Los cambios de la Presidenta para no quedarse sin la caja

La Nación

Por Carlos Pagni

“… Cristina Kirchner da la impresión de estar haciendo muchos cambios para que algo permanezca inalterable: la caja. De las inconsistencias de su política económica sólo ve con nitidez las penurias del Tesoro. Es ésa la restricción que pretende corregir. Lo demás son consecuencias, no objetivos. En la rueda de la fortuna pueden caer los banqueros y ascender los industriales. Importa poco si se consigue salvar lo principal: que la política cuente con recursos para asegurarse, a través de intervenciones obsesivas, la disciplina de los actores sociales y económicos.

La Presidenta ha ido al rescate de esta capacidad amenazada. La espiral inflacionaria, la incógnita energética y el retraso cambiario siguen esperando un tratamiento. Mejor no confundir. Ajustar no sig-nifica siempre normalizar la economía, ni pactar con los empresarios es siempre ir hacia el mercado.

Algunas trampas verbales favorecen el desconcierto. Julio De Vido y Amado Boudou lograron que a la aplicación de un nuevo impuesto se la llame eliminación de un subsidio. El Gobierno extendió a varias industrias y barrios residenciales, elegidos con criterios poco claros, un cargo específico que se venía aplicando sobre un pequeño universo de contribuyentes. De paso, incrementó la alícuota de ese cargo en un 34 por ciento.

Tiene razón Boudou. No es un aumento del gas, el agua y la electricidad. Es un nuevo tributo que el Estado recauda para solventar las gigantescas importaciones de gas de De Vido. La Justicia ha dictaminado, en numerosos fallos, que estos cargos específicos son inconstitucionales, por tratarse de impuestos que no fueron aprobados por el Congreso. La Defensoría del Pueblo opinó del mismo modo. Por esta razón, organizaciones como la Unión de Consumidores de la Argentina recomiendan no “renunciar al subsidio”, es decir, no aceptar el impuesto.

El discurso oficial sostiene que, como el “modelo” ha sido exitoso, los contribuyentes pueden prescindir de la ayuda fiscal. La realidad es que, como el “modelo” se quedó sin recursos, los contribuyentes serán sometidos a una mayor presión impositiva. Los efectos de esta medida todavía se desconocen. Algunos expertos temen que, a partir de diciembre, industrias como la petroquímica queden fuera de juego. La UIA guarda silencio. José Ignacio de Mendiguren -”el Vasco” de la Presidenta- aduce: “Si los interesados no se quejan, ¿por qué me piden que me inmole? ¿O usted no leyó la felicitación de las grandes empresas de AEA al Gobierno?”.

La razón principal por la cual se transfiere a los bolsillos de los usuarios un costo que hasta ahora salía de rentas generales está fuera del debate: el Estado ya no puede afrontar las importaciones de energía, que han obligado a transferir al exterior US$ 4500 millones en 2010, US$ 9500 millones este año y US$ 13.000 millones en 2012. Por este agujero se van muchísimos de los dólares que busca Cristina Kirchner cuando bloquea el mercado de cambios. De Vido no ha sido en energía más eficiente que Mariano Recalde en Aerolíneas.

El Gobierno debe hacerse de recursos. Pero sigue sin comunicar reforma alguna de su política energética. Al productor argentino de gas seguirá cobrando US$ 2 por millón de BTU; al boliviano, 10, y al qatarí, 13. Delicias del proyecto nacional. Cristina Kirchner carece de un programa de ampliación de la oferta de hidrocarburos. A lo sumo, por el peso del impuesto, disminuirá la demanda. ¿Cambio? Ninguno. El miércoles pasado, De Vido avisó a las distribuidoras, a través de un emisario, que no se ilusionen con aumentos de tarifas.

…Cristina Kirchner se propone aislar a Moyano del resto del movimiento obrero. Mañana De Vido y Carlos Tomada se mostrarán con varios secretarios generales en el lanzamiento de una confederación de gremios energéticos. Pero el problema no es Moyano. Es el sindicalismo. Mendiguren comunicó a varios dirigentes un pedido del Gobierno: limitar las paritarias al 18%. Es una exigencia razonable. Si se niega la inflación, claro. Pero Moyano acaba de repetir que su Indec es la góndola del supermercado. Los interlocutores de Mendiguren fueron más cooperativos: pidieron, a cambio, un congelamiento de precios…”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

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