Impuestos y clase media

La Tercera
Santiago de Chile, 2 de mayo de 2012
Por Daniel Mansuy

“Quizás el principal problema de la reforma tributaria impulsada por el gobierno sea su dispersión: al buscar satisfacer muchas demandas distintas, se termina sacrificando la coherencia. Y aunque no está mal orientada, la reforma es tímida y deja varios cabos sueltos. Las dificultades, como le suele ocurrir a esta administración, comienzan con las expectativas: la retórica empalagosa puede pagarse caro. Dicho de otro modo, el Ejecutivo deberá mantener la muñeca firme si no quiere salir trasquilado del Congreso, donde abundan los díscolos dispuestos a todo por un minuto de gloria.

Uno de los objetivos explícitos de la reforma es, según el Presidente, aliviar a la clase media. Al reducir el impuesto a la renta y permitir la deducción de parte de los gastos en educación, el gobierno hace una apuesta por una categoría social un poco difusa, pero no por eso menos real. Los más críticos dicen que estas medidas no apuntan tanto a la clase media, sino a los quintiles más altos que pagan altas tasas de impuesto y envían a sus hijos a colegios privados. El argumento no es completamente falso, pero olvida que la “clase media” tiene mucho más que ver con la sociología que con la estadística, porque es una disposición antes que un promedio.

… queda pendiente la pregunta de saber qué diablos es la clase media. El problema es que ésta se define justamente en su relación con otras categorías .. La Concertación podrá hacer todas las gárgaras del mundo criticando una supuesta reforma de macetero, pero no olvidaremos que los grandes empresarios nunca estuvieron mejor que bajo su reinado. Los veinte años de Concertación tienen mucho de oligárquicos, y ese esperpento llamado Costanera Center nos lo recordará día a día.

Por eso el gobierno no se equivoca dirigiendo parte importante de sus esfuerzos hacia la clase media, y es más, podría ganar mucho en claridad si lograra articular un discurso coherente en ese sentido. Esto no implica olvidar que hay otros sectores mucho más vulnerables, sino comprender que por su posición, la clase “intermedia” es un formidable agente de transformación social, capaz de arrastrar en su dinámica a las otras categorías. Poner atención en la clase media no es un discurso populista ni difuso: es simplemente tomar nota de las energías implícitas en el cuerpo social, que pueden dar muchos frutos si son bien orientadas”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Tercera

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