El señor alcalde Petro

El Tiempo (Colombia)

Por El Tiempo (Colombia)

Editorial de El tiempo (Colombia)

En su discurso de posesión como nuevo alcalde de Bogotá, Gustavo Petro ofreció una cara diferente a la de su campaña como candidato y a la de su celebración de la victoria electoral.

En vez de la perorata de ribetes casi presidenciales que agitó al festejar su ascenso a la alcaldía, habló de problemas concretos, propuso soluciones y planteó una filosofía incluyente, que intentará vincular la ciudadanía a muchas de las decisiones de la ciudad.

El discurso de Petro, de más de una hora de duración, tocó muchos asuntos que preocupan e interesan a los bogotanos. Brillaron por su ausencia dos temas polémicos: el pico y placa y la fusión de empresas de servicios públicos. En cambio, hizo énfasis en algunos que probablemente serán prioritarios de su administración: la protección de la niñez, la vivienda social, la seguridad, el impulso de la tecnología y la educación y la defensa del medio ambiente.

Es un programa ambicioso, que exige tiempo, dinero y colaboración con otras entidades públicas y con la empresa privada. Una de las “revoluciones” que anuncia este veterano militante de movimientos revolucionarios es la del agua, programa de campaña, pero iniciado por la ex alcaldesa Clara López al ofrecer un mínimo de seis metros cúbicos a los bogotanos de estrato 1; Petro promete extender la dosis al estrato 2 el año próximo. Parte del plan de suministro del líquido a las clases populares es la salvaguardia de los manantiales, por lo que el nuevo alcalde anunció que protegerá los páramos, bosques y cerros circundantes de la ciudad.

En el campo de la educación y la tecnología, reorganizará la Universidad Distrital y la volverá eje de una ciudadela cultural. Parte de su programa tecnológico necesitará el apoyo del gobierno central en lo concerniente a la licencia para que la ETB ofrezca Internet masivo mediante el sistema de telefonía móvil 4G. El capítulo más concreto de la campaña ‘Bogotá, humana ya’ es el plan de protección de 360.000 niños desatendidos de menos de 5 años. En materia de movilidad, ofrece gravar los vehículos que contribuyen a los nudos de congestión y fomentar varios sistemas de transporte público.

Como se ve, es un arco iris de aspiraciones que deberán superar no pocos obstáculos para convertirse en realidad. Primero, las asignaciones de fondos. Solamente el plan de la niñez cuesta 1,2 billones de pesos. Segundo, el tiempo relativamente corto para algunos de estos proyectos, difíciles de completar en cuatro años, como ocurre, por ejemplo, con la idea de construir miles de viviendas populares. Urge también adelantar campañas de educación cívica, pues muchos de los programas de Petro exigen un nivel de solidaridad y urbanidad que no caracteriza a los bogotanos. Fuera de eso, conviene tener claras las atribuciones y jurisdicciones, para no tropezar con los inconvenientes que ha enfrentado la prohibición de porte de armas, una buena idea cuya realización no depende enteramente del alcalde.

Petro presentó su equipo el lunes. Es un gabinete donde casi todos son técnicos o expertos en su área; en general, de formación de izquierda y la mitad, mujeres, circunstancia que aplaudimos en aras de la igualdad. Los hay de diversas procedencias regionales, reflejo de la abigarrada demografía de la capital. Como el manejo político es indispensable en esta clase de cargos, Petro contará con la experiencia de dos veteranos en la materia, Antonio Navarro Wolff, secretario de Gobierno, y Alfonso Jaramillo, secretario de Salud. Deseamos el éxito del nuevo alcalde y sus colaboradores. La ciudad lo merece y lo necesita, después de unos años de depresión, corrupción, frustración y abuso. Pueden contar con nuestro apoyo y nuestra crítica sincera.

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