¿Qué pasa si la oposición gana?
Infolatam
Por Asdrubal Oliveros
Cuando se comparan las posibilidades de un triunfo opositor en las elecciones venideras de octubre próximo con las celebradas en el año 2006, se notan avances importantes. Es claro que la oposición en esta oportunidad tiene una posibilidad real de acceder al poder. La valoración positiva que tiene la gente sobre ella ha ido en ascenso; la oposición muestra avances importantes en la coordinación entre los diversos partidos políticos y ha logrado acumular experiencia electoral y alcanzar algunos triunfos tangibles y otros simbólicos.
Si bien la oposición tiene una oportunidad sin precedentes para ganar la elección presidencial, es condición indispensable que concurra con un candidato de unidad, aspecto que creemos se logrará sin mayor trauma una vez celebrada la elección primaria del próximo 12 de febrero. Adicionalmente, si ganara la oposición, lo haría con un margen estrecho, por lo que un nuevo gobierno tendría necesariamente que convivir con un chavismo fuerte desde la oposición y que además tiene control institucional de otros poderes públicos.
En este contexto, cabe preguntarse: ¿Qué cambios tendrá la política económica? Es claro que la economía venezolana acumula una serie de distorsiones que se han exacerbado en los últimos años. Algunos economistas y analistas han manifestado la idea que un cambio de gobierno va a provocar un ajuste económico significativo, es decir, la corrección de los males de la política económica implica necesariamente ajustes costosos, en especial en el ámbito político. En nuestra opinión, esto es una verdad a medias.
La rectificación de las distorsiones puede hacerse de manera gradual, aunque esto implique que los resultados tarden más en llegar y el costo en términos de recursos económicos sea mayor. Así el gradualismo tiene que imponerse en un cambio de gobierno. Es claro que con la presentación de las bases programáticas del programa de gobierno de la Mesa de la Unidad Democrática la semana pasada, este es un punto en el que ya hay consenso entre los partidos políticos.
Aunque suene paradójico, tenemos un aliado: los precios petroleros. Las proyecciones para los próximos años son halagadoras en términos de los promedios históricos experimentados por la cesta venezolana. Esto da grados de libertad para aplicar medidas de corrección gradual.
Para un gobierno nuevo, con todos los problemas institucionales que puedan venir, las políticas graduales le permiten mantener e incrementar su base de apoyo, especialmente durante los primeros años y alejar el fantasma de que un cambio político en Venezuela significará sacrificios duros para la población, especialmente de bajos recursos. A esto agregaríamos, un punto que en economía tiene vital importancia: las expectativas. Desde 2006, el sector privado nacional ha sido el actor más afectado por las políticas públicas, además de ser atacado desde el propio Gobierno. La mayoría de este sector ha resistido, pero ha reducido casi al mínimo sus inversiones. Un cambio de gobierno, que dé el justo valor al sector privado dentro de la economía, convertirá a éste en un factor dinamizador de la economía nacional.
En materia económica, la pregunta clave es: ¿qué acuerdos necesitamos realizar para implementar una política económica que promueva la confianza y reduzca la volatilidad? Para el gobierno que surja en 2013, el objetivo fundamental de política económica en las circunstancias actuales del país es generar las condiciones para la creación masiva y sostenida de empleos productivos, en nuestra opinión.
En materia del crecimiento económico, esto debería abarcar:
- Impulso de sectores clave, como servicios, que contemple incentivos fiscales y financieros.
- Industrialización (incentivos al sector). Recuperación del enclave industrial.
- Apoyo a la industria de la construcción: insumos, cambios en el marco legal, incentivos al sector.
- Incentivos a las Pymes a través del mercado de valores, bajo garantía del Estado.
Esta política será la base para la generación de hasta unos 300.000 empleos anuales. Es importante que se combinen la política social y la política económica para atender de manera prioritaria los problemas de los sectores más humildes. Las tasas de desempleo y subempleo son marcadamente más altas en los sectores populares. Además, en estos sectores el chavismo continuará siendo fuerte.
Un nuevo gobierno debe reformular la política social actual (misiones) haciéndola más efectiva y focalizada, lo que implica una revisión de los subsidios. En nuestra opinión, estos dos elementos: empleo y política social deben ser la punta de lanza de un nuevo gobierno en los primeros meses de gestión.
Un punto vital es la reforma fiscal, la cual está unida al tema petrolero. Aquí tienen que concretarse diferentes arreglos institucionales que sean congruentes con la responsabilidad fiscal, condición imprescindible para el éxito de cualquiera de ellos.
Existen algunos puntos donde existe amplio consenso:
- Manejo transparente del excedente (reducir a uno, máximo dos, la existencia de fondos como el Fonden). El mismo debería estar destinado a provisión de bienes públicos y, en el corto plazo, a inversión productiva.
- Rediseño de la política presupuestaria que contemple metas claras de reducción del déficit fiscal y un cambio en el gasto público, incrementando su eficiencia.
- Empresas estatizadas: Democratización de la propiedad (mercado accionario).
- Sostenibilidad de la política de endeudamiento.
- Potenciar el gasto social.
La inflación es un tema complejo que abarca varios elementos. Lo importante que queremos destacar acá:
- Revisión de la política de controles de precios: La palabra clave es la gradualidad, como ya lo hemos dicho. Además, procurar incrementar la oferta y variedad de productos (relanzamiento de Mercal/Pdval). Aquí juega un rol relevante las importaciones públicas.
- •Cambios institucionales en el BCV: Rescatar rol de la política monetaria. Eliminación de mecanismos indirectos de financiamiento fiscal y del concepto de reservas excedentarias.
- Control de cambio: Desmontaje gradual. Implementación de medidas de control sobre la cuenta capital (registro de inversiones). La política cambiaria debe estar alineada con la meta de inflación. Además, de establecer incentivos para la entrada de inversión extranjera, pero con limitaciones a los capitales golondrinas.
En resumen, en caso de un triunfo de la oposición, en el año 2013 la economía se verá impulsada por la mayor confianza que tendría el sector privado en el nuevo gobierno, el cual, sin lugar a dudas, garantizará una mayor seguridad jurídica y respeto de la propiedad privada. Sin embargo, en una primera instancia, el nuevo gobierno no podrá tomar medidas drásticas que corrijan las múltiples distorsiones económicas acumuladas durante la era chavista, ya que implicaría un importante golpe a su popularidad.
Esperamos que los cambios más importantes de política económica ocurran en el año 2014, año en el cual proyectamos la eliminación del control cambiario, que quizás sea la medida con mayor costo económico y político que deberá asumir el siguiente Gobierno.
Asdrúbal Oliveros



























31 enero 2012 a las 01:30
Es obvio que ustedes les quieren dar vida a unos muertos,que ya hace mucho tiempo vienen cavando sus tumbas políticas,si hacemos una retrospectiva de los acontecimientos políticos venezolanos venían como decimos el el argo criollo de mas a menos,recordemos como,los adecos y copeyanos en elecciones pasadas no llegan ni al 5%,el pueblo cansado ya de tanta mediocridad de los calcamares de la política y hoy con un manto de una supuesta gente joven que sabemos que son los mismos que tanto daño le hicieron a la patria de Bolívar.olvidenlo amigos el pueblo no volverá al pasado que nunca les dieron oportunidades de estudios,trabajo,salud,alimentos,estamos haciendo la revolución,poco a poco pero con pasos firmes NO VOLVERAN¡¡¡
31 enero 2012 a las 03:35
si le ganan a Chavez y aplican esas politicas arcaicas, que son recetas del norte, caeran al dia siguiente, para mantenerse en el poder deben aplicar las mismas de Chavez, si es asi entonces continuemos esta revolucion que cada dia se fortalece. No queremos majunches ni majunchas.