La mirada puesta en el 2012

El Tiempo. Colombia
Bogotá, 1 diciembre 2012
Por El Tiempo (Colombia)

Termina el año para Colombia con positivos registros en varios campos y empieza el 2012 con múltiples incógnitas de diversa índole. Al tiempo que llega el nuevo almanaque se estrenarán cientos de administraciones departamentales y municipales, mientras que de manera gradual se implementarán leyes fundamentales para la paz social y se despejará el futuro judicial de numerosos ex funcionarios, militares y ciudadanos particulares acusados de corrupción o violación de los derechos humanos.

El cambio más inmediato tendrá lugar a partir de mañana, cuando se posesionen los gobernadores y alcaldes elegidos en los comicios del pasado octubre. De todo hay en la nueva viña administrativa: herederos de corruptas tradiciones, enigmáticos debutantes y figuras esperanzadoras. Se trata de más de 1.100 personas, cuya gestión incidirá en forma directa sobre la calidad de vida de 47 millones de colombianos.

El caso que despierta mayor expectativa es el del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, un guerrillero converso que regirá el destino de la capital, una urbe deprimida por culpa de tres años y medio de mal gobierno y una siniestra maquinaria de desfalcos y comisiones. No fue afortunado su preestreno, con unas palabras imprudentes que desfondaron el precio de las acciones de dos de las empresas distritales. Llega también con la izquierda dividida, un equipo poco fogueado y un apoyo popular que, si bien le permitió vencer a dos ex alcaldes de prestigio, es minoritario.

A pesar de esas circunstancias, se trata de una persona inteligente y honesta, que en cargos previos ha probado que es capaz de aprender rápido. Ojalá así lo haga en esta ocasión y sea humilde a la hora de escuchar los consejos de quienes saben más que él del tema urbano. Debe tener en cuenta que la paciencia de los bogotanos es corta y que muchos anhelan soluciones prontas a necesidades que llevan años sin resolverse.

En Antioquia, por su parte, se espera mucho de la dupla del gobernador Sergio Fajardo y el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, quienes son considerados administradores particularmente capaces. La ciudadanía de Cali recibe con expectativa a Rodrigo Guerrero, que debe construir sobre lo bueno que le dejó su predecesor, pero, al mismo tiempo, corregir el curso.

En Barranquilla, Elsa Noguera significa la continuidad de una gestión de alta calidad, mientras que en Santa Marta el profesor Carlos Caicedo ofrece un futuro mejor. En cambio, conviene mantener los ojos abiertos en Cartagena, que se expone a un retroceso que sería nefasto. Por su parte, hay que prestarle atención al Valle del Cauca, pues volvió a ganar una corriente que trae malos recuerdos a los ciudadanos.

En otras urbes y departamentos, las expectativas son elevadas, lo cual exige a los mandatarios recién posesionados entender que su principal obligación consiste en comandar administraciones capaces. La amenaza de la corrupción es patente, lo que constituye un campanazo de alerta para los organismos de control. Además, el nuevo régimen de regalías promete recursos frescos, pero es de una gran complejidad, por lo que hay que trabajar mucho para que funcione.

Pasando a otros terrenos, en el 2012 acabarán de debatirse, se reglamentarán o empezarán a aplicarse leyes trascendentales aprobadas recientemente, como la de víctimas, la ya mencionada de regalías y la reforma de la justicia, que atravesará su segunda vuelta con una explosiva carga: la enmienda del fuero militar y varios puntos de discrepancia en las relaciones entre el Ejecutivo y las cortes. Lejos de la política, pero inmersa en un sector de altos intereses e impacto social, se dará a conocer en enero la reglamentación de medicamentos biotecnológicos.

El área de seguridad está signada en parte por las inclinaciones de las Farc, que aún mantienen secuestrados a once policías y militares -de los cuales se ha anunciado la liberación de seis- y que, tras la muerte de ‘Alfonso Cano’, estrenan el liderazgo doctrinario de ‘Timochenko’.

También será necesario continuar los operativos en contra de las bandas criminales que, en zonas rurales y urbanas, tratan de imponer su ley a sangre y fuego. No menos importantes son los esfuerzos a favor de mejorar la seguridad ciudadana, que aparece dentro de las principales preocupaciones de los colombianos.

Numerosos casos judiciales tendrán importante desarrollo. En la lista se encuentran los hermanos Moreno Rojas, los primos Nule y los demás integrantes del cartel de la contratación en Bogotá. Así mismo, está pendiente la suerte de personas que estuvieron vinculadas a la Dirección Nacional de Estupefacientes, a la de Impuestos y al antiguo DAS, en particular la extradición de la ex directora María del Pilar Hurtado, prófuga en Panamá. Por su parte, el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, al igual que otros altos funcionarios de la pasada administración, espera el veredicto de la justicia.

En lo que hace a la política, hay expectativas en torno al futuro de la coalición cercana al Gobierno, sobre todo por cuenta de las críticas cada vez más abiertas que le ha hecho Álvaro Uribe a su sucesor. Aunque la campaña del 2014 todavía está lejana, es indudable que, en la medida en que avance el calendario, las escaramuzas y los ataques aumentarán, sobre todo si Juan Manuel Santos deja algún flanco desprotegido. Debido a ello, el Presidente tendrá que estar atento a la ejecución de múltiples planes y programas, que han despertado enorme interés entre la población.

Por otra parte, sería un error descartar en el nuevo año la influencia que pueden llegar a tener los estudiantes, capaces de derribar una reforma educativa, o para el caso los diferentes movimientos sociales. Junto a la certeza de que la economía colombiana anda bien, también han subido las esperanzas de que las cosas mejoren para sectores de la ciudadanía que tradicionalmente han sido excluidos de la repartición de la torta en un país que es uno de los más inequitativos del planeta. Hacer, entonces, coincidir expectativas y realizaciones es el gran reto que enfrentarán en el 2012 los dirigentes nacionales, regionales y locales.

(Editorial de El Tiempo. Colombia)

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