Rajoy anuncia un profundo cambio político en España
Infolatam
Madrid, 19 diciembre 2011
Por Federico Ysart
Mariano Rajoy, candidato propuesto por el Rey para presidir el Gobierno de España tras su triunfo en las recientes elecciones, sorprendió ayer al mundo político español. Durante una hora y veinte minutos primero, la presentación de su programa, y más tarde en las réplicas a sus oponentes, demostró que puede ser el español mejor preparado hoy para gobernar la crisis.
Resumió en tres palabras los principios de su futuro gobierno: diálogo, justicia y verdad. Utilizó otros tres conceptos como palancas del cambio que quiere impulsar: esfuerzo, tenacidad y confianza. Y como principio operativo tres más: menos leyes, menos reglamentos y que se cumplan.
Como reiteró durante toda su campaña electoral, su gobierno tendrá dos objetivos fundamentales: estimular el crecimiento y crear empleo, el primero, y asegurar una plaza digna de España en el mundo, “porque a la salida de la crisis no habitaremos el mismo mundo que hemos conocido… La España que hemos dejado atrás no va a volver y esta vieja Nación tendrá que rejuvenecer su actitud, recuperar flexibilidad y fortalecer sus estructuras para competir por un puesto de primera fila en un mundo nuevo.”
Para conseguir ambos desafíos, abrió dieciséis ámbitos de actuación, desde las reformas políticas y estructurales hasta el medio ambiente o la acción exterior del Estado, pasando por la estabilidad presupuestaria, el saneamiento del sector financiero, austeridad de las administraciones, independencia de los organismos reguladores, internacionalización de la economía y acción exterior del Estado, además de una serie de reformas concretas de carácter estructural: Educación, Sector Financiero, Laboral, Fiscal y Administración Pública, entre otras.
Por lo enunciado en su presentación y también en sus réplicas, especialmente a los representantes de la Izquierda Unida y los Verdes, Rajoy dejó bien claro que estamos asomándonos a un mundo nuevo.
La constante apelación al diálogo, la ironía constructiva, el respeto y el propio contenido reformista denotan un propósito modernizador que chocó frontalmente con los demás discursos que se produjeron en la tarde.
Los oponentes han exhibido intenciones más limitadas; la fundamental en todos ellos, marcar sus respectivos territorios. El portavoz socialista y antiguo candidato Pérez Rubalcaba se centró en ganarse a su partido de cara al próximo congreso, en el que aspira a ser elegido secretario general del PSOE. El nacionalista catalán Durán dedicó mucho calor a parangonar el sistema constitucional español con el federal norteamericano y a cobrar unos millones que al parecer el Estado debe a la Generalitat. Y, sobre todo, a arrancar del futuro presidente el compromiso de llegar a lo que llaman un pacto fiscal, un privilegio sobre el resto de las regiones españolas.
El comunista Lara retrotrajo la sala a los años previos a la caída del Muro. Pobre Gorbachov, cuántos sacrificios baldíos. Y así se sucedieron cuatro intervenciones más de pequeñas minorías, alguna pura demagogia dada su escasa responsabilidad en el panorama político español.
Lo relevante, a mi juicio, es la distancia que media entre el reformismo de los que llegan y el conservadurismo progre de los que se van. El resto, puro panorama, que mañana será completado con las minorías vascas y canaria, básicamente.
En síntesis, excelente presentación de un modo nuevo de gobernar. Como el candidato dijo, a la salida de la crisis no habitaremos el mismo mundo que hemos conocido.































20 diciembre 2011 a las 12:26
¡Que buen discurso! Ya es un buen comienzo
FUERZA ESPAÑA