Momento de prueba
El Universal (México)
México, 12 noviembre 2011
Por El Universal (México)
(Editorial de El Universal. México).- Se debe ser escrupuloso en el esclarecimiento de las causas del accidente que causó la muerte del secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora; del subsecretario Felipe Zamora; del director de Comunicación Social de la dependencia, José Alfredo García Medina; de la secretaria técnica de la oficina del secretario, Diana Hayton Sánchez, del mayor René Calderón; del personal de la Fuerza Aérea, Felipe Caso Cortés; del teniente Pedro Ramón Escobar; y del sargento Jorge Luis Juárez.
Todos dejan familias que los extrañarán y a quienes su ausencia dolerá por siempre. Son historias de vida truncas, con un alto impacto en la vida colectiva del país. Por eso las investigaciones tienen que ser exhaustivas, para no dejar lugar a dudas sobre lo que pasó. El delicado momento por el que atraviesa la nación en materia de seguridad no nos permite darnos el lujo de dar paso a especulaciones irresponsables o versiones sin sustento.
Asimismo, es imperativa la revisión de los protocolos de seguridad del traslado de los principales funcionarios públicos y una explicación mucho muy detallada del tipo de mantenimiento de los aparatos que dan servido a personal de la administración pública. Como vemos, es un tema de vida o muerte.
Ya son dos las ocasiones, en un lapso relativamente corto -la anterior en noviembre de 2008 con Juan Camilo Mouriño-, en que el titular de la Secretaría de Gobernación fallece en un percance aéreo, con toda la tragedia humana que esto supone y con el ingrediente adicional de inestabilidad política que inevitablemente sucede al faltar, así sea temporalmente, el jefe del gabinete y uno de los pilares en los que descansa la toma de decisiones en materia de seguridad nacional. No debe suceder más.
El riesgo de generar vados de poder en el país varía según el tamaño de las responsabilidades públicas de las víctimas, por lo que no se puede dejar al azar la seguridad de los funcionarios.
Por eso es importante que tras este hecho las instituciones de la República se mantengan tan sólidas. Son tiempos de echar para adelante al pafs y no arredrarse ante los imponderables que nos ofrecen las circunstancias.
Es una prueba de unidad no sólo para el gobierno federal y para quienes tienen a cargo la seguridad de sus miembros, sino para el resto de las instituciones del Estado y la ciudadanía misma, que deben mantener sus esfuerzos cotidianos en el engrandecimiento de México.
Unidad que no supone que alguien tenga que renunciar a sus convicciones, sino que nos cohesione en lo fundamental, en el interés superior de la nación. No son tiempos para dudar, sino de salir adelante, unidos.


























