Malvinas: 30 años después

Infolatam
Madrid, 1 abril 2012

El 2 de abril de 1982 el exilio argentino en España conoció la invasión a las Malvinas, casi al mismo tiempo que en el lejano archipiélago resonaban tambores de guerra. Como en la patria lejana, la mayor parte de los exiliados políticos vibraban de emoción ante la posibilidad de recuperar el territorio irredento en manos de “piratas ingleses”.

Tanto aquí como allá fuimos muy pocos los que no nos dejamos seducir por las pulsiones nacionalistas, que en un abrir y cerrar de ojos hicieron olvidar los horrores de la dictadura y sus crímenes aberrantes. El discurso favorable a la intervención militar tendía, de hecho, a establecer una tregua en la lucha por los derechos humanos, con el falaz argumento de que las reivindicaciones nacionales alcanzaban a todos los argentinos por igual y que ante semejante emergencia lo más coherente era encolumnarse detrás de los militares, la vanguardia armada de la “lucha anticolonial”.

Para reforzar esta postura, en toda América Latina resonaban ecos solidarios con la causa argentina, salvo en Chile, donde la dictadura de Pinochet apoyó activamente al Reino Unido. En Madrid y otras ciudades españolas, muchos de quienes se habían enfrentado con las armas en la mano contra la dictadura militar, o espoleaban a quienes lo hacían, intentaron sumarse a las tropas “nacionales”. Años después se conoció un operativo conjunto de comandos de la marina de guerra argentina con montoneros para volar embarcaciones británicas en Gibraltar, finalmente desactivado por la policía española.

En ese contexto era difícil situarse al margen de tal vorágine, de tal cúmulo de reacciones pasionales. Uno de los pocos políticos de primera línea que en Argentina tuvo una postura coherente fue Raúl Alfonsín. Por lo demás, la mayor parte de los partidos a izquierda y derecha del espectro político, y la mayoría de sus dirigentes, incluyendo peronistas y radicales, sucumbieron al climax bélico imperante.

Treinta años después asistimos a una situación similar. Llama la atención que un texto ponderado como el impulsado por el Club Político Argentino (http://www.lanacion.com.ar/1461002-intelectuales-cuestionaron-la-conmemoracion-oficial-del-2-de-abril), que aboga por profundizar la discusión de ideas y argumentos haya motivado respuestas virulentas: cipayos, traidores a la patria, intelectuales de pacotilla y demás lindezas semejantes. El documento, entre otras cosas, critica la oportunidad de celebrar el 2 de abril como el “Día del veterano y los caídos en la guerra en Malvinas”, otorgándole incluso tintes gloriosos.

Por eso, quizá sería más conveniente como ejercicio de autocrítica rememorar el 14 de junio, cuando se plasmó la derrota del ejército argentino y se hicieron evidentes las nefastas consecuencias de la invasión, entre ellas la muerte de cientos de argentinos. Resultan patéticas algunas “celebraciones” latinoamericanas instrumentalizadas por razones políticas, comenzando por el desembarco en las Malvinas.

En América Latina es frecuente contraponer las virtudes de los nacionalismos vernáculos, forjadores de la nacionalidad y de la patria, con los nacionalismos europeos, xenófobos y racistas. Sin embargo, sus efectos sobre las mentalidades colectivas son disruptores en ambos casos y sólo fomentan actitudes irracionales. Cuando el valor de la patria y los sacrosantos ideales de la nación se ponen por delante de la razón y las ideas, comienza una deriva que casi siempre acaba mal.

Un comentario a “Malvinas: 30 años después”

  1. monica segal dijo:

    algunos de los que estamos aqu{i, asistimos at{onitos, a una creciente polarizacion en donde si no estas de acuerdo sos sospechoso, fomentando una rivalidad entre amigos compañeros, colegas, que trae los mas oscuros recuerdos, y todo embanderado tras este nacionalismo que tan bien describe Malamud en su articulo, lamentablemente y esto no quita nada de vigencia al caso Malvinas,el presente para los Argentinos esta ensombrecido por. gritos que usan de algun modo la incuestionable lucha por los derechos humanos y que ejercitan la demonizacion de toda prensa no´¨ K, y escuchandoal mismo tiempo decir que un mat{on,es el hombre mas poderoso del pais acuerdo en un todo con el parecer patetico de ciertas celebraciones,de la Argentina

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