Un abrazo al universo africano en América
Infolatam
Madrid, 16 noviembre 2011
Por Enrique V. Iglesias
“Si algo se necesitaba para profundizar
y amplificar la cultura europea, india y mestiza
de las Américas era abrazar el universo
africano, que llegó a nosotros apesadumbrado y sometido
sólo para regalarnos libertad y gozo”.Carlos Fuentes, en “La gran novela latinoamericana”
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2011 como el Año Internacional de los Afrodescendientes.
En reconocimiento a la importancia del aporte africano a la formación de la identidad de América Latina y el desarrollo de los países del Nuevo Mundo, del 16 al 19 de noviembre se celebra en Salvador de Bahía “Afro-XXI: Encuentro Iberoamericano del Año Internacional de los Afrodescendientes”.
Creemos que esta conmemoración debe ser, cuanto menos, un reconocimiento a las conquistas políticas, sociales, culturales y económicas de nuestra población afrodescendiente. Hablamos de unos 200 millones de seres humanos, cerca del 30% de los habitantes de Iberoamérica; una ciudadanía muy empobrecida y limitada en su acceso a derechos que deben ser universales.
El Encuentro de Salvador de Bahía es también una oportunidad para intercambiar experiencias de éxito y poner de manifiesto los avances que hemos conquistado en nuestros países durante los últimos años. Queremos dar a conocer las soluciones y los avances que se han producido en las políticas públicas. Aunque no estemos exentos de riesgos futuros, los países de América Latina están viviendo un momento excepcional de desarrollo, de afirmación democrática y de inclusión social de millones de personas.
Desde un punto de vista global, mientras algunas naciones desarrolladas están atravesando una grave crisis, América Latina ha sabido capear bien el temporal. En el período 2009-2010 ha experimentado un crecimiento del 6 por ciento y sus perspectivas para el año 2011 son de un 4,5 por ciento. Para el 2020, varios países de la región serán plenamente desarrollados, con un PIB per cápita superior a los 20.000 dólares.
Parece incuestionable que en esta década se abren grandes oportunidades para la región. Creo firmemente que Iberoamérica, sus tres países europeos y sus 19 latinoamericanos, deben saber aprovechar la situación. Y ese aprovechamiento debe llegar a nuestra población afrodescendiente. Ello se requiere enfrentar diversos retos históricos y tomar decisiones cruciales. Quizá, por primera vez, podemos considerar a fondo la articulación sólida entre las políticas sociales y las de desarrollo para dar salida a nuestros profundos déficits sociales.
Insisto: esos 200 millones de ciudadanos y ciudadanas forman parte de la población con los peores indicadores de ingreso, empleo y educación; están muy poco representados en Gobiernos, en Parlamentos y casi ni se ven en los directorios de empresas públicas o privadas. En varios países de la región son, socialmente, invisibles.
El Año Internacional de los Afrodescendientes servirá, sin duda, para, más allá de las declaraciones políticas, tomar medidas que mejoren la calidad de vida de esta población. Hay que fortalecer aún más las inversiones en políticas públicas universales y de inclusión tanto en el ámbito nacional como en toda nuestra Comunidad.
Hay temas ineludibles: como la necesidad de revisar censos y estadísticas; como atender la situación, siempre más grave, de las mujeres afrodescendientes; como mejorar las políticas para la infancia y la juventud, o como aumentar la representación política y el acceso a la justicia de los afrodescendientes.
El intercambio de experiencias, la cooperación regional e internacional, y las acciones combinadas fortalecen los cambios sociales y permiten logros más sostenibles que los que se producen en los límites de las fronteras nacionales.
La SEGIB propuso la realización del “Afro-XXI: Encuentro Iberoamericano del Año Internacional de los Afrodescendientes”, pero este gran evento no hubiera sido posible sin el trabajo y el esfuerzo, que tanto agradecemos, del Gobierno de Brasil, el gobierno de Bahía, el PNUD, el UNFPA, la AECID de España y el BID. Junto a ellos hemos tenido la ayuda y el compromiso de los movimientos sociales y de los países con poblaciones afrodescendientes.
Las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno juegan un papel central para que la decisión política transforme la realidad de las relaciones étnico-raciales en la región. Y esta fuerza es todavía mayor cuando cuenta con el aporte y la participación de la sociedad y de los movimientos sociales.
Los Jefes de Estado y de Gobierno que se reunieron los días 28 y 29 de octubre en Paraguay se comprometieron en la Declaración de Asunción a atender a nuestros ciudadanos afrodescendientes. Sigamos, pues, reparando el sufrimiento que éstos han padecido a los largo de tantos años. Es de justicia. Es nuestra deuda histórica.


























