Grandes retos de Otto Pérez Molina

Prensa Libre
Guatemala, 14 de enero de 2012
Por Prensa Libre (Guatemala)

“Otto Pérez Molina llega a la Presidencia de la República para encabezar el gobierno de un país hastiado, cansado, decepcionado y herido por la constante repetición de las lacras propias del ejercicio corrupto e irresponsable de la política. Tiene muchos retos, pero uno de los más difíciles radica en comenzar a hacer el esfuerzo por ganar la Primera Magistratura, una vez que salió victorioso en las elecciones en su segundo intento.

Un gobernante capaz por tener cualidades políticas verdaderas debe tomar en cuenta que llega por el voto mayoritario, pero que un alto porcentaje de electores escogió otra opción por razones tan variadas como el temor o rechazo al contrincante. Es válido entonces indicar que a partir del sábado, Pérez Molina deberá empezar a ganar la Presidencia, al lograr que sus votantes no se arrepientan y que quienes no lo hicieron comiencen a verlo como un buen prospecto para gobernar el país.

Para lograr ambos resultados se necesita emprender acciones fáciles de señalar y que todos conocen, pero difíciles de cumplir porque implican decisiones de verdadera política. Entre ellas, combatir las lacras actuales: corrupción, abuso en los puestos públicos y demás acciones inmorales e ilegales que durante tanto tiempo han sido comunes entre los equipos de gobierno, con los resultados actuales de notoria decepción por la democracia como sistema político.

El nuevo presidente debe tener claro que necesita una actitud de cero tolerancia a malas acciones de sus colaboradores, financistas, diputados de su partido, amigos y familiares. Con ellos necesita ser más severo que con otras personas porque, de lo contrario, poco tiempo pasará antes de que el gobierno de este partido que llega al poder sea otra edición del libro negro en el que se ha escrito la actividad política del país por demasiados años.

Es claro que la inseguridad, la falta de salud y de educación, el mal estado de muchos caminos del país, entre otros muchos atrasos, son temas en los que el futuro presidente y su equipo deben poner la mayor atención posible. Pero de nada sirve que lo hagan si no se cambia el rumbo ni se eliminan de la administración quienes llegan al Gobierno con el fin de emular los abusos de todo tipo que han marcado la actividad política de Guatemala.

Pérez Molina debe tomar en cuenta, sobre todo, que la mayoría de los adultos guatemaltecos menores de 30 años eran adolescentes o niños cuando se firmaron los acuerdos de paz y por ello no tienen recuerdos del conflicto armado, además de que, por motivo de la tecnología actual, tienen intereses muy distintos, pero sí poseen un agudo espíritu crítico y por ello su juicio puede ser muy severo. Lo único que esperan es corrección en la forma de conducir al país.

Todos los gobernantes llegan rodeados de esperanzas cuando asumen el puesto. Pero esta vez parece existir una generalizada posición positiva derivada del riesgo que representaron el Gobierno y las elecciones anteriores. Como pocos antes que él, Otto Pérez Molina llega con la obligación de no defraudar a la población guatemalteca”.

Editorial del periódico Prensa Libre

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