La sombra populista
El País
Madrid, 10 de enero de 2012
Por Julio María Sanguinetti
“…En el Sur, tan próspero, flota una sombra: la amenaza populista, ese engendro político que se configura con liderazgos mesiánicos suprainstitucionales y una articulación de masas en corporaciones o movimientos, organizada por el Estado, que soslaya la representación parlamentaria y se sustenta en el presupuesto público, que opera al servicio de la causa. Por supuesto, estos regímenes organizan conflictos, luchan contra malignas conspiraciones, se erigen en campeones de los derechos del pueblo amenazado y en su nombre cercenan libertades para combatir al mal.
El primer objetivo, como es natural, son los medios de comunicación, el instrumento de lo que Grondona llama la “hipnocracia”, donde el mensaje de las alturas repite y domina, domina y repite, ahogando la pluralidad democrática con el discurso único e incontestable.
La situación de Venezuela es conocida. Se confiscó Radio Caracas, el principal canal de televisión, se coaccionó a los demás, con toda la gama de los instrumentos de presión, y se impuso un autoritarismo que, pese a todo, deberá enfrentar este año una elección que ya no le será tan fácil.
Ecuador, del que se habla menos porque su presidente posee más cultura y sobriedad que el venezolano, no le va a la zaga. El diario El Universo fue condenado a pagar una multa de 40 millones de dólares por una columna crítica para el presidente, principal denunciante y participante de cuerpo presente en la inverosímil escena en que un juez complaciente dictaba sentencia.
…En Argentina, cuyo Gobierno acaba de ser convalidado con una formidable votación, al día siguiente de la elección se desataron inesperadas tormentas, todas lesivas de la libertad. La mayor ha sido el ataque a Clarín y a La Nación, dos de los más importantes diarios de habla española, bajo acoso desde hace meses. Por supuesto, la publicidad oficial les es restringida al mínimo y reorientada groseramente a favor de medios oficialistas, pero ahora la ofensiva apunta a la disposición del papel, que por ley será manejado por el Gobierno en su importación, producción y comercialización.
Hoy La Nación sufre un embargo genérico de sus bienes por un impuesto que no debe, según sentencia judicial, ejecutoriada. Y Clarín, que ya fuera allanado varias veces, adolece ahora la intervención de su principal medio de televisión, Cablevisión, empresa con más de tres millones de abonados y 9.300 funcionarios, que es acusada de monopolio pese a que solo es el 47% de ese mercado y el 23% del de Internet…
Los hechos hablan por sí solos. Desgraciadamente, la bonanza económica ha oxigenado esta irrupción populista, que con medios financieros ilimitados va instaurando solapados autoritarismos, sombría amenaza detrás del relumbrón de los aumentos del PIB y de los números superavitarios. Gobiernos que se autoerigen en defensores de los derechos humanos, en su nombre violan abiertamente -aquí y ahora- el de la libertad de expresión, único garante de todos los demás”.


























