¿Qué dicen las encuestas?

El Universal
Caracas, 1 de abril de 2012
Por Luis V. León

“La diferencia entre Chávez y Capriles en intención de voto es de 13 puntos, lo que ratifica que Chávez mantiene una posición favorable en el arranque, probablemente ayudado: 1) por la solidaridad primaria inicial que genera su recaída (algo que ya pasó el año pasado y se esterilizó en dos mes) y 2) por el arrope de comunicación que esto ha significado, inundando la mente de los electores con información y dificultando la penetración de mensajes alternativos. Todo esto redujo el “momentum” posprimarias que debía favorecer a Capriles.

Pero el riesgo para Chávez sigue vivo. Pese a que sus números son elevados, nada tiene que ver con los 40 puntos que le llevaba a Rosales al inicio de esa campaña. Falta aún por ver los resultados de la estrategia cara a cara de Capriles, que es la ruta más sólida y racional cuando otro inunda la comunicación masiva. Sus resultados requieren tiempo y aún no los vemos en encuestas. Pero que no esté masificado todavía no indica que no le funcione a futuro, sólo que demoraremos en saberlo.

Otro aspecto a considerar es que el 25% de los electores se mantiene indeciso, porcentaje donde, por cierto, reside la diferencia entre encuestadoras sólidas y que tenderá a disminuir en la medida en que se desarrolle la campaña. Aquí se incluyen algunos votantes de Pérez que, aunque no migran a Chávez, todavía no han querido manifestar su voto por Capriles en señal de duelo. No cabe duda que estos electores específicos tienden a moverse hacia Capriles, lo cual podría reducir la brecha.

Pero claro que también Chávez jugará duro. El precio del petróleo le ayuda a expandir al gasto, que, aunque ineficiente, será sustancial y atractivo. La estrategia de atemorizar a la población con la idea de que la oposición les quitará las Misiones y el eslogan “Chávez o Caos” marcará la campaña y Capriles necesita salirse de esa trampa o las migraciones de independientes hacia su candidatura se complicarán.

Finalmente, no podemos olvidar la enfermedad. Es obvio que Chávez esta enfermo y podría complicarse. Aunque inicialmente esto puede ayudarle en términos de solidaridad primaria, a la larga es un peso en contra porque la gente quiere comprar futuro, que no conseguirá en un candidato delicado de salud. Como verán, la batalla está viva. Chávez sigue dándole con fuerza (y plata y medios) y es el referente de la elección, pero esta batalla no está perdida para Capriles. Sus oportunidades siguen abiertas y aunque evidentemente no es una tarea fácil, en el pasado la oposición nunca tuvo una opción real en las presidenciales y ahora Capriles las tiene y no son nada despreciables. Esto apenas está comenzando”.

Extracto del artículo publicado por el diario El Universal

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