Del optimismo y la perplejidad

El Periódico
Guatemala, 11 de enero de 2012
Por Dina Fernández

“…contra todo pronóstico, los guatemaltecos nos encontramos optimistas a principios de este 2012, sin prestar atención a los agoreros de medio pelo que no se cansan de anunciar que pesa sobre la humanidad una inminente hecatombe.

El gobierno anterior no pudo contra el monstruo que somos, lo sacamos de una patada como es nuestra costumbre y ahora nos hemos conseguido uno nuevo por el que queremos apostar.

Existen elementos diferenciadores en el grupo que se apresta para gobernarnos: en primer lugar, aunque vista de civil para la toma de posesión, el nuevo presidente es un militar, con grado de general.  Los guatemaltecos somos autoritarios: nos gusta desfilar con kepi y guantes blancos, estirando el paso de ganso.

Estamos ávidos de orden y estructura, hartos de la criminalidad y la violencia, del desorden administrativo, de la crisis, de nuestros fracasos, y queremos alguien que nos hable fuerte y nos dé órdenes.

Los capitalinos bien pensantes estamos optimistas al inicio de esta nueva administración en la misma medida en que llegamos a detestar al gobierno saliente, como ha pasado siempre.  Nos entusiasma que haya buenos elementos en el gabinete, que se vea gente seria, que el mandatario electo ya los tenga marchando.

Se nos olvida que las fuerzas centrífugas de la sociedad que tenemos, idénticas hoy a como estaban hace cuatro años, son demasiado fuertes. Si ha de cambiar la corriente, es porque existe masa crítica para empujar un cambio de dirección. Eso solo se logrará cuando no solo queramos observar el cambio desde nuestra mullida poltrona, sino encarnarlo.  Y ahí sí, me encuentro más perpleja que optimista. ¿Queremos?…”.

Extracto del artículo publicado por el diario El Periódico

- Imprimir

Comentar esta noticia