Simón Pachano: Correa y la Ley de Comunicación

Resultado paradójico

Infolatam
Quito, 11 abril 2012
Por Simon Pachano

(Especial para Infolatam).- La sesión del miércoles 11 de la Asamblea Nacional de Ecuador arrojó una pista clara sobre lo que podrá suceder en las próximas semanas en el tratamiento de la Ley de Comunicación. A partir de los resultados de las dos votaciones que se realizaron en la breve sesión, se puede sostener que el gobierno podrá contar finalmente con EL instrumento que ha venido buscando afanosamente para controlar a los medios de comunicación y, en general, para limitar la libertad de expresión.

En la primera votación la oposición obtuvo escasos 35 votos, de un total de 124, para su moción de archivo del proyecto de ley. Esa propuesta buscaba que, una vez archivado el proyecto, el gobierno y su bancada legislativa se vieran obligados a acogerse a un acuerdo para la elaboración de un nuevo proyecto de ley. Con ello, un sector de la oposición intentaba evitar que el gobierno impusiera su voluntad por medio de la votación en la Asamblea o, posteriormente, por medio del veto presidencial.

Suponían esos sectores que al comprometer a los asambleístas gubernamentales en la redacción de un proyecto conjunto lograrían no solamente que éste no contuviera las disposiciones lesivas a la libertad de expresión que se encuentran en el actual, sino también que pudieran resistir al veto presidencial. El compromiso previo y la redacción conjunta de la ley serían las garantías para sumar los dos tercios de los asambleístas que se requieren para sostener su posición ante el veto del Presidente.

Al no haber podido archivar el proyecto de ley, la oposición deberá entrar al terreno que siempre trató de evitar. Ahora tendrá que buscar uno a uno los votos necesarios para vencer al gobierno y, lo que es más difícil, mantenerlos hasta el momento de la votación. En un parlamento fragmentado, con pequeñas agrupaciones de origen provincial que no están obligadas a responder a una disciplina partidista, eso se presenta como algo muy difícil de lograr.

Mucha más si al frente se encuentra un gobierno que no ha dudado en utilizar todos los recursos a su alcance para obtener un resultado favorable. Por ello, en las últimas semanas se ha visto el clásico intercambio de votos por favores, las amenazas de acudir a un referendo o de pasar una ley por medio de la Corte Constitucional, e incluso los ofrecimientos indirectos de frecuencias de radio y de televisión para comunidades (que determinó la abstención de los asambleístas de Pachakutik).

La segunda votación le da un pequeño margen a la oposición, ya que en ella se aprobó la votación de cada uno de los artículos por separado y no del proyecto de ley en conjunto. Esta podría ser la oportunidad para introducir cambios de fondo, lo que podría incluso convertirla en una ley exenta de los contenidos represivos que resaltan en el proyecto actual. Sin embargo, una vez aprobada en la Asamblea deberá someterse al veto del Presidente, quien podrá cambiar todo lo que considere necesario y conveniente. Él ya ha advertido que no se acogerá a acuerdo alguno y que no renunciará a todas las facultades que le da está atribución. Por consiguiente, todo el trabajo en la Asamblea no pasaría de ser un loable ejercicio de libertad de expresión para establecer, paradójicamente, las condiciones que lleven a acabar con ella.

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