Venezuela: La hora de los pretorianos
La Silla Vacía
Bogotá, 9 de febrero de 2012
Por Román Ortiz
Los crecientes indicios de deterioro de la salud del presidente Chávez han destapado una multitud de rumores sobre su posible abandono del poder y la forma que tomaría el chavismo sin Chávez.
En este contexto, una cadena de nombramientos en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) parece enrumbar el post-chavismo hacia una militarización y una radicalización de consecuencias dramáticas para la democracia venezolana y la seguridad de Colombia.
Para empezar, Diosdado Cabello, ex –compañero de Chávez en la aventura golpista de 1992 y ex –vicepresidente de la república, ha sido nombrado recientemente Primer Vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y Presidente de la Asamblea Nacional. Desde estas posiciones, Cabello se configura como el primer candidato a reemplazar al Jefe del Estado venezolano en caso de que deje el poder por fallecimiento o incapacidad física.
Pero además, los puestos claves del aparato militar venezolano han ido a parar a manos de oficiales caracterizados por su radicalismo político y su fidelidad incuestionable a Chávez. La mayoría de ellos participaron en el golpe liderado por Chávez en 1992 y algunos son acusados por las autoridades de EE.UU. de estar conectados a redes internacionales de narcotráfico y terrorismo. Unos señalamientos que han conducido a su inclusión en la llamada “Lista Clinton” que implica la congelación automática de todos sus activos financieros en suelo norteamericano.
- Ministerio de Defensa. A fines del pasado año, el general Henry Rangel Silva fue nombrado Ministro. Rangel está en la lista negra de EE.UU. por vínculos con las FARC y el narcotráfico. Es un oficial muy cercano a Chávez, participó en el golpe del 92 y se le considera con posiciones políticas radicales.
- Dirección de Inteligencia Militar. El general Hugo Carvajal al frente de la DIM desde 2004 fue relevado por el general Wilfredo Figueroa Chacín. Se trata de un comprometido con la revolución que participó en golpe del 92. Antes de asumir el mando de la inteligencia militar, estuvo a cargo del Brigada de la Guardia de Honor Presidencial.
- Brigada de la Guardia de Honor Presidencial. Tras la salida del Gen. Wilfredo Figueroa, la jefatura de la Guardia Presidencial fue asumida por el general Manuel Bernal Martínez, también “veterano” del golpe del 92.
- IV División. Se trata de la unidad de más potente del Ejército equipada con el material bélico adquirido recientemente en Rusia. Permanece bajo el comando del general Cliver Alcalá Cordones, otro oficial incluido en la lista negra de EE.UU. por sus conexiones con las FARC y el narcotráfico.
- 42 Brigada de Infantería Paracaidista. Es la unidad más emblemática del régimen por su papel en la sublevación de 1992. Ha pasado a ser dirigida por el General Jesús Suárez Chourio que anteriormente estaba a cargo de la seguridad del presidente. Este oficial también acompañó a Chávez en su intentona golpista.
Frente a este panorama, resulta posible señalar al menos tres conclusiones:
Para empezar, parece claro que el chavismo sin Chávez vestirá de uniforme. Diosdado Cabello es el más egregio representante del ala militarista del régimen. Detrás de él, los nuevos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana están unidos por un pasado golpista y fuertes sospechas de corrupción. Este núcleo de altos mandos será el encargado de perpetuar el régimen cuando su fundador desaparezca
Al mismo tiempo, la abundancia de “veteranos” del golpe del 92 debería alertar a la oposición venezolana sobre las escasas posibilidades de que el régimen ceda el poder por las buenas. De momento, Chávez ya está reuniendo los recursos necesarios para ahogar en una oleada de populismo las posibles deserciones de sus votantes ante las próximas elecciones de octubre. Por otra parte, hay dudas más que razonables sobre la imparcialidad de los organismos encargados de supervisar los comicios. Pero además, si todo falla, es fácil de imaginar que los mismos militares que trataron de derrocar al democráticamente electo Carlos Andrés Pérez no tendrán mayores reparos en recurrir a la fuerza para reversar una votación que les resulte adversa.
Finalmente, la política de distensión impulsada por Colombia parece condenada a durar en el mejor de los casos tanto como permanezca Chávez en la presidencia. De hecho, no parece probable que el gobierno colombiano pueda mantener la cooperación en materia de seguridad y comercio con un régimen pretoriano algunas de cuyas más destacadas cabezas están involucradas en redes de corrupción y apoyo al terrorismo.































13 febrero 2012 a las 17:06
pura basura que ni ustedes se la creen . hablen cosas coherentes , por favor