La gran apuesta iberoamericana del Rey de España y del gobierno Rajoy
Infolatam
Madrid, 6 de junio de 2012
Las claves
- El Rey ha dicho en varias ocasiones que «la conmemoración de los valores constitucionales» de la Carta Magna de Cádiz de 1812, «cuyo ámbito de aplicación se extendía a los dos continentes», América Latina y Europa, es una oportunidad para que los ciudadanos de ambas partes puedan «profundizar aún más» en el «conocimiento mutuo» y promover «lo mucho que compartimos».
- Don Juan Carlos: "la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Cádiz el próximo noviembre tendrá un significado histórico ... nuestro deseo (es) ... abordar nuestras reuniones con un espíritu nuevo".
Diplomacia Económica Real
(Especial para Infolatam).- “El viaje tiene objetivos tanto económicos como políticos. Abrir mercados; reforzar el compromiso inversor de las empresas españolas en la región tras las expropiaciones de YPF en Argentina y la filial de Red Eléctrica en Bolivia; y mejorar el perfil de la marca España, tanto dándole un espaldarazo a la figura del Rey como generando una nueva narrativa sobre la crisis de la economía española y el futuro del euro”.
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Una de las principales apuestas del gobierno español en América latina para este difícil 2012 es conseguir que la cumbre iberoaméricana de Cádiz sea un éxito. Las otras apuestas serían dar realmente contenido a las alianzas estratégicas firmadas con Brasil y México pero que duermen el sueño de los justos.
Por eso, el Rey de España, Don Juan Carlos I, ha asumido un protagonismo especial y producto de ello es el viaje que le ha llevado a Brasil donde se vio con Dilma Rousseff y a Chile, donde se entrevistó con Sebastián Piñera, Ollanta Humala, Juan Manuel Santos y Felipe Calderón.
La cita de Cádiz es muy especial. Primero por conmemorarse el 200 aniversario de la Constitución de Cádiz, una carta magna -la primera de la historia de España (con el permiso de la de Bayona) – que rigió no solo en la Península sino en la mayoría de los territorios americanos (Perú, Bolivia, Ecuador, Centroamérica, Cuba, República Dominicana y México).
Como indica Eduardo Posada Carbó en un artículo en el diario El Tiempo conviene no exgerar en exceso el impacto de la constitución de Cádiz en América adonde llegaron otras influencias como la de Estados Unidos.
El historiador colombiano apunta que “reconocer los limitados alcances de la Constitución de Cádiz en Hispanoamérica no significa demeritar su significado histórico.Los hispanoamericanos tuvieron además una participación importante en las deliberaciones y decisiones de las cortes de Cádiz. La puesta en práctica de la Constitución de Cádiz tuvo quizás consecuencias prácticas inmediatas más visibles y de largo plazo en algunos países de América que en España. Hispanoamérica tiene buenas razones para unirse a las conmemoraciones de Cádiz. Es una excelente oportunidad para volver a reflexionar sobre las tradiciones constitucionales de la región”.
La segunda razón que otorga un tono especial a la cumbre gaditana es que se antoja como una cita clave para tratar de reactivar este mecanismo de integración que parece estar en decandencia, como se evidenció en la última cumbre, la de Asunción. La cita en la capital paraguaya no hizo sino confirmar esa mala tendencia, con menor paticipación de presidentes y menor eco de sus decisiones.
La reforma de las cumbres iberoamericanas
Incluso ya hay propuestas de reforma para su revitalización como la hecha por el Real Instituto Elcano en un texto de su investigador principal, Carlos Malamud: “hay que repensar todo el mecanismo de las Cumbres, auspiciando su bienalidad, pero sabiendo que eso soluciona muy poco. Hay que ir más allá y repensarlo todo de arriba abajo, comenzando por el papel de España. Hay que descentralizar todo el entramado iberoamericano, dando mayor protagonismo y responsabilidades, incluyendo los aportes económicos, a los latinoamericanos. Son muchas las cosas que se pueden y se deben hacer, pero para ello es necesario abrir un período de reflexión y potenciar, por encima de todo, la relación entre los países ibéricos y América Latina”.
