muy importante, disminuir la pobreza”.

Peña Nieto cree que la actual situación del país recuerda a la que vivió Brasil en los 90 y México puede salir del hoyo como lo hizo el gigante sudamericano. Por lo tanto, se insertaría así en la vieja tradición desarrollista mexicana pues reivindica, y no por casualidad, figuras como la del expresidente Adolfo López Mateos (1958-64) de quien ha tomado una de sus frases: “Por la grandeza de México”.

Como recuerda el diario Excelsior, Peña Nieto no esconde su admiración por López Mateos: “fue un Presidente… que en los cincuenta le tocó ser impulsor del México moderno, del México que se abría al mundo… fue creador de un régimen de seguridad social para los trabajadores del Estado —el ISSSTE—; fue un gran promotor de la cultura, fue el creador del libro de texto gratuito”.

Incluso, le toma como guía de su futuro gobierno: “hoy, más de cincuenta años después, es un referente de lo que debemos hacer en el México de hoy, así como él llevó entonces el libro de texto, a lo mejor hoy tendríamos que llevar las computadoras. Veo en él a un gran personaje, a una persona querida, a una persona respetada, a un personaje de la política que se rodeó de un gran equipo, que abonó a la construcción del México moderno en aquel entonces”.

Petrobras ejemplo para Pemex

Una de las reformas económicas siempre pospuestas o no logradas es la de Pemex. Lo intentó Felipe Calderón pero de esa iniciativa salió una reforma tan solo a medias. El petróleo fue nacionalizado en 1938 por Lázaro Cárdenas y desde entonces es un tabú hablar de una posible privatización.

Una de las reformas económicas siempre pospuestas o no logradas es la de Pemex.

Pero Peña Nieto parece que, sin privatizar, sí está de acuerdo en abrir lo máximo posible Pemex a la inversión privada: “México debe examinar los mecanismos utilizados en otros países para liberalizar el sector petrolero. Yo veo en Pemex una gran oportunidad si logramos dos condiciones fundamentales, primero que el Estado mantendrá la propiedad de los hidrocarburos y luego una alianza estratégica con la inversión privada…Brasil es un ejemplo”.

Aquí el ejemplo es de nuevo Brasil y Petrobras: “como ocurre en Brasil y en todo el mundo donde el Estado es propietario de los hidrocarburos, pero para encontrar mecanismos u opciones que permitan la participación del sector privado, simplemente para potenciar la capacidad de realización y la concreción de proyectos de esta empresa”.

Pablo Hiriart analista del periódico La Razón considera que “lo que propone Peña Nieto es similar a lo que hizo Fernando Henrique Cardoso en Brasil, y continuó y profundizó Lula da Silva en Brasil”.

“Creo que el resultado de lo que Petrobras hizo en Brasil fue justamente a partir de esta participación, involucrar al sector privado, pues su producción creció, el tamaño de la empresa creció, generó más riqueza para Brasil y bueno pues los resultados saltan a la vista, yo creo que los grandes logros de la gestión de Lula…disminuyó notablemente la pobreza en 28 millones de brasileños, hizo que 35 millones de brasileños que estaban en condición de pobreza emergiera o crecieran a un sector de clase media, que me parece está entre sus grandes logros y creo que en esto en parte tuvo que ver esta apertura que tuvo Petrobras”, apunta Peña Nieto.

La reforma política

Junto con Pemex, la otra gran reforma pendiente en México es la política. Frente a las tesis que defienden una reforma del modelo presidencialista apostando por uno parlamentario o el semipresidencial, Peña Nieto parece que tiene otra visión diferente: “clara y abiertamente he señalado que estoy a favor de un presidencialismo”.

Peña Nieto, en un mitin en Puebla, México

La realidad es que desde 1997 México sufre un bloqueo institucional pues los distintos presidentes que se han sucedido, fueran del PRI (Ernesto Zedillo) o del PAN (Vicente Fox y Felipe Calderón), no pudieron impulsar su agenda reformista por no contar con mayorías en un legislativo fragmentando entre tres grandes fuerzas, ninguna con mayoría (PAN, PRI y PRD).

Los viejos tiempos donde un presidente priista dominaba un legislativo con mayoría absoluta del PRI quedaron atrás desde que se transparentaron las elecciones y dieron como resultado desde 1997, congresos divididos, sin mayorías y sin capacidad de alcanzar consensos.

Enrique Peña Nieto aspira a impulsar dos medidas que pueden resultar polémicas: incrementar el poder y autonomía presidencial y evitar el exceso de representación y poder de las minorías en el legislativo.

Sobre el fortalecimiento de las atribuciones del Ejecutivo ha sido también muy claro: “soy más propresidencialista que en favor de otro orden o esquema de gobierno al que algunas propuestas eventualmente quisieron empujarnos y que no compartí y que públicamente lo señalé. No creo que exista el semiparlamentarismo: o hay parlamentarismo o hay presidencialismo, el semiparlamentarismo me parece una ficción”.

La idea de Peña Nieto es que más atribuciones para el Presidente redundará en “una mayor eficacia del Estado mexicano” evitando la actual situación, donde “(vivimos) entrampados en esta relación que no transita entre el Ejecutivo y el Legislativo”.

Junto a reforzar los poderes presidenciales, Enrique Peña Nieto ha subrayado la necesidad de que la Cámara no sea rehén de la presencia, “importante y respetable”, de los pequeños partidos que tratan de “imponer su condición sólo por ser una minoría eventualmente virulenta, ruda, difícil”.

Cree que se debe disminuir el número de legisladores plurinominales que sobrerrepresentan a una minoría y su presencia es semejante a la de una mayoría, “lo cual, me parece, distorsiona el sentido y alcance de una representación social…Me parece que si no partimos de reconocer que tenemos una presencia predominante de tres fuerzas políticas en el país, lo cual hace casi imposible que una sola logre una mayoría absoluta si no generamos un mecanismo, como existen en varias partes del mundo, para que se les dé un mínimo de sobrerrepresentación”.

Las criticas y el temor al regreso del viejo PRI autoritario no han tardado en aparecer. “Lo que quiere es la presidencia imperial”, advirtió el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Armando Ríos Piter, quien considera que “confunde entre lo eficaz y lo que significa el diálogo político…para él, en su concepción de país, la pluralidad es lo que ha generado ineficacia…(eso) es una visión profundamente autoritaria y regresiva”.

Peña Nieto ve en estas reformas una de las condiciones sine qua non para llevar a cabo “medidas audaces”, por ejemplo en Pemex: “más allá de una simple competencia democrática, las elecciones federales significan la oportunidad de cambio, de cumplir con los compromisos puntuales adquiridos en campaña, de retornar al país a la seguridad, a la tranquilidad, al crecimiento, a la generación de empleos”.

Lucha contra la pobreza

Con casi el 50% de la población en situación de pobreza, las políticas sociales brasileñas son igualmente un modelo para Enrique Peña Nieto quien en octubre sostuvo un encuentro privado con Luiz Inácio Lula da Silva, para analizar los modelos para el combate contra la pobreza.

La pobreza afecta a 52 millones de mexicanos, el 42% de la población

La pobreza afecta a 52 millones de mexicanos, el 42% de la población

La pobreza afecta a 52 millones de mexicanos, el 42% de la población, mientras que el 41% de la riqueza nacional está concentrada en las manos de tan solo el 10% de sus habitantes.

“Es una plática que queremos tener para conocer las políticas sociales, muy en especial las que tienen que ver con el impulso de la economía. En Brasil se lograron buenos resultados con el combate a la pobreza, en el impulso del país, eso es lo que queremos comentar”, aseguró antes de la reunión con Lula para añadir después que “si algún crédito tiene, y algún resultado realmente visible de la gestión del Presidente Lula fue la disminución de pobreza en su país”.

De todas formas, la continuidad de las políticas actuales de lucha contra la pobreza en México no deben ser descartadas. Christine Lagarde máxima autoridad del FMI aplaudió en su día el programa Oportunidades que junto con el programa Bolsa Familia de Brasil, han logrado, “romper la cadena de transmisión de la pobreza de una generación a otra, a tal punto que hoy en día son modelos para el resto del mundo”.

