Cristina y su revolución a la bartola en la esquina
La Nación (Argentina)
Buenos Aires, 14 abril 2012
Por Carlos Pagni
Axel Kicillof adelantó a los directivos de Repsol que YPF será expropiada.
Salvo que la multinacional española reinvierta los dividendos de los últimos 12 años y concentre toda su capacidad inversora en la Argentina.
La idea no debería sorprender. Guillermo Moreno alardea con que el kirchnerismo está haciendo una revolución. Y a Kicillof lo llaman Robespierre.
Lo que extraña es el método. Como enseñan Evo y Chávez, las expropiaciones no se anuncian. Sobre todo, si violan reglamentos.
De lo contrario, sucede lo que ahora: llama el rey de España, se queja Durão Barroso, interviene Barack Obama, se soliviantan los gobernadores, los petroleros dejan de producir y los funcionarios amigos de Repsol filtran borradores para boicotear la operación.
La Presidenta quedó en la encrucijada. Si avanza, ofenderá a los poderosos que le hablaron. Si se detiene, dará la impresión de que la manejan desde afuera.
Ya lo explicó Vargas Llosa en su Historia de Mayta : también la revolución requiere algo de técnica.






















