¿A quién representan las Farc?
El Tiempo
Por Mauricio Vargas
“Se equivocan quienes piensan que están volviendo a soplar los vientos de paz con la guerrilla. Están soplando, qué duda cabe, los vientos del diálogo, que es muy distinto. Desde 1982, cuando Belisario Betancur abrió las puertas a conversar con la guerrilla, y durante las dos décadas que transcurrieron hasta el vergonzoso final del despeje del Caguán, la sociedad colombiana dialogó con los jefes guerrilleros y aprendió, de paso, que para ellos dialogar nada tenía que ver con hacer la paz. Era, para ‘Tirofijo’ y sus secuaces, un arma más de guerra.
… tendría sentido sentarse a dialogar con ‘Timochenko’ si eso garantizara una desmovilización y el desmonte de lo que queda del aparato armado de estos asesinos. Pero la experiencia indica que los jefes de las Farc, montados en el negocio del narcotráfico como cualquier banda criminal de las que azotan a varias regiones del país, no quieren dejar esas lucrativas actividades.
Pero incluso si quisieran, la pregunta frente a la posibilidad de reactivar el diálogo tantas veces fracasado es una sola: ¿a quién representan las Farc como para merecerse el honroso título de interlocutores del Gobierno? Ese grupo armado, que alguna vez quiso ser vocero del campesinado sin tierra y que terminó despojando a los campesinos de decenas de miles de hectáreas como lo acaba de revelar, con casos concretos, el Gobierno, no representa a sector alguno de la sociedad colombiana, distinto de la ‘bacrim’ en la que ellos mismos se han convertido. Dialogar hoy con las Farc sería lo mismo que hablar con cualquier ‘Cuchillo’ o con cualquier ‘don Mario’.
En caso de tener resultados, ese diálogo no traería más que indultos parciales para algunos jefezuelos, mientras el resto de los mandos y de la tropa seguiría en el negocio de narcotraficar y matar. Así que por mucho que algunos anden con el cuento de que ‘Timochenko’ se ha revelado en sus cartas como un intelectual y hasta un poeta (la Policía y el Ejército saben bien quién le escribe las cartas), conviene que el presidente Juan Manuel Santos no se deje tentar por los cantos de sirena que quieren sentarlo en una mesa de diálogo que sólo les convendría a quienes siempre la han aprovechado: las Farc”.


























