Reunión del G-20 en México: De cumbre ecológica a cumbre Europléjica

Infolatam
Washington, 17 junio 2012
Por Claudio Loser

(Especial para infolatam).- En una señal de respeto  al saliente Jefe de Estado Felipe Calderón de México, este país tiene a su cargo la presidencia anual del G-20, el grupo operativo que reúne a las principales economías del mundo. En consecuencia se realizará la cumbre de líderes en la bella Los Cabos, el 18 y 19 de Junio.  El punto de reunión esta convenientemente ubicado en el Océano Pacifico, y simboliza el desplazamiento del centro de atención de  la economía mundial del  Atlántico Norte  a Asia, en un contexto ambientalmente sustentable. La unión entre el simbolismo y la realidad, lamentablemente termina allí.

Con la esperanza de estar saliendo de la peor crisis económica de los últimos decenios, esta cumbre se preparaba para tratar la sustentabilidad verde,  seguridad alimenticia y cambio estructural. Seguramente se hablara de lo primero, mostrando preocupación por hijos y nietos. También se mencionara la necesidad de mejorar la oferta de alimentos, aunque la sostenida caída de precios del último año reduce por ahora su interés político. Por cierto se rendirá tributo a la necesidad de realizar cambios estructurales, tanto en los mercados laborales y financieros como en la política fiscal, aunque lamentablemente pocos de los líderes aceptan políticamente que la solución de sus problemas está  centrada en este tema.

Como contrapartida a este apoyo al FMI, las economías emergentes, bien representadas en el G-20, demandan, con razón, tener mayor representación.

El verdadero centro de atención estará en la Unión Europea, y especialmente el futuro de países no representados, ya sea la trágica Grecia, la aun altiva España, y otros países periféricos, además de Italia y quizás Francia. Tanto los Estados Unidos como Alemania pondrán toda su atención en ello. Seguramente se hablara de la necesidad de una solución solidaria, pero es poco probable que de esta reunión surjan  nuevas soluciones, aunque las elecciones en Grecia pueden forzar acciones dramáticas. La Unión Europea, especialmente dentro de la zona del Euro, debe enfrentar sus propios fantasmas- la falta de una política fiscal y financiera unificada y una estructura económica  con  serias distorsiones y altos niveles de deuda.

Se ha realizado progreso en establecer un fondo de rescate regional, el Banco Central Europeo está siendo más activista, y el Fondo Monetario Internacional tiene  asegurados más recursos  prestables.   Sin embargo ello no es suficiente, especialmente si se tiene en cuenta que los Estados Unidos no han sustentado sus consejos con los fondos esenciales para establecer una red universal de apoyo financiero. Hasta ahora han sido Europa, Japón, China  y otros países los que han dado apoyo  al FMI.

Como contrapartida a este apoyo al FMI, las economías emergentes, bien representadas en el G-20, demandan, con razón, tener mayor representación. Pero en esta cumbre llegan con menor fuerza de la que pretenden tener. Ciertamente China es el gigante que todos conocemos, aunque con problemas financieros crecientes, y una demanda externa en retirada. La India enfrenta desequilibrios autogenerados que puede descarrilar sus éxitos recientes. Sud África crece poco y el precio del petróleo en caída no ayuda a otros miembros del grupo.

Por último, los países latinoamericanos llegan con su usual dosis de autoestima, pero sin fundamentos claros. Argentina, enfrascada en su aislamiento voluntario, mantendrá su agria retorica, pero no generara simpatías. Brasil llegara con una economía sin crecimiento importante, debido a sus bajos niveles de inversión y la caída en sus mercados externos.

Sorprendentemente, México presenta una esperanza y un ejemplo, aunque el país está plagado de problemas, tales como la violencia y la informalidad y está a punto de culminar la campaña presidencial. Su tradición multilateralista le ayudará a México a presentar propuestas razonables. Aun así, en un mundo que busca estímulos inmediatos y poco viables, lo más probable es que esta reunión del G-20 termine en el olvido, mas allá de una excelente foto con el azul Pacifico de fondo.

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