De igual manera, Pedro Pérez Herrero, del Instituto de Estudios Latinoamericanos, IELAT, comentó a Infolatam que ”las cumbres tuvieron un sentido en los 90 pero desde 2010 la relación se ha invertido, Latinoamérica tiene más peso que España. Además, hay exceso de cumbres, que incluso se solapan. Tenían sentido cuando lideraba España pero ahora la coyuntura es diferente y por lo tanto debe cambiar el formato de las cumbres”.
El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, está claramente en esta misma línea y reconoce que “las cumbres pueden carecer de contenido y de pulso y, por tanto, aburrir, de acuerdo. Por eso, vamos a discurrir entre todos para que la gente encuentre valor añadido en venir”.
América latina, por lo tanto, va a ser, al menos este año, una prioridad para el gobierno de Mariano Rajoy.
El Presidente citó la importancia de la cumbre de Cádiz en su propio dicurso de investidura del pasado mes de diciembre: “no olvidaremos tampoco la necesidad de reforzar el vínculo iberoamericano y del papel de la lengua española como nexo de unión e instrumento económico de primer orden. En este sentido, creemos que el Bicentenario de la Constitución de Cádiz es el mejor marco para estrechar estos lazos, trasladando al mismo tiempo el mensaje del valor de la cultura en español y la calidad de nuestra democracia”.
Luego en diversas oportunidades Rajoy, que ya ha viajado a México y Colombia, ha ratificado la importancia de la cumbre gaditana para lograr que este tipo de citas no decaigan o entren en barrena.
Considera que “es conveniente revitalizar y dar un nuevo impulso a las Cumbres, sin perjuicio de la presencia en otros foros” y ha tenido gestos como el de ser el primer presidente español que visita la SEGIB, donde presentó la Cumbre de noviembre.
García-Margallo, quien por su parte ha estado en Brasil, confirmó durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso que el ejecutivo va a hacer este 2012 un gran despliegue: “garantizo que antes de la cumbre de Cádiz, el Rey, la Reina, los Príncipes, el Presidente y yo vamos a visitar todos y cada uno de los países de la Cumbre Iberoamericana“.
Por último, el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia, comparte estos mismos objetivos como se lo dijo a Infolatam: “la Cumbre de Cádiz es un objetivo importante en la política exterior española y en la comunidad iberoamericana. Sale a la luz una vez al año, pero cada vez que celebramos una de las cumbres hay un trabajo de mucho tiempo en todos los ámbitos de la política. Las cumbres vienen precedidas de reuniones ministeriales que ponen de manifiesto la cercanía en el modelo de justicia, cultura, sanidad, ciencia y tecnología”.
La Secretaria de Estado, desaparecida en el último periodo de José Luis Rodríguez Zapatero, ha renacido ahora con el gobierno Rajoy con un objetivo, el de tener “ una ocasión de vernos de nuevo en discusiones francas y abiertas. Lo medimos por la densidad de las relaciones que existen y se manifiestan en esas reuniones. Ya sé que los periódicos lo miden por las personas que vienen. La realidad es que te guste o no, da igual que hagas las cosas bien, pero lo que se mira es la presencia o las ausencias de los jefes de estado y de gobierno más que si has hecho las cosas bien”.
El Rey, “el buque insignia de la comunidad iberoamericana”
Pero el tema de las cumbres iberoamericanas en un asunto que concierne directamente al Rey de España máximo impulsor desde las mismas desde finales de los 80 y comienzos de los 90.
Su prestigio permitió darle el impulso inicial (sin que se viera en ellas un nuevo intento de “reconquista” española) y su carisma las ha mantenido vigente aunque el monarca ya no viaje tanto a América latina pues es el Príncipe quien asiste a las tomas de posesion de los diferentes presidentes.
