Quinto malo
Reforma
México D.F., 1º de diciembre de 2011
Por Sergio Sarmiento
“… En su quinto año de gobierno el presidente Calderón ha registrado, según Consulta Mitofsky, una aprobación promedio de 51.2 por ciento. La cifra es positiva, pero es la más baja para un quinto año de los últimos cuatro presidentes. Carlos Salinas de Gortari tuvo una sorprendente aprobación en su quinto año de 80.7, Ernesto Zedillo 63.9 y Vicente Fox 59 por ciento.
La lucha contra el crimen organizado dejará marcado al actual régimen. Si bien el gobierno ha utilizado los tiempos oficiales de radio y televisión para lanzar una avalancha de propaganda en la que se precia de las detenciones y muertes de los principales narcotraficantes, los flujos de droga siguen al mismo nivel o han aumentado y la violencia, particularmente los homicidios, se ha multiplicado. El apoyo de los ciudadanos al esfuerzo del mandatario se ha mantenido fuerte, pero la percepción de que los resultados no son buenos es cada vez más común.
En el campo económico, la dramática caída de 2009 llevó a un rebote en el 2010 que se ha mantenido, aunque no con el mismo vigor, en el 2011. Al final, el promedio de crecimiento económico de los cinco primeros años de gobierno es decepcionante: difícilmente se alcanza el 1.6 por ciento nominal anual, menos que el crecimiento de la población. En el empleo, entre noviembre de 2006, cuando el IMSS tenía registrados 13,981,314 trabajadores, hasta octubre del 2011, el último mes para el que hay información, cuando hubo 15,445,527, hemos tenido un crecimiento de 1,464,213 empleos. No está mal, si consideramos el escaso crecimiento económico, pero difícilmente lo que habríamos esperado del Presidente del empleo.
En cambios estructurales, quizá lo más positivo fue la reforma del sistema de pensiones del ISSSTE, sin el cual el gobierno habría caído en bancarrota en algunos años. Pero las promesas de que esto mejoraría el servicio y el abasto de medicamentos del ISSSTE no se cumplieron. De igual manera, el muy necesario cierre de Luz y Fuerza del Centro no se ha reflejado hasta ahora en mejores servicios o cobros más precisos y justos.
El presidente Calderón se ha enorgullecido de sus dos “reformas fiscales”, que en realidad fueron simples aumentos de impuestos que no simplificaron el complejo e inequitativo sistema tributario. Las finanzas públicas se han manejado con prudencia, pero el gasto sigue siendo muy ineficiente. La reforma energética se quedó muy corta, aunque la responsabilidad es en buena medida del PRI en el Congreso. También ha sido culpa del PRI el que se haya congelado en la Cámara de Diputados una reforma laboral razonablemente sensata.
A partir de hoy comienza el sexto año de gobierno. Mucho se ha dicho que en este último tramo todo Presidente pierde poder de manera gradual. Es verdad que el Congreso se vuelve más reacio a permitir reformas de fondo y que los mismos aliados del mandatario buscan entablar nuevos acuerdos para el siguiente sexenio. Pero no podemos olvidar que algunos presidentes, como José López Portillo, aprovecharon el último año para hacer las reformas que consideraban más importantes, aunque hayan sido desastrosas. Podría haber también ahora un hueco para hacer reformas para el bien del país…”.


























