Tres escenarios para el gobierno de Humala

La República
Lima, 1º de enero de 2012
Por Mirko Lauer

“…A Ollanta Humala se le avecinan decisiones, cada una de ellas costosa, a partir de tres escenarios en el año que viene:

En su mejor escenario el gobierno iría descubriendo un método para resolver conflictos larvados o en su fase inicial, antes de que la sangre llegue al río. Lo cual supondría un cierto giro hacia la izquierda, entendido como concesiones a los reclamos y algo de recortes de expectativas empresariales. Lo cual le permitiría retomar su proyecto de crecimiento económico e inclusión social, ahora con mayor énfasis en las consultas previas y un nuevo tipo de alianzas con poderes locales. Esto significa incrementar el quantum de atención concedida a algunos presidentes regionales claves, sobre todo para protegerlos de las diversas modalidades de frentes de defensa que los acorralan desde la izquierda con miras a las próximas elecciones, y luego los despluman. Parte de este cuidado tendría que consistir en darles a los gobiernos locales (regional y municipal) mejores alternativas que asociarse con los radicales sueltos en plaza y siempre listos para organizar revocatorias, y a veces hasta linchamientos.

En el escenario intermedio el gobierno no llega a encontrar la fórmula idónea frente a los conflictos, ni los cuadros adecuados para negociar, y se empantana en la tarea de bombero sociopolítico a tiempo completo, saltando de región en región con la esperanza de que los conflictos puedan ir siendo resueltos caso por caso, con un mínimo de impacto en la gobernabilidad. En estas circunstancias se volvería difícil mantener una posición de centro-izquierda.

Un problema con este tipo de bomberismo es que la naturaleza aluvional de Gana Perú podría hacer que el río revuelto de los conflictos produzca una célula semidisidente de parlamentarios tipo Jorge Rimarachín en la izquierda del partido de gobierno. Ya vimos al Apra cajamarquina tomar partido contra Yanacocha en el incidente de Cerro Quilish del 2004, y ahora en el 2011 ya son varios los congresistas oficialistas que se sienten traicionados.

[3] En el escenario más riesgoso el gobierno se ve obligado a asumir una estrategia que combine moverse simultáneamente más hacia la derecha y hacia el populismo distributivo, un camino que se sabe cómo comienza pero no dónde termina. Esto supondría resolver la contradicción entre la ortodoxia económica vigente y las necesidades de un populismo eficaz. Este último podría llegar hasta el tecno-asistencialismo a la brasileña.

Un problema con este escenario es que ni Humala ni sus aliados cuentan con partidos de efectiva implantación nacional e infantería política sobre el terreno, como es el caso de las  izquierdas en otros países, en particular la brasileña. Así, la tentación de ayudarse un poco con la Fuerza Armada, hasta donde la Constitución lo permita, puede ser grande. Sobre todo si llega a haber peligro de división en el partido de gobierno.

Por encima de estos tres escenarios hay algunas varas importantes con que la opinión pública va a empezar a medir a Humala. Una es sociomilitar y queda en el VRAE. Es muy probable que la zona ya se esté calentando a partir de lo que se viene avanzando desde mediados del 2011, y cualquier momento del 2012 será bueno para un atentado. Además, los variados intereses del narcotráfico (lavado de dinero, transporte, neutralización del aparato represivo) son uno de los motores ocultos en más de un conflicto de estos días.

…Otra vara es socioeconómica. El principal desafío del gobierno va a ser primero poner en marcha los programas sociales ofrecidos (para los que se ha presupuestado 32% más que el 2011), y luego lograr que ellos tengan efectivo impacto político. Algo que no alcanzó el gobierno de Alan García a pesar de su importante reducción en las diversas formas de pobreza y sus grandes avances en infraestructura para los hogares. El peligro de no impactar políticamente va a exigir inevitablemente entrar al negocio de la propaganda  con fuerza y eficiencia.

Luego está la vara productivista, encarnada por proyectos económicos en marcha como el gasoducto del sur, las concesiones en infraestructura o los esquemas público-privados en petróleo. Dos problemas con esto. Uno es la posibilidad de que una caja fiscal obligada a solventar programas sociales se resista a invertir en producción. El otro, que no se contradice con el problema anterior, es la presión ideológica de quienes insisten en el texto constitucional sobre la subsidiaridad del Estado en economía.

En el tema internacional el Perú seguirá en un limbo pragmático, que consistirá en mantener la anterior política a la vez que se explora tímidamente la posibilidad de una nueva, algo más inclinada hacia la izquierda continental. Dilma Rousseff visitará Perú; Humala visitará Europa y Argentina. Finalmente habrá nombramientos de embajadores para España, Bogotá, el Vaticano, y el anunciado canje de embajadores políticos por profesionales en los países fronterizos…”.

Extracto del artículo publicado por el diario La República

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