Desizquierdismo e inderechismo

La República

Por Mirko Lauer

Ollanta Humala se acaba de declarar no de izquierda, pero sin muchas simpatías por la derecha. Esta sed de centro evoca sombras de la autodefinición de los militares de Juan Velasco Alvarado como ni comunistas ni capitalistas. Como ellos en su momento, hoy Humala se siente incómodo entre las categorías de la política civil.

El tema de la definición ha sido frecuente en la carrera política de Humala, y la arqueología ideológica mañana podrá excavar unos siete Humalas diferentes. Desde el etnocacerista cerril hasta el pragmático de derecha, pasando por el izquierdista de centro. Así se va volviendo, como diría Paul Valery, idéntico a sí mismo.

Desde el punto de vista del sistema democrático y constitucional, no es muy importante que Humala se siente de izquierda, de derecha, o de algún lugar intermedio. Lo importante es que no empiece a sentirse por encima de las divisiones –ideológicas, partidarias– que marcan la esencia de la democracia liberal.

La marca de fábrica del autoritarismo es la ubicación de una supuesta unidad nacional por encima de las diferencias entre la ciudadanía. Para el dictador en la teoría (las declaraciones) izquierda y derecha son igualmente criticables porque juntas las dos palabras evocan el papel del diálogo y las libertades en la sociedad democrática.

Es cierto que las dos palabras han perdido mucho de su poder definidor. Pero quizás todavía las usamos porque en ellas reconocemos la importancia de las diferencias y de las opiniones en una sociedad. No son las únicas disponibles. En este sentido cabe preguntarse por qué Humala no se autodefine simplemente como nacionalista.

Pero quizás a Humala en este momento no le interesa autodefinirse, sino quitarse de encima algunos de sus compañeros de ruta de izquierda, que como tábanos le vienen reclamando alguna forma de lealtad ideológica. Pero Humala no está dispuesto a autodefinirse frente al espejo de su trayectoria, a la cual ve como un asunto del pasado.

Ahora que se sabe oficialmente, por así decirlo, que Humala no es de izquierda y que tampoco le gusta mucho la derecha, quizás algunas cosas se pueden empezar a transparentar. Por ejemplo la verdadera conformación ideológica del pensamiento Humala. Es decir, cuánto hay de castrense en ese estratega político.

Los desafíos que enfrenta el gobierno hoy toleran abordajes por varios costados, ninguno de ellos puramente tecnocrático. Humala y su gente no van a ser definidos por lo que ellos digan sobre sí mismos, sino por la naturaleza de las soluciones que den a los problemas. Insistir en informarnos sobre qué son o qué no son, es una pérdida de tiempo.

Artículo publicado por el diario La República

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