Cristina, entre el populismo y el pragmatismo

La Nación

Por Fernando Laborda

“… Frente a las dos hipótesis sobre el porvenir de la Argentina en materia económica, podría concluirse que el segundo gobierno de Cristina Kirchner probablemente no tenga más remedio que ser populista y pragmatista al mismo tiempo. Es que el populismo está en la esencia del kirchnerismo, pero los límites de este modelo conducen necesariamente a un mayor pragmatismo.

El aliento al festival del consumo, característico del modelo kirchnerista de “acumulación con inclusión social”, ha encontrado sus límites en la elevada tasa de inflación real, en las dificultades para el financiamiento del creciente gasto público, en la pérdida de reservas del Banco Central y en los últimos incrementos de las tasas de interés para frenar la salida de capitales y la caída de los depósitos bancarios.

Frente a las dos hipótesis sobre el porvenir de la Argentina en materia económica, podría concluirse que el segundo gobierno de Cristina Kirchner probablemente no tenga más remedio que ser populista y pragmatista al mismo tiempo

Las limitaciones del modelo populista se pueden expresar en números. Uno de los más graves es el que da cuenta de la evolución de las reservas internacionales.

De acuerdo con un trabajo del economista Rodolfo Rossi, al 21 de octubre pasado, el BCRA informaba en sus estados contables reservas por 47.806 millones de dólares. Pero a ese importe, según el especialista, hay que restarle los encajes de los bancos en dólares por 7834 millones, las obligaciones con organismos internacionales y otros bancos centrales por 3312 millones de dólares y los depósitos del Tesoro Nacional en el BCRA para el cumplimiento del pago del saldo de las obligaciones del gobierno nacional en moneda extranjera para lo que falta de 2011, por un total de 2700 millones de dólares (fundamentalmente, los cupones vinculados al crecimiento económico que se pagarán el 15 de diciembre).

…La actual ecuación entre reservas y pesos en circulación muestra un deterioro que podría agravarse

El problema de fondo reside en el desequilibrio fiscal. Por cuanto si no tuviéramos desequilibrio fiscal, el pago de la deuda pública no saldría de las reservas de la entidad monetaria.

Volver a una situación de equilibrio monetario, por la vía de un aumento de las reservas o de una disminución de la cantidad de moneda, no parece sencillo en el corto plazo. La consolidación de la línea populista llevaría a más dirigismo y regulaciones, a controles más exacerbados de la economía y a la búsqueda de nuevas “cajas” para financiarse, aunque esto no resolvería el problema de fondo, que es la falta de confianza.

Una alternativa diferente sería recurrir al crédito internacional, con el fin de recuperar reservas a cambio de un endeudamiento de largo plazo. Pero esta salida parece complicada hoy, ante la falta de avances en las negociaciones con el Club de París, que le reclama a la Argentina el pago de casi 9000 millones de dólares, y la parálisis en la relación con el FMI.

Una tercera opción sería una devaluación monetaria, que posibilite mejorar la balanza comercial y volver a tener saldo positivo en la cuenta corriente del balance de pagos, a costa de una caída del salario real y del peligro de un traslado de la suba del dólar a los precios.

Frente a todas estas alternativas, el Gobierno, por ahora, parece haber optado por un camino gradualista, que contempla aumentar los controles cambiarios para frenar la salida de divisas, quizás a la espera de remar la crisis hasta la llegada de los dólares provenientes del grueso de las exportaciones agropecuarias, y recortar los subsidios a los servicios públicos para detener el crecimiento del gasto público. Esto es, una mezcla de populismo y pragmatismo que difícilmente resulte suficiente”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

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