La Crisis económica mundial y la posición de México: “Momentum definitorium”"

El Universal
México D.F., 31 de octubre de 2011
Por Angel Gurría

Las deudas públicas y privadas están limitando las inversiones y el consumo. Los bancos siguen siendo un problema.

La falta de confianza en la capacidad de los líderes políticos para tomar las decisiones urgentes incrementa la zozobra. Muchos gobiernos están atrapados en un ciclo perverso.

Ante las presiones de los mercados financieros, casi cada semana se ven obligados a tomar medidas de corto plazo.

Sin embargo, estas medidas con frecuencia