Dogma de fe
Infolatam
México, 13 mayo 2012
Por Rubén Aguilar Valenzuela
El presidente Felipe Calderón defendió su política de combate al crimen organizado y cuestionó a quienes critican su estrategia, en la 94 Asamblea General Ordinaria de la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), celebrada el pasado 30 de abril. Estas afirmaciones no llamaron la atención, las ha hecho muchas veces a lo largo de su mandato.
En esa ocasión hubo algo nuevo, que sí resultó distinto, y fue una idea que no había aparecido antes en ninguno de sus discursos y es afirmar, a la manera de un dogma de fe, que no existe “ninguna alternativa realmente distinta, viable, clara, a lo que se está haciendo hoy”.
En la recta final de su mandato, solo le quedan siete meses, el presidente se aferra a la idea de que solo su camino es el válido. En estos años sin duda que su gobierno y él en lo personal han debido pagar un alto precio resultado de una estrategia que a todas luces, ahí está la evidencia, no era la que se necesitaba y ha resultado un fracaso.
Mientras son cada vez más los políticos e intelectuales que a nivel mundial cuestionan la manera que los gobiernos han enfrentado al crimen organizado, en particular al narcotráfico, el presidente se cierra en banda y desconoce cualquier otra posibilidad que no sea la suya. Asume, pues, una posición dogmática.
En la versión del presidente su estrategia de 60 mil muertos ha sido un éxito y ha permitido, aunque no ha sido fácil, que en estos últimos años se recupere la seguridad y se construya el Estado de Derecho y sostiene que lo realizado hasta ahora, a pesar de los resultados a la vista, “es lo que se tiene que hacer”.
Hay que recordar que cuando el presidente Calderón asume su cargo es el momento de menor violencia en la historia de México, sólo ocho crímenes dolosos por cien mil habitantes, y probablemente también la etapa de menor penetración del crimen organizado en las estructuras del Estado y no sólo del gobierno, como Jorge G. Castañeda y un servidor lo señalamos en El Narco: La guerra fallida (2009).
El nuevo estado de violencia se produce, ahí está la realidad, a consecuencia de la declaratoria de “guerra” del presidente Calderón en diciembre de 2006. Esa estrategia es la que desata los niveles de violencia y la que tiene al país en la situación actual. No está en duda que la paz social es una prioridad y a nadie se debe permitir atentar contra ella.
Garantizar la paz y la seguridad ciudadana, valores públicos de primer orden, son obligación del gobierno y por eso debe de elegir siempre la estrategia, puede incluso ser heterodoxa, que realmente conduzca a que ese bien se pueda proveer. Las posiciones dogmáticas y principistas no abonan en esa dirección. Se requiere ser pragmático.
De acuerdo al presidente, todos sus discursos tienen ya tono de despedida, lo que se ha “esforzado en hacer a lo largo de la Presidencia de la República: Guardar y hacer guardar la ley y la Constitución y las leyes que de ella emanen”. No lo dudo, esa es su obligación. Lo que está en cuestión, no sólo en México sino en otros países, es si la actual estrategia contra el crimen organizado garantiza la paz y la seguridad.
Twitter: @RubenAguilar



























14 mayo 2012 a las 03:25
Este Sr pretende combatir la delincuencia con una mano blanda? Las estructuras que al ser enfrentadas han producido todas estas desgracias existían antes de ser combatidas . Este Sr no relaciona la cantidad de muertos que ha producido trafico y consumo. Solo habla de los producidos por el enfrentamieno? 8 muertes cada 100 mil…. No entiendo qué defiende