Venezuela: Corina Machado pide a Fidel Castro que deje de intervenir en Venezuela
Infolatam
Caracas, 5 enero 2012
Las claves
- Machado calificó a Chávez como un déspota al recordar que el mandatario respondió que ella “no tenía ranking” para debatir con él.
- María Corina recordó la solidaridad de Castro con el presidente Carlos Andrés Pérez cuando se produjo la intentona golpista del 4 de febrero de 1992.
¡FUERA¡ ¡FUERA¡ ¡FUERA¡
(Infolatam) .- “La popular acogida a la carta de la diputada (Maria Corina Machado) demuestra la profunda molestia de los venezolanos con el tipo de relación metrópoli-colonia establecida entre Cuba y Venezuela por decisión de Hugo Chávez, incluso contra el criterio de muchos chavistas que ven esos vínculos como un hecho humillante e inexplicable”.
Carta de María Corina Machado a Fidel Castro
“Comandante Castro: …. Su gobierno recibe –que se sepa–más de 110 mil barriles diarios de nuestro petróleo en forma de regalo, supuestamente compensado con servicios que no valen lo que cuesta producir el petróleo. Su régimen hace triangulaciones de negocios que encarecen lo que Venezuela importa y les permiten a ustedes una grosera e innecesaria tajada de comisiones2.
La precandidata de la MUD María Corina Machado ha pedido al expresidente cubano Fidel Castro que no intervenga en asuntos internos del país. La parlamentaria escribió en respuesta, según explicó, a las alusiones que hizo el exmandatario a su persona por el careo que sostuvo con el presidente Hugo Chávez durante la presentación de la Memoria y Cuenta el pasado 13 de enero en la Asamblea Nacional.
La precandidata presidencial a las Primarias, María Corina Machado, envió una comunicación al comandante Fidel Castro en la que responde a algunas alusiones hechas por éste en un reciente escrito publicado en el diario Granma. “Señor Castro, deje de intervenir en nuestros asuntos internos”, afirmó en su escrito.
La misiva comenta el careo que la diputada sostuvo con el presidente Hugo Chávez durante la presentación de la Memoria y Cuenta el pasado 13 de enero en la Asamblea Nacional, y pretende destacar “la caballerosidad y la sangre fría” del jefe de Estado venezolano en contraste con las supuestas “incuestionables ofensas” que habría cometido Machado en su actividad parlamentaria al momento de carearse con el mandatario.
“El presidente Chávez intentó usar su presentación en la Asamblea para dos propósitos muy evidentes. En primer lugar, para mostrar un país de paz y prosperidad que no existe. Venezuela, con todos sus recursos humanos y naturales, vive los embates de la pobreza, el crimen y la humillación; en segundo lugar, quiso utilizar a los diputados de la oposición para mostrar al mundo un juego democrático que ha sido vulnerado por su gobierno, mediante el control abusivo de todas las instituciones del Estado y la represión hacia la disidencia”, explicó Machado.
“Frente a esta manipulación y la indignación que me produjo”, escribió en la misiva, publicada en tres diarios nacionales, “tomé la palabra para denunciar que no existe ese país que describió Chávez y que, por el contrario, está signado por la escasez y el racionamiento, el crimen desatado y la acción vil e impune del Estado, que roba la propiedad privada mediante la figura de las expropiaciones. Por eso, cuando pronuncié la frase ‘expropiar es robar’, los venezolanos en su mayoría, sobre todo los más humildes, se sintieron expresados. No fueron frases que pusieron a prueba, como usted dice de Chávez, ‘su caballerosidad y sangre fría’, sino su engaño y el teatro que escenificaba hasta el momento de mi exposición”.
Machado calificó a Chávez como un déspota al recordar que el mandatario respondió que ella “no tenía ranking” para debatir con él. “Su manoseada frase sobre águilas y moscas es una grosera manifestación de desprecio hacia sus interlocutores. Sólo un déspota considera que un parlamentario elegido por el pueblo no tiene credenciales para discutir con el presidente de su país. Pero en el fondo tiene razón el presidente Chávez: él y yo estamos en niveles muy distantes en cuanto a la moral y los principios”.
La parlamentaria señaló un punto que elude Castro en su análisis: que su interpelación al presidente Chávez expresó lo que un país hastiado de un régimen autocrático quiere decirle. María Corina recordó la solidaridad de Castro con el presidente Carlos Andrés Pérez cuando se produjo la intentona golpista del 4 de febrero de 1992. Los venezolanos recordamos la carta suya al presidente Pérez en la que le decía: “En este momento amargo y crítico, recordamos con gratitud todo lo que has contribuido al desarrollo de las relaciones bilaterales entre nuestros países y tu sostenida posición de comprensión y respeto hacia Cuba. Confío en que la dificultades serán superadas totalmente y se preserve el orden constitucional, así como tu liderazgo al frente de los destinos de la hermana República de Venezuela”.
Machado criticó duramente la superficialidad con la que Castro se refiere al cuestionado general en jefe Henry Rangel Silva, recientemente promovido al cargo de ministro de Defensa de Venezuela, y que a su juicio este alto oficial no representa no representa a los militares institucionales de Venezuela, ni la protesta mayoritaria de éstos en contra de la invasión cubana a nuestra FAN.
La parlamentaria cree que Castro es un buen ejemplo de cómo las grandes potencias “negociaron” a Cuba en el marco de la Guerra Fría. “Usted, que sabe eso, podría imaginarse la indignación que produce a los venezolanos ver a cubanos enviados por su gobierno en las más altas esferas del Estado, en las instalaciones militares, en el palacio presidencial, en los cuerpos de seguridad, en registros y notarías. Imagine la humillación que sienten los oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana al recibir órdenes de extranjeros como los oficiales cubanos, quienes invaden nuestras instalaciones militares”.
María Corina denunció que la incapacidad del Estado venezolano se evidencia en las personas aún damnificadas por las lluvias de noviembre y diciembre de 2010, que contrastan con el auxilio financiero a Cuba. Finalmente, Machado exigió el fin de la intervención cubana en la política doméstica. “Hágalo de buen grado o las fuerzas democráticas de Venezuela se lo volverán hacer entender como hace 50 años”.


