En 2007 Enrique V. Iglesias recordaba en el diario El País que “el Rey, jefe de Estado de una nación hermana y europea, representaba en Iberoamérica ya, antes que nada, un símbolo de compromiso democrático, de libertad, y de amistad. En más de una ocasión, su presencia sirvió de apoyo a la recuperación democrática de los países de la región”.
El secretario General Iberoamericano subrayaba que “ha sido afortunado que una de las personalidades fundamentales que han impulsado la articulación democrática y solidaria de tal espacio haya sido don Juan Carlos. La Corona de España ha pasado a ser, de este modo, una institución iberoamericana. Por su parte, el príncipe de Asturias lleva años adentrándose en el conocimiento profundo de la realidad de nuestros 22 países, asiste a las tomas de posesión de los presidentes iberoamericanos, y toma contacto en cada ocasión posible con la realidad y las aspiraciones de nuestra región”.
De hecho, el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti calificó en alguna ocasión al Rey de España como “el buque insignia de la comunidad iberoamericana”.
Las cumbres iberoamericanas son el principal foro donde queda bien patente el protagonismo y liderazgo internacional de Don Juan Carlos. Peder terreno en ese espacio sería un nuevo golpe para España y para la monarquía, lo cual se uniría a la actual mala coyuntura económica española y la caída del prestigio del que gozaba la Casa Real tras el escándalo Urdangarín y el accidente en Bostwana.
Si alguien puede garantizar que la cumbre de Cádiz sea un éxito ese es el Rey de España por el prestigio y peso político que aún conserva en el ámbito internacional.
El Rey ya ha remarcado en varias ocasiones lo importante que es para España, e indirectamente para él, «la conmemoración de los valores constitucionales» de la Carta Magna de Cádiz de 1812, «cuyo ámbito de aplicación se extendía a los dos continentes», América Latina y Europa, es una oportunidad para que los ciudadanos de ambas partes puedan «profundizar aún más» en el «conocimiento mutuo» y promover «lo mucho que compartimos».
En ese contexto se ha situado su viaje de esta semana. Si la primera prioridad era conseguir la mayor asistencia posible, la segunda era garantizar la presencia de los países con mayor peso en la región.

El rey Juan Carlos, junto al canciller, José Manuel García-Margallo, saluda a Emilio Botín, a su llegada a Brasilia.
Por eso, en su primera escala, el Rey se dirigió directamente a Dilma Rousseff para invitarla a la cumbre gaditana: ”la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Cádiz el próximo noviembre tendrá un significado histórico. En Cádiz vamos a discutir sobre las oportunidades que a nuestra Comunidad de Naciones ofrece un mundo en continuo cambio … nuestro deseo (es) … abordar nuestras reuniones con un espíritu nuevo. Nos satisfará mucho poder contar, Señora Presidenta, con su presencia en la Cumbre”.
Brasil, junto con México, tiene muchas de las claves del futuro latinoamericano por lo cual el Rey expresó que su “deseo fervientemente” es “que Vuestra Excelencia pueda firmar en su próxima visita a España un documento que ponga al día el Plan de Asociación Estratégica de 2003″.
Ramón Casilda, profesor del IEALAT, señaló a Infolatam que históricamente “el Rey se ha implicado en esta oportunidad como siempre se ha implicado pues el monarca ha sido la punta lanza, el primer impulsor del proyecto iberoamericanista”. Y para el éxito de la de Cádiz, “la clave es que vaya Brasil y se comprometa y sea un actor activo de la Comunidad Iberoaméricana, algo que hasta ahora no ha sido”.
Pedro Pérez Herrero tiene un visión más crítica, pues considera que ”un Jefe de Estado recorra un continente pidiendo por favor que vayan a Cádiz no parece muy oportuno e indica la crisis por la que atraviesan las cumbres. Cuando hay que pedir por favor que vengan es que las cosas no están marchando muy bien que se diga”.
La última etapa del viaje fue Chile. En esta cita, el Rey apeló a los vínculos chilenos con la constitución del 12, que nunca llegó a regir en Chile, y situó a la cita gaditana como un nuevo punto de inicio del vínculo transatlántico: “en Cádiz nos proponemos ahora abordar una relación renovada que nos permita encarar juntos los desafíos de un mundo en cambio. Desafíos que también serán abordados en la Cumbre entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que se celebrará en enero de 2013 en Santiago.
La apuesta económica
En el viaje no solo han salido a relucir los intereses geopolíticos españoles (la propia cumbre) sino también los económicos, como ha subrayado el propio monarca: “mi país tiene el empeño y la determinación para superar la crisis desde la solidez de sus instituciones y la excelencia de nuestro capital humano … la economía española tiene fundamentos sólidos. Nuestra deuda pública es menor que la de otros países de la UE. Nuestras cuentas con el exterior y nuestras cuentas públicas se equilibran con rapidez, al tiempo que mejora nuestra competitividad”.
En un momento como el actual, más que nunca, es necesario presentar una cara positiva y potente de España.
En este sentido, Ramón Casilda comentó a Infolatam que ”el viaje del Rey al frente de ese selecto grupo de empresarios ha sido una iniciativa impecable y oportuna para que se vea que las empresas españolas siguen buscando mercados y continúan siendo fuertes”.
La sociedad internacional debe tener claro, según Casilda, que “una cosa es la crisis financiera y otra la situación de la economía real. La economía real española, sus grandes empresas y pymes, no está en crisis pero se ha visto afectada por la caída del flujo financiero de los bancos que han dejado de cumplir el rol para el cual están llamados, ser intermediarios entre los ahorradores y los inversores”.
Por esta última razón, el Rey ha emprendido esta gira acompañado por Emilio Botín, del Banco Santander; César Alierta, de Telefónica; Antoni Brufau, de Repsol; Javier Monzón, de Indra; Ignacio Galán, de Iberdrola; José Manuel Revuelta, de Navantia; Antonio Vázquez, de Iberia; Borja Prado, de Endesa; Antonio Llarcén, de Enagás; Manuel Manrique, de Sacyr, Miguel Oriol, de Talgo, y Joan Rosell, presidente de la CEOE.
Sin duda, en palabras de Federico Steinberg en Infolatam el viaje del Rey ha sido un gran despliegue de “diplomacia real” buscando un triple objetivo: garantizar el éxito de la Cumbre de Cádiz, mejorar la imagen internacional de España y su economía y, por último, revitalizar el papel de una monarquía española que no atraviesa por su mejor momento.
El balance de una gira
El balance de la gira del Rey ha sido muy exitoso. Se ha logrado que Dilma Rousseff confirme su asitencia así como la de los países con los que España mantiene relaciones más estrechas (Chile, Colombia y México, entre otros). Ese era el gran objetivo del viaje.
En palabras de Carlos Malamud a Infolatam existía “una doble apuesta nacida de la coordinación entre el gobierno y la Casa Real en política exterior, garantizar la presencia de ciertos mandatarios -Calderón y Rousseff entre ellos- y reforzar los vínculos con los países con lo que se tienen relaciones estratégicas”.
Para Malamud, confirmada la asistencia de Rousseff, de Evo Morales, y de los miembros de la Alianza del Pacífico, la cita de Cádiz puede ser una reunión muy exitosa, sobre todo, si además acudiera Raúl Castro lo que dejaría a Cristina Kirchner con la obligación de replantearse su no asistencia.
En cuanto al futuro de las cumbres, Malamud señaló a Infolatam que la cumbre de Panamá en 2013 será clave ya que allí se decidirá pasarlas de anuales a bienales, coordinarlas con las cumbres Unión Europea -América latina, también bianuales, para que no sean coincidentes y elegir al sucesor de Enrique Iglesias al frente de la Secretaría General Iberoamericana.


























