Harald Beyer: Un lujo y un enorme desafio

La Tercera
Santiago de Chile, 30 de diciembre de 2011
Por Héctor Soto

“…el ingreso de Harald Beyer al gabinete replantea el frágil equilibrio entre ministros técnicos y políticos en el gobierno de Piñera. Esta administración, que entró a La Moneda acusando una parida desconfianza en la política y los partidos, tuvo que aprender a golpes que puede ser un mal negocio la tentativa de gobernar al margen de los atributos de sensatez y prudencia, de sensibilidad pública y perspectiva país que llamamos política. Piñera, que puede ser obstinado, pero no es tozudo, se dio cuenta este año dos veces de su error, convocando al gabinete, en enero, a Matthei y Allamand y, en julio, a Chadwick y Longueira.

Como el nuevo ministro de Educación no es hombre de partidos, se podría decir que su designación es un movimiento en sentido inverso. En un gabinete que se ha estado politizando, he aquí un retorno al saber tecnocrático. Descontado que no sería fácil encontrar una mente más sensata, ponderada y ecuánime que la del nuevo secretario de Estado, es cierto que lo suyo no son las redes políticas.

Esta carencia, complicada para cualquier ministro, debe sin embargo ser matizada, porque corre a favor de Beyer que el ministro Bulnes haya dejado una agenda de tareas para este año que va a requerir mucho know how, mucha sintonía fina y racionalidad técnica para hacer efectivas las promesas de calidad, transparencia, equidad e integración envueltas en el presupuesto de Educación. En esos dominios, Beyer se ha movido siempre como pez en el agua. Está claro, con todo, que eso no va a bastar. Entre otras cosas, porque además va a necesitar mucha energía y muñeca para sacar adelante acuerdos y leyes que están pendientes y que el país debe afrontar con resolución y grandeza.

Llega a Educación un hombre que, junto con apreciar lo que se ha hecho, tiene claro que resta por hacer. Llega un ministro que sabe que esta no es un área para pócimas milagrosas ni  fundamentalismos. Llega un hombre convencido de la majestad de la educación pública, aunque sensible al aporte de la educación privada. Llega un demócrata y un hombre que es pluralista, antes por carácter que por haberse hecho tolerante leyendo buenos ensayos. Llega un estudioso, aunque también una poderosa imaginación práctica.

La llegada de Beyer va a obligar al equipo político del gobierno -que no es todo lo vigoroso que debería ser, pero que es lo que el Presidente quiere que sea- a apoyarlo en el Congreso. Eso es lo que tienen que hacer los gabinetes: trabajar juntos y sincronizados. La ventaja es que en ninguna otra área el esfuerzo que el equipo realice redituará tanto como en educación”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Tercera

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