Por eso, el futuro presidente ya anunció que aspira a dar continuidad y acrecentar el programa “Oportunidades” que arrancó con los gobiernos priistas: “dichos programas no pertenecen en exclusiva a partido alguno, y que más bien ha sido la política del Estado mexicano, de hace ya varios años, el definir mecanismos para combatir la pobreza y apoyar a quienes más lo necesitan, los programas que hoy tienen el Estado mexicano partieron de los gobiernos encabezados por mi partido”.

Política exterior y el liderazgo externo mexicano

En el libro México la gran esperanza, Un estado eficaz para una democracia de resultados, de Peña Nieto, el autor hace hincapié en que México debe ser un actor global y estar presente en el tablero internacional: “perdimos visión y rumbo. Mientras otras naciones emergentes consolidaban alianzas dentro y fuera de sus regiones para promover sus intereses, México se automarginó. Se convirtió en simple observador del surgimiento de nuevos protagonistas regionales y globales”.

Peña Nieto hace hincapié en que México debe ser un actor global

Peña Nieto se refiere a que México quedó fuera del grupo de las economías emergentes, Brasil, Rusia, India y China, que formaron el BRIC: “esto se debe en gran parte al pobre desempeño de México en áreas claves para el desarrollo… como, por ejemplo, el crecimiento económico. Si nuestras fortalezas se han debilitado y nuestros rezagos siguen siendo retos pendientes, difícilmente podemos proyectar una imagen más positiva del país hacia el exterior”.

Incluso, señala casos concretos en los que Brasil le ganó claramente la partida a México como durante la crisis entre Venezuela y Colombia, ya que fue mediante “Unasur que Brasil se comportó como intermediario para la solución del problema”.

Para el priista “México no puede quedar al margen de los acontecimientos y las decisiones que contribuyen a la estabilidad y al desarrollo de la región. Esto implica la necesidad de encontrar, junto con los países sudamericanos, el mecanismo más eficiente para que nuestro país participe en la solución de conflictos en beneficio de la prosperidad regional”.

O durante las últimas crisis regionales, como la de Honduras, donde el gobierno mexicano jugó un papel secundario en su teórica zona de influencia mientras que el rol protagónico era para Brasil, “cuando ésta tuvo lugar en nuestro supuesto ámbito de interés e influencia”.

La guerra al narco

Por supuesto, otro de los grandes retos que va a afrontar es el de la lucha contra el narcotráfico, una “guerra” que iniciara Felipe Calderón allá por 2006 y que acumula unos 55 mil muertos.

Enrique Peña Nieto ha reiterado su “compromiso indeclinable” en la lucha contra el narcotráfico ya que “la ley se aplica, jamás se negocia”, un claro mensaje para aquellos que insinúan que podría pactar con los cárteles como se supone que en los 90 hicieron los gobierno priistas.

Peña Nieto ya ha adeontado que seguirá colaborando con Washington en ese campo aunque siguiendo la tradición nacionalista de su propio partido “no se subordinará a las estrategias de otros países”.

Enrique Peña Nieto ha reiterado su "compromiso indeclinable" en la lucha contra el narcotráfico

El futuro presidente ha prometido que modernizará la fuerzas policías creando una especie de Guardia Civil española que contaría con unos 40.000 efectivos. Para ello contará con un asesor muy especial, el ex director de la Policía Nacional de Colombia Oscar Naranjo.

Naranjo, de 55 años,  es considerado en su país un héroe en la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla.

Peña Nieto cree que la inseguridad es el tema de “mayor angustia” para los mexicanos y señaló que su objetivo será “ajustar la estrategia que ahora se ha seguido para tener un objetivo central que es reducir la violencia … Es claro que los mexicanos esperan resultados inmediatos”.

Todo esto es lo que Peña Nieto ha dejado saber de sí mismo a lo largo de todos estos meses. Ahora, como señala Manuel Alcántara, conoceremos al verdadero Peña Nieto y sabremos cuán diferente es, o no, con respecto a lo que pensábamos y de lo poco que dejó entrever.

Comentar esta noticia

 

Cambiar a versión móvil