Negociar con el narco

Infolatam
México, 11 de enero de 2012
Por Rubén Aguilar Valenzuela

El gobierno de Estados Unidos acaba de negociar con Benjamín, El licenciado, Arellano Félix, la reducción de su condena a cambio de declararse culpable de los delitos que se le imputan. La condena estimada era de 150 años y ahora queda en 25 años más el pago de 100 millones de dólares de su fortuna personal.

La negociación resulta favorable para Arellano Félix quien fue detenido en marzo de 2002, en el gobierno del presidente Vicente Fox, y extraditado en abril de 2011, con el presidente Felipe Calderón. Los acuerdos a los que llegó el gobierno estadunidense y el narcotraficante estuvieron a cargo de Laura Duffy, procuradora federal para la región fronteriza de California con México.

El miércoles cuatro de enero pasado, quien fuera uno de los cabezas del Cártel de los Arellano Félix se declaró culpable de asociación delictuosa y lavado de dinero, para evitar el juicio programado. El próximo dos de abril recibirá la sentencia ya acordada con la justicia federal. Sus abogados sostienen que ha sido una “buena negociación”, para su cliente.

Ya antes el gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Justica, había negociado con otro miembro del cártel, con Jesús, El Chuy, Labra contacto con los empresarios y organizador de las finanzas. El acuerdo fue declararse culpable a cambio de la reducción de la condena. En febrero de 2002 fue asesinado Ramón Arellano Félix y en marzo de ese mismo año cayó su hermano Benjamín.

En ese momento la conducción del cártel pasó a manos de sus hermanos Francisco Javier, El Tigrillo, y Eduardo, El Gualín.  En agosto de 2006, El Tigrillo, es capturado frente a las costas de California y ahora cumple cadena perpetua en una cárcel de ese estado. El liderazgo recae en Eduardo, médico de profesión y último en involucrarse, quien es arrestado en octubre de 2008 y es cuando Luis Fernando, El Ingeniero, Sánchez Arellano, hijo de Enedina, una de las hermanas, asume el control del grupo, mismo que mantiene hasta ahora.

La procuradora Duffy ha dicho que el cártel está ya desmantelado y no representa ningún peligro para la seguridad de Estados unidos y México. Es cierto que los años de mayor poder del grupo fueron los noventa y que en esta última década ha sufrido golpes muy importantes, pero el grupo siempre se ha reorganizado. Ahora cumple 23 años de existencia y no hay evidencia de que pronto vaya a desaparecer.

Las autoridades estadunidenses siempre han estado dispuestas a negociar con los narcotraficantes a cambio de que estos se declaren culpables o se conviertan en testigos protegidos. Piensan, así lo han declarado, que esta medida es mejor que sostener complejos, largos y muy caros juicios. A  los narcotraficantes, por otro lado, les resulta ventajoso obtener reducción de su condena al aceptar haber cometido los delitos que se les imputan.

Twitter: @RubenAguilar

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