De nuevo la CAN en jaque
El Universal
Por Maria Teresa Romero
Si se cumple con lo pautado, ayer los presidentes de la Comunidad Andina de Naciones estaban reunidos en Bogotá para estudiar la advertencia del presidente ecuatoriano de Rafael Correa de retirarse de este organismo.
Una verdadera lástima que uno de los más antiguos bloques de integración latinoamericano, creado en 1969 tras la suscripción del Acuerdo de Cartagena; uno de los entes regionales que, pese a sus fallas, ha logrado mayor nivel de institucionalización y unión entre sus miembros, se encuentre en una situación tan delicada que bien podría derivar en su desintegración.
Si Rafael Correa cumple su amenaza y se retira al igual que en 2006 lo hizo su colega venezolano Hugo Chávez con la excusa del tratado de Libre Comercio entre Colombia y EE UU, lo que le propinó un duro golpe a la CAN, de seguro el gobierno boliviano de Evo Morales (y tal vez el nuevo gobierno peruano de Ollanta Humala) le seguiría los pasos. Esto sería la estocada final al bloque.
El gobierno ecuatoriano alega que los países andinos no atienden sus quejas comerciales y que transportistas colombianos intervienen en el bloqueo de sus camiones. Pero estos problemas de transporte terrestre y cualquier diferencia de política económica que exista entre sus miembros, no constituyen una razón de peso para abandonar la organización. De allí que muchos sospechen que tras la actitud ecuatoriana podrían esconderse otros motivos.
Y en realidad, dado el precedente venezolano, así como las numerosas críticas al organismo, en particular de Bolivia pero también de otros miembros del ALBA no pertenecientes a la CAN, ¿no es de pensar que las diferencias ideológicas pesan mucho en la amenaza de Ecuador?, ¿no cabe imaginar que los albistas podrían estar fraguando el tiro de gracia al ente andino?
No sería de extrañar. Para nadie es un secreto que los del ALBA se han propuesto construir una “integración alternativa” que pasa por transformar o destruir los mecanismos de integración existentes.































10 noviembre 2011 a las 04:10
Rafael Correa siempre con sus berrinches, quejandose de todo, dandose notoriedad, imponiendo sus caprichos y su aberrante conducta de patan del grupo. Este hombre deshace lo que otros construyen con ahinco y conviccion. Por su cabeza solo pasa el interes personal, el manipula a los ecuatorianos mostrando una actitud de “firmeza” y “dignidad nacional” que no es mas que otra maniobra para mantener una popularidad basada en la nada pero que los inocentes ni entienden y poco les interesa. Correa querra dar el ultimo golpe para destruir la unidad latinoamericana que esta convencida que el TLC con USA es una ventaja comercial que ha oerdido su pais por culpa de su bajeza.