Perú: Ollanta Humala decepciona a sus aliados de la izquierda
Infolatam
Las claves
- Ollanta Humala: "yo no soy de izquierda. Yo soy un nacionalista que ha recogido las banderas de la justicia social".
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Ollanta Humala ha pasado en tan solo medio año de ser la encarnación de un nuevo “Hugo Chávez“, a ser considerado ahora por sus antiguos aliados de la izquierda peruana como un traidor y hasta un nuevo Alberto Fujimori. Humala ha asumido el papel de presidente de todos los peruanos, no se casa con ningún partido y abre las puertas de su país a las inversiones extranjeras.
Hace menos de un año Alejandro Toledo, en plena campaña electoral, apelaba al voto del miedo cuando, refiriéndose a Humala, decía: “hemos encontrado la incongruencia en el plan de gobierno del señor Humala y lo que dice públicamente. Esto es copiar el estilo de Venezuela, Bolivia o Nicaragua…El Perú tiene que escoger este domingo entre dos opciones, la del crecimiento con estabilidad de precios sin inflación o el salto al vacío que trae inseguridad que ahuyenta la inversión y no genera trabajo”.
El giro humalista
Ahora, la imagen de Ollanta Humala ha cambiado radicalmente.
En su reciente visita a España pidió más inversiones europeas en Perú y se convirtió en garante de la estabilidad y la seguridad jurídica: “su plata no está en una ruleta, está en un país con un ordenamiento jurídico claro; lo que queremos es que el dinero que se invierte le genere a ustedes utilidades y, también, beneficios al territorio…Ponemos reglas claras para que las inversiones que quieran venir al Perú y trabajar de la mano con este pueblo, lo puedan hacer sin ningún problema”.
No solo se ha mostrado cercano a los intereses empresariales sino que se ha alejado de las posturas ideológicas de la izquierda : “yo no soy de izquierda. Yo soy un nacionalista que ha recogido las banderas de la justicia social”. Eso es lo que confesó Humala en una entrevista con el diario El País
El columnista del periódico La República, Augusto Álvarez Rodrich, analizaba estos cambios y considera que “el presidente ha sido capaz de moverse, con inteligencia y rapidez, desde las posiciones cavernícolas en materia económica que tuvo hasta hace poco, hacia esquemas como los que han permitido promover la inversión privada y el crecimiento durante las últimas dos décadas. Para un presidente en proceso de mutación, la gira europea debe haber funcionado como ratificación del camino que ha emprendido”.
Estas nuevas posturas del Presidente peruano, unidas a su respaldo a las inversiones mineras que desataron las protestas en Cajamarca y provocaron la primera crisis de gabinente, han abierto un abismo entre Humala y sus antiguos aliados de la izquierda que no le perdonan que se desprendiera de sus consejeros izquierdistas (Carlos Tapia, Sinesio López, Félix Jiménez y Óscar Dancourt, o la exministra Aída García Naranjo).
En cambio, nombró como nuevo primer ministro a Óscar Valdés, claramente más conservador, que desagrada a los sectores de izquierda: “siento incomodidad con Valdés (…) Su actuación resulta contradictoria con la base programática del acuerdo suscrito en 2010”, ha asegurado el líder socialista Javier Diaz Canseco.
Además, Humala defendió las inversiones de las empresas mineras a pesar de las protestas desatadas en Cajamarca: ”no es el que Estado esté asumiendo una posición a favor de uno o a favor de otro…Lo que no podemos aceptar es la amenaza de una parte contra otra parte a viva fuerza intentar tomar sus instalaciones” ni que tampoco “una de las partes imponga una ley marcial en Cajamarca, poniendo restricciones a las actividades del trabajo, al funcionamiento de los mercados, restricciones del tránsito que es un derecho constitucional”.
Las rupturas de la izquierda
Esas tensiones han provocado fuertes disensiones en su propia fuerza, Gana Perú. Los sectores más de izquierda del humalismo y de fuera le acusan incluso de fujimorismo.
Por ejemplo, la congresista oficialista Rosa Mavila dijo que “la gran transformación” preconizada por Humala es la estabilidad sin cambios, propuesta del premier Oscar Valdés “que transita por la vieja capilla del MEF”, con el aplauso del fujimorismo: “no sólo nos han ninguneado, nos han sacado del escenario político. Yo creía que la hoja de ruta era el escenario de vínculo de propuestas nacionalistas de izquierda y derecha liberal, pero ahora no lo creo”.
Las declaraciones del presidente Ollanta Humala referentes a que Gana Perú fue una alianza electoral y no una opción política (“es una invitación que hizo el partido (Nacionalista Peruano) a colectivos, a movimientos. No hemos hecho alianza con ningún partido político. Es más, la estructura jurídica de Gana Perú es el Partido Nacionalista del Perú”) generó un gran malestar entre sus aliados de izquierda, que estudian formar una nueva bancada.
Esa postura está encabezada por el socialista Javier Diez Canseco quien ha llegado a decir que si bien no piensa salir del gobierno, la izquierda planea “articular” la defensa de “los planteamientos originarios que llevamos (…)”, y por el exasesor presidencial Sinesio López: “luego que el Presidente (Humala) dijera que (Gana Perú) no es una alianza política sino electoral, que el Partido Nacionalista tendrá candidatos propios el 2014 y el 2016, obviamente eso obliga a las fuerzas que acompañaron al nacionalismo a considerar la posibilidad de tener una bancada propia”.
“En vez de eso -agregó-, se asustó un poco y decidió que la captura del Estado se reeditará en la persona de Luis Velarde (presidente del BCR) y Luis Miguel Castilla (ministro de Economía y Finanzas), como viene siendo el Estado capturado desde el 90 para acá”.
La animadversión en la izquierda se extiende. Así, el dirigente de Patria Roja, César Barrera, fue incluso más duro y señaló que “si ha habido un punto de quiebre, es de Ollanta Humala con el proyecto de la gran transformación y la hoja de ruta”. Dijo que Humala se ha comportado “igual que Alberto Fujimori” —por, supuestamente, llegar al poder y luego no cumplir con sus promesas— y eso es “algo lamentable en nuestro país”.
Por el momento, Humala se mantiene alejado de estos debates internos: “no opino sobre temas partidarios, que lo vea el partido. Los temas de bancada que los vea el vocero. A mí déjame con el tema de gobierno, con eso tengo bastante. No me metas en esos temas. Que los resuelvan quien tenga que resolverlos”.
Una distamncia que aumenta el malestar de la izquierda que considera que, como apunta Alvarez Rodrich, qie “salvo que el presidente dé un salto cualitativo frente a lo hecho en el primer medio año, al paso que vamos, en este lustro político tendremos más de lo mismo, es decir, bastante crecimiento económico, poca inclusión y mucha corrupción.




























