Un territorio de incertidumbres

Clarín
Buenos Aires, 17 de abril de 2012
Por Eduardo Van der Kooy

“Pocos escenarios políticos, de los vistos en la Argentina de la última década, tuvieron tanta afinidad con el de ayer, cuando Cristina Fernández anunció en la Casa Rosada la nacionalización o estatización, según se prefiera, de la petrolera Repsol-YPF. La memoria remonta, sin esfuerzos, a aquella sesión del 23 diciembre del 2001 cuando el entonces presidente Adolfo Rodríguez Saa comunicó que el país cesaba el pago de sus compromisos externos.

¿Cuáles podrían ser las afinidades entre una y otra situación? Varias.

El voluntarismo político de sus actores estelares. Aún se recuerda que Rodríguez Saa prometió que el default posibilitaría empleo y progreso social. La mejora llegó, por otro montón de razones, pero a mas de una década de la crisis la Argentina sigue siendo un país profundamente desigual. Cristina proclamó que desde ayer se recupera la soberanía en materia de hidrocarburos. Sólo una expresión de deseos. Eso sucederá, recién, si la nación recobra en algún momento su capacidad de exploración y producción . Las cifras son lapidarias: para este año las importaciones de combustible escalarán a U$S 14.000 millones.

Rodríguez Saa habló, en aquella víspera de Navidad, como si hubiera llegado repentinamente desde otro planeta. Como si el propio peronismo de los 90 no hubiera edificado la matriz del gran endeudamiento nacional. Cristina explicó, suelta de cuerpo, que en 17 años el país había perdido su capacidad de autoabastecimiento energético. Nada menos que una década de ese lapso correspondió a la gestión kirchnerista , de Néstor Kirchner y de ella misma.

La coreografría, en ambos casos, tuvo pinceladas similares: los legisladores de aquel tiempo, batiendo palmas para celebrar el default y sintiéndose protagonistas de un hecho epopéyico; los jóvenes de La Cámpora identificándose ayer como “soldados de Cristina” e imaginando, tal vez, un espinoso descenso desde Sierra Maestra.

En ambos episodios fue posible descubrir otro punto de contacto. El impulso polìtico se anticipó a la planificación y el diseño del futuro . La Argentina lidia todavía –Cristina lo sabe– con secuelas del default. No están claras, más allá del comprensible enojo de España, las consecuencias que puede acarrear al Gobierno la expropiación de Repsol-YPF. La situación externa argentina, antes del anuncio, ya era muy precaria.

Cristina, al parecer, tampoco reparó demasiado en las formas. Dispuso una intervención polìtica en la petrolera hasta tanto el Congreso apruebe el proyecto de expropiación y se negocie la indemnización de la salida española de Repsol. ¿Hacía falta? ¿No se podía realizar la transición con el representante que el Estado poseía en el directorio? “Nos hicieron salir por los techos, como bandidos”,se quejó uno de los directivos de España.

Respecto del borrador que el propio Gobierno había dejado trascender el jueves pasado, se produjeron dos novedades.

La expropiación se realizará sólo sobre el 51% de Repsol. Finalmente, no será afectado el 26% que posee el Grupo Eskenazi, cercano a los Kirchner. Pero ese grupo empresario tampoco se quedará en la petrolera. Eso habría sido acordado con la propia Cristina.

La negociación le habría permitido a la Presidenta dos cosas: omitir en su discurso cualquier referencia al ensayo con los Eskenazi que sin dudas fracasó ; dejar abierta una puerta para el futuro ingreso de inversores afines al kirchnerismo o a ella misma . Cristina remarcó que la empresa petrolera no perderá su condición de sociedad anónima.

La otra diferencia en torno del borrador original habría sido saldada con los gobernadores. Aquel texto tenía 62 artículos. El proyecto enviado al Senado posee 19. Todos los puntos referidos a regulaciones para exploración de hidrocarburos resultaron eliminados .

Hubo un tramo del discurso presidencial que, como ningún otro, desnudó sus contradicciones entre los dichos y los hechos . Para intentar ahuyentar los fantasmas de otra supuesta chapucería detrás de la expropiación de Repsol-YPF, Cristina aseguró que se profesionalizará la conducción de la petrolera.

Si la designación como interventores de Julio De Vido y el viceministro de Economía Axel Kicillof fuera un anticipo, no habría que aguardar un porvenir venturoso.

El ministro de Planificación es uno de los grandes responsables de la crisis energética . Tampoco ha resultado muy profesional, hasta ahora, otra gestión estatal: la de Aerolíneas Argentinas.

La historia de la expropiación de Repsol recién despunta. Habrá que ver cómo sigue la proa del Gobierno. Cómo reacciona el mundo ante una nación que en sólo 30 años declaró la guerra a la OTAN en Malvinas, hizo el default mas grande de la historia, forzó una restructuración de su deuda y ahora opta por la expropiación de su empresa principal. Por ahora se vislumbra un horizonte sólo de incertidumbres”.

Artículo publicado por el diario Clarín

2 comentarios a “Un territorio de incertidumbres”

  1. Isidro Garcia Robles dijo:

    Esta nueva humillación que causa a todos los argentinos dignos por parte de esta recua de descerebrados que aplauden a rabiar lo que hace unos años hicieron por lo contrario, demuestra el paupérrimo nivel intelectual de estos malvivientes que se escudan en todos los marginales que ellos crean para mantenerse en el poder, como así los nausebundos personajes que desde los partidos políticos y las estructuras de la otrora república -Congreso, Corte Suprema de la Nación- sirven de cómplices necesarios para el desmembramiento de la nación.

  2. AMÉRICA LATINA: HISTORIA Y PRESENTE – UNIVERSITAT DE VALÈNCIA – Blog de Joan del Alcàzar » El conflicto Repsol-YPF en la prensa argentina dijo:

    [...] de hoy. Todos ellos críticos con la resolución del gobierno de la señora Cristina Fernández. – Eduardo Van der Kooy: “Un territorio de incertidumbres” (Clarín. Argentina) – Joaquín Morales Sola: La Presidenta dio un portazo al mundo (La Nación. Argentina) – Editorial [...]

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