Guatemala legalización de las drogas

Guatemala: despenalización de droga marca 100 días de gobierno de Pérez Molina

AFP
Guatemala, 22 abril 2012

Invitados de piedra

El análisis
Julio Ligorria

Julio Ligorria

(Infolatam).- “La era de los invitados de piedra está quedando atrás. El presidente Pérez, como responsable de la diplomacia guatemalteca ha corrido un riesgo cuyos extremos aún no se perciben; ha forzado al continente a buscar nuevas propuestas y abandonar la comodidad relativa que deja el no cuestionamiento de la hasta ahora fracasada política norteamericana anti-drogas” .

Otto Pérez Molina cumple este domingo 100 días como presidente de Guatemala, marcados por su polémica propuesta de despenalización de la droga, que agitó el debate en el continente en desafío a Estados Unidos. Tras prometer lucha firme contra los narcos y otros criminales, Pérez sorprendió con su propuesta apenas asumió el poder, al señalar que la guerra frontal impulsada por Washington fracasó y llevó a Centroamérica a un baño de sangre.

Pérez Molina, quien asumió el poder el 14 de enero con la promesa de aplicar “mano dura” contra el crimen y reducir la pobreza, comenzó su gestión con alto nivel de confianza, pero la violencia no cede -se registra un promedio de 16 muertos al día- y persisten los reclamos sociales.

“Empezó bastante bien en ciertos temas. El balance de los primeros 100 días, sin embargo, no es tan positivo. Las necesidades del país superan las capacidades del gobierno”, dijo a la AFP Manfredo Marroquín, director de Acción Ciudadana (AC).

Analistas reconocen que Pérez logró atraer atención internacional con el tema de la despenalización de la droga, aunque haya provocado el rechazo abierto de Estados Unidos, expresado por el presidente Barack Obama hace una semana en la Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena, Colombia, y roces con algunos de sus colegas de Centroamérica.

Tres de los presidentes centroamericanos lo dejaron plantado cuando organizó una cumbre sobre el tema en marzo y protagonizó un rifirrafe con su homólogo salvadoreño,Mauricio Funes, al acusarlo de servir al boicot de Estados Unidos en torno a la iniciativa.

“Ha sido una propuesta muy agresiva que lo posisionó como un líder regional en ese debate”, opinó Marroquín. “Es el primer presidente en funciones que se atreve a hablar del tema, es algo valiente”, estimó el ex ministro del Interior, Mario Mérida.

Tras prometer lucha firme contra los narcos y otros criminales, Pérez sorprendió con su propuesta apenas asumió el poder, al señalar que la guerra frontal impulsada por Washington fracasó y llevó a Centroamérica a un baño de sangre.

“La guerra que hemos llevado durante los últimos 40 años no ha dado resultados (…) la estamos perdiendo. Mientras el mercado negro exista y los dólares y las armas sigan viniendo de Estados Unidos (…) es imposible de ganar”, afirmó Pérez a la AFP en una entrevista en Cartagena.

Directamente su propuesta no fue acogida en la Cumbre de las Américas, pero los presidentes coincidieron en la necesidad de buscar nuevas alternativas de combate al narcotráfico.

Pero a nivel interno queda muy corto, según observadores, pues aún no halla el rumbo para frenar la violencia desatada por la penetración de los carteles de la droga, como el mexicano Los Zetas, y las temibles pandillas juveniles se disputan el control de los barrios.

Además, está enfrentado con campesinos e indígenas que demandan el impulso de una política de desarrollo rural. Esos sectores son los más golpeados por la pobreza, que afecta al 53% de los 14,3 millones de habitantes -un 13% en extrema pobreza-.

“Guatemala necesita una reforma estructural. Si no se dan cuenta de que se necesitan reformas más agresivas, el gobierno está destinado a terminar como otros: desgastado, desacreditado y sin caudal político”, advirtió Marroquín.

En el plano económico, consiguió que avanzara en el Congreso su proyecto para elevar la carga tributaria, que equivale al 11% del PIB, la más baja de América Latina, algo que rechazan los empresarios.

El presidente dijo haber heredado “una nación muy cerca del quiebre económico y moral”. Analistas y observadores destacan que aún falta mucho para sacar al país de la bancarrota.

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