Panorama Laboral 2011

Infolatam
OIT, 12 enero 2012

La política de salarios mínimos evitó la pérdida de su poder de compra, y eso fue un acierto.

(Prólogo informe OIT), por Isabel Tinoco.-

América latina y el Caribe cierra el 2011 con un balance positivo de crecimiento y de empleo. Llegamos al final de un año marcado por una fuerte incertidumbre en torno a la economía global, y hay una gran preocupación por las repercusiones negativas que una nueva recesión podría tener sobre las economías  y las tasas de desempleo  en nuestra región.

Luego de la contracción  económica  de 2008 – 2009 América Latina y el Caribe experimentó  una rápida recuperación  económica  que se vio reflejada en el empleo. En esta  edición del Panorama Laboral anunciamos que la tasa de desempleo urbano continuó bajando en 2011 y rompió la barre- ra del 7 % para situarse a fines de este año en un nivel de 6,8 % que no se veía desde los años 90.

Este es un avance muy positivo. Quienes hayan seguido la publicación del Panorama Laboral en los últimos años recordarán que la región entró al Siglo XXI con tasas superiores al 10 % que llegaron incluso por encima del 13 %. Lo que vemos ahora es un reflejo de un ciclo positivo de crecimiento económico que ha durado más de cinco años y no se vio interrumpido por la crisis.

Este Panorama Laboral 2011 revela también que mejoraron otras condiciones  relacionadas  con el empleo y el trabajo decente,  que se refieren al acceso a la seguridad social, así como a mejoras en los salarios mínimos reales y en las remuneraciones medias.

Sin embargo hay desafíos estructurales a los cuales aún debemos  hacer frente. Si bien el desem- pleo ha bajado, la proporción de trabajadores  por cuenta propia y auxiliares en actividades de baja productividad sigue alta, cerca de un tercio del total del empleo en la región. Por otra parte, pese a los avances en materia de protección  social, 44 % de los trabajadores  y trabajadoras  aún no tienen ningún tipo de cobertura.

En 16 países con información disponible hacia fines de la década del 2000, 93 millones de personas (50% de la población ocupada) tenían un empleo informal. De ese total, 60 millones estaban  en la economía informal propiamente  dicha, 23 millones tenían un empleo informal sin protección social trabajando  en el sector formal, y 10 millones un empleo informal en el servicio doméstico.

En el caso de los jóvenes, 6 de cada 10 que consiguen trabajo sólo tienen acceso a empleos informales.
El Panorama Laboral que estamos  presentando aborda además  de la información sobre la coyuntura sociolaboral actual temas especiales  como las tendencias  de largo plazo del mercado laboral urbano, la dimensión sectorial del empleo, el empleo informal, la pobreza rural, y las buenas prác- ticas sobre fijación de salario mínimo en Centroamérica.

Es importante  contar con información actualizada del mercado laboral que nos permita un monitoreo de las posibles repercusiones de la crisis europea  en nuestra  región. A través del Panorama Laboral alentamos  a la reflexión sobre los posibles impactos  de una nueva recesión, cómo podría afectar al empleo y la calidad del trabajo, en especial de los jóvenes, los programas sociales, el piso básico de protección  social, y de qué manera podría repercutir sobre la gobernabilidad democrática.

En este  contexto,  es importante  recordar  que América Latina siguió un proceso  de aprendizaje bastante duro. Sucesivas crisis de origen interno o externo pusieron en la agenda la necesidad  de alcanzar y mantener políticas fiscales equilibradas. Las crisis en la balanza de pagos enseñaron que era necesario mantener niveles de endeudamiento externo moderados.

El período  de crecimiento  sostenido que registró la región entre 2003 y 2008 sirvió de base para mejorar la situación fiscal, reducir el endeudamiento externo y acumular reservas, lo cual permitió un mayor margen de maniobra. En lugar de ajustes económicos  se pudieron aplicar políticas orien- tadas  principalmente  a la protección  de los empleos  y los ingresos de las personas.  Varias de las medidas adoptadas, como inversión en infraestructura, planes de empleo de emergencia, estímulos a las empresas o programas sociales, entre otras, permitieron que el gasto fiscal llegara a una mayor cantidad de personas.

Esta acción fue decisiva para que América Latina y el Caribe fuera una de las primeras regiones donde se registró una recuperación  de la economía y del empleo. También se pusieron en práctica instrumentos de regulación de las relaciones laborales y mecanismos de diálogo social, en el marco del respeto  a los derechos  fundamentales  en el trabajo.

La política de salarios mínimos evitó la pérdida de su poder de compra, y eso fue un acierto. Sirvió para proteger  el poder adquisitivo de los salarios más bajos y el consumo,  sin comprometer el empleo.   Hasta octubre  de 2011 el promedio  ponderado de los salarios mínimos en 18 países aumento 4,5 %.

También fue evidente la importancia de la protección  social que usualmente  está ligada a las con- diciones de empleo en la economía formal y constituye  una herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza y la generación de mayor igualdad.

El Director General de la OIT, Juan Somavia, ha destacado que en las economías  emergentes  y de los países en desarrollo que se han recuperado  más rápidamente  se pusieron en práctica muchas de las propuestas del Pacto Mundial para el Empleo, aprobado  por representantes de los 183 paí- ses de la OIT en junio de 2009, cuando la crisis estaba  en su apogeo.

El Pacto Mundial va más allá de la crisis. Contiene un portafolio de medidas, políticas y acciones que los países  pueden  adaptar  a sus necesidades y situaciones  específicas  con el propósito de generar más y mejores empleos para mujeres y hombres, lo cual a su vez repercute  positivamente sobre  el crecimiento  económico,  y permite  enfrentar  desafíos  persistentes para nuestra  región, como son los de la pobreza y desigualdad.

Tanto las medidas y políticas aplicadas  por América Latina y el Caribe frente a la crisis como las recomendaciones del Pacto ponen  de relieve la importancia del empleo como un dinamizador de la economía.   La creación  de empleo,  de trabajo  decente,  es un instrumento  fundamental  para superar la pobreza y la exclusión. Con empleos dignos facilitaremos la inclusión social y tendremos sociedades prósperas  y competitivas.

Esperamos  entonces que este Panorama Laboral 2011 pueda  contribuir a la reflexión y el debate sobre los alcances de la realidad económica, social y laboral que vive la región, así como respecto al marco de políticas más apropiado  para enfrentar los desafíos del empleo y el trabajo decente  en América Latina y el Caribe.

Elizabeth Tinoco
ADG
Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe

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Un comentario a “Panorama Laboral 2011”

  1. Panorama Laboral 2011 – Infolatam | Recursos Humanos - RRHH. dijo:

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