Cassez: todos ganan

La Otra Opinión
México D.F., 22 de marzo de 2012
Por Ricardo Alemán

“Como ayer lo adelantamos, tres ministros de la Primera Sala de la Suprema Corte votaron contra el proyecto de amparo del ministro Zaldívar, que proponía dejar en libertad, inmediata, a la secuestradoraFlorence Cassez.

Como lo adelantamos, luego de configurar una mayoría de ministros que rechazaron el proyecto de Zaldívar, la Corte avanza por una solución en donde, si bien rechaza la libertad inmediata de la secuestradora, también  reconoce que el proceso muestra graves violaciones a los derechos humanos de la señora Cassez, pero nunca en la magnitud que pretendió el ministro Zaldívar.

Es decir —como también aquí lo dijimos—, que una mayoría de ministros otorga a la secuestradora Cassez una modalidad de amparo que le da derecho a que la misma Corte elabore un nuevo proyecto —que estará a cargo de la ministra Olga Sánchez Cordero— en el que se establecerán las modalidades para reponer partes fundamentales del proceso, que dejen a salvo los derechos humanos de la secuestradora. Y, claro, con ello se podría reducir la pena de 60 años de cárcel que purga.

Así lo expusimos. “Existe la posibilidad de que, al final de cuentas, se produzca una solución salomónica en el tema Cassez. Es decir, que nadie debe descartar que los ministros se pronuncien por respetar el fallo dictado contra la secuestradora, pero que al mismo tiempo promuevan una salida jurídica para salvar el escollo del ‘debido proceso’. Este esquema podría llevar a la reducción de la pena y colocar a la secuestradora y a su defensa en una posición de victoria”.

Hoy queda claro que la Corte actuó de tal manera que dejó satisfechos a todos. Es decir que, por un lado, quedaron satisfechos quienes pedían que la Corte no dejara en libertad a Florance Cassez ya que, con ello, quedaban en indefensión los derechos de las víctimas de la banda de secuestradores a la que perteneció la ciudadana francesa.

De igual manera, quedaron satisfechos todos aquellos que reclamaban la libertad inmediata de la señora Cassez, y que argumentaban la violación de las garantías individuales de la francesa. Hoy es un hecho que, al ordenar un nuevo proyecto de resolución —a la solicitud de amparo de la secuestradora—, la Corte le ofrece una modalidad de amparo que indudablemente llevará a reponer el proceso, de tal manera que se garanticen sus derechos humanos.

En otras palabras, que la Corte da un paso gigantesco rumbo a la garantía que tienen todos los procesados —independientemente del crimen que cometieron— para que se garanticen sus derechos humanos, y que se repongan los juicios, con el fin de garantizar el llamado “debido proceso”.

Y quedan satisfechos los ocho de cada diez mexicanos que, encuestados por distintas empresas, opinaron que la secuestradora Cassez es culpable y que, por esa razón, no debía ser liberada. Es decir, que la Corte también atendió a la llamada “opinión pública”.

Pero acaso lo más importante es que la Corte nos regaló una nueva muestra de que, más allá de opiniones encontradas y posturas polarizadas, de presiones de la opinión pública y publicada, de juicios mediáticos y políticos extremos; de preocupantes muestras de intolerancia, es una institución respetable, confiable y cuyos ministros —en tanto cuerpo colegiado— están lejos de la consigna, la parcialidad, la salida fácil.

Está claro que ministros como Arturo Zaldívar pueden tener intereses políticos y ambiciones mediáticas en los proyectos a su cargo. Pero también es cierto que el colegiado cumple con su responsabilidad: la de analizar en lo individual y emitir un voto a partir de su análisis, para que una mayoría determine el camino a seguir.

Pero si la Corte estuvo a la altura, el gobierno de Felipe Calderón patinó, ya que nada justifica que el jefe del Ejecutivo haya ejercido la presión que ejerció contra uno de los Tres Poderes de la Unión. Y es que reclamó a la Corte que no se valiera de “una rendija” para liberar a una secuestradora. Acaso por eso el presidente de la Corte le recordó al mandatario de esa instituciónte que tiene la responsabilidad de velar por la Constitución y por los derechos humanos. La Corte, por cierto, también dejó satisfecho a Calderón.

Artículo publicado en el blob La Otra Opinión

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