Tres tristes tigres

Prensa Libre

Por Pedro Trujillo

“…la permanente “ex” —exesposa, exprecandidata, exgobernante…—, también decidió autoproclamarse lideresa de la oposición contra el PP, en este caso con un mayor grado de cínica precisión.

Falta —aunque no es tarde— que la señora Menchú reclame su “liderazgo” indígena —a pesar de que “sus seguidores” estuvieron ausentes en las dos elecciones fallidas a las que se presentó—, para contar con un buen trío “de líderes” al que seguro se suman otros bufones. Fumar hierba crea espectros que uno termina por creerse, pero no tener los pies en el suelo, no superar una pertinaz inmadurez o ser desmesuradamente soberbia, también. Don Manuel, doña Sandra y doña Rigoberta siguen en las nubes.

Carecen de legitimidad y ninguno ha sido escogido en votación. Fueron candidatos derrotados en los tribunales o en las urnas; no son cargos de elección ni designados a ocupar puesto alguno, pero quieren ser “líderes”. Son, realmente, “golpistas técnicos” del Estado democrático y de derecho que pregonan y que no dejan que sea administrado por aquellos que, tras un proceso electoral, fueron nombrados, y no por quienes se autodesignan a dedo, codazos, apoyo internacional o empleando retorcidas artimañas que únicamente ellos y unos pocos avalan. Quieren el poder a toda costa, sin importarles el país, la legalidad ni las personas que lo integran. Son personalistas, dictadorzuelos, narcisistas, absolutistas; promueven la integración y el diálogo, pero solo se escuchan a sí mismos; no aceptan ni la derrota legal ni la de urnas y buscan cualquier fisura para figurar, sin importar el precio al que deben venderse. Deplorable y esperpéntica saga de “líderes” y de “lideresas” ¡Ah! y no son excluyentes, aunque todos rurales. Las hay ladinas e indígenas con vocación presidencial, ministerial o de victimización permanente.

El poder se configurará en el Congreso y es ahí donde hay que dar la batalla. La UNE se está diluyendo, lo que originará dos o más bancadas y muchos conflictos. Líder comenzará pronto. Ni doña Sandra ni don Manuel tienen voz o voto oficial delegado por los ciudadanos. No son “nada”, salvo opositores naturales, encarnizados enemigos que desconfían uno del otro y se apuñalarán, pactan o divorcian mientras sonríen ante las cámaras.

El efecto Sandra-Baldizón, a diferencia de lo que dicen del invernadero, pasará en poco tiempo. Medios de comunicación que no estarán pendientes de desinfladas figuras políticas; financistas que migrarán hacia otros lugares más atractivos y ausencia de un grupo cohesionado más allá de lo que el momento político propició, los relegarán al ostracismo. Tendrán tiempo para meditar sobre oportunistas que se suman en los éxitos y dan la espalda en los fracasos, para interpretar signos como la adulación momentánea y la soledad del fracaso ¡Nada de jefes de la oposición! Sueños del ruido selvático al que algunos peteneros se han acostumbrado o de la estruendosa tonadilla internacional, para otras”.

Extracto del artículo publicado por el diario Prensa Libre

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