Por qué cayó el PIB de 2011

Blog de Luis Nassiff (Brasil)
Sao Paulo, 16 enero 2012
Por Luis Nassif

Publicado el pasado viernes, el comunicado N° 130 del IPEA (Instituto de Investigación Económica Aplicada) intenta analizar las razones de el magro desempeño del PIB en 2011.
En 2010 el crecimiento fue del 7,5% – en gran parte como ajuste, por el bajo rendimiento del año anterior. Ya entre el segundo y el tercer trimestre de 2011, no hubo crecimiento del PIB, una fuerte desaceleración en relación al trimestre anterior, cuando el PIBV había crecido un 0,7%.

El documento identifica varios factores principales: la continua apreciación del tipo de cambio, el ajuste monetario iniciado a finales de 2010 (también responsable de los efectos de cambio), la política fiscal de 2011 en comparación con 2010 (año electoral), la acumulación de existencias en 2011 y la crisis económica en Europa.

En el primer trimestre, el PIB se vio beneficiado aún más por el conjunto de medidas adoptadas para estimular la economía en plena crisis de 2008. Por otra parte, previniendo la final de algunas excenciones, hubo anticipación del consumo. Fue el final del ciclo del crecimiento post-crisis.

El segundo trimestre ya se vio afectado por la retirada de los estímulos fiscales, el inicio de los efectos del ajuste monetario.

A pesar de la desaceleración del ritmo de crecimiento del consumo de los hogares, la producción industrial y la inversión todavía mantenían un buen rendimiento, con un crecimiento del 3,6% y 3,9% respectivamente.

En el tercer y cuarto trimestre se produjo una reversión. La tasa media de crecimiento del PIB cayó del 1,9% en el primer trimestre a un 0,6%, forzada especialmente por la industria, que registró una pérdida del 0,9%.

Parte de la reducción del crecimiento del PIB se debió al efecto estadístico – como el PIB refleja los cambios en la economía en relación al período anterior, si la base de comparación es alta, se produce ese efecto.

Pero el factor principal de la reducción fue la industria manufacturera que acumuló una caída del 0,7% en los últimos dos trimestres; la construcción civil, cuyo crecimiento se redujo de 1,2% en el primer trimestre hasta el 0,8% y 0,2% en los siguientes dos trimestres.

Ahí entra en juego el factor del cambio. En la medida en que la economía mundial se enfrió, el ​​mercado interno brasileño se ha convertido en el blanco preferido de la producción de otros países. Con el tipo de cambio jugando en contra, hubo una inundación de productos importados, impidiendo que el crecimiento del consumo interno irrigase la producción nacional. Este movimiento se dió principalmente en la importación de insumos.

Al comparar  la facturación real de la industria de manufactura (medida por la Confederación Nacional de Industria) y la evolución de la producción física (medido en la encuesta del IBGE PIM-PF), podemos ver que desde el segundo semestre de 2010se produce una divergencia: crece la facturación real de la industria mientras que la producción se mantiene estancada.

Los analistas que no creen en la llamada desindustrialización miran solo la curva de las ventas. Comparando las dos está claro que las industrias cada vez se convierten mása en importadoras de insumos, empobreciendo a toda la cadena productiva del sector.

Se puede mantener ese juego por algún tiempo. Pero en algún momento la casa se cae.

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