Brasil: las escuelas de samba de Río cumplen 80 años en constante evolución

Infolatam/Efe
Río de Janeiro, 8 de febrero de 2012

Las claves

  • El primer desfile fue organizado por el diario "Mundo Sportivo" el domingo de carnaval 7 de febrero de 1932 y contó con 23 escuelas de samba formadas por un centenar de bailarines vestidos de traje o con disfraces simples y recatados, una imagen muy diferente de la espectacularidad y sensualidad de la actualidad.
  • Alguno de esos grupos ha sobrevivido hasta hoy, como es el caso de la llamada "ala de las bahianas", en la que desfilan exclusivamente mujeres mayores vestidas con trajes tradicionales del estado de Bahía.

Río de Janeiro celebra esta semana el 80 aniversario del primer desfile de carnaval, que surgió en 1932 como una fiesta popular de la comunidad negra mal vista por las autoridades y se ha convertido en “el mayor espectáculo de la Tierra”.

El primer desfile fue organizado por el diario “Mundo Sportivo” el domingo de carnaval 7 de febrero de 1932 y contó con 23 escuelas de samba formadas por un centenar de bailarines vestidos de traje o con disfraces simples y recatados, una imagen muy diferente de la espectacularidad y sensualidad de la actualidad.

La semana que viene circularán por el sambódromo trece escuelas de samba, cada una con una media de 3.500 integrantes vestidos con disfraces llamativos, entre ellos numerosas bailarinas semidesnudas, y una docena de aparatosas carrozas con barroco decorado.

Una de las grandes personalidades del carnaval carioca, el cantante y compositor Hildemar Diniz, conocido como “Monarco da Portela”, dijo a Efe que desde la inauguración del sambódromo en 1984 los desfiles han perdido la espontaneidad de antaño, cuando solo se pretendía “bailar samba”.

“Ahora es más artificial, industrial, hay muchos patrocinadores. Lo nuestro era una lucha para organizar el desfile”, según Monarco, que tiene 78 años de edad -y 65 de carnaval- e integra la “vieja guardia” de la escuela de Portela, como se conoce al grupo de miembros más longevo de cada gremio de samba.

Monarco debutó en el carnaval en 1947, a los 14 años, sujetando la cuerda que se usaba en la época para separar a los bailarines del público, que se aglomeraba en las calles de la céntrica Plaza Onze, una zona que en los años 30 se conocía de forma despectiva como “pequeña África” por ser residencia de la población negra.

“En los años 40 las autoridades se dieron cuenta de que los desfiles eran una cosa bonita, de la cultura popular, y los fueron permitiendo. Hasta entonces eran marginados”, ha explicado Monarco.

En aquella época las escuelas ya contaban con carrozas pequeñas y simples, decoradas de forma más bien rudimentaria, y separaban a los hombres y mujeres en alas o filas.

Alguno de esos grupos ha sobrevivido hasta hoy, como es el caso de la llamada “ala de las bahianas”, en la que desfilan exclusivamente mujeres mayores vestidas con trajes tradicionales del estado de Bahía.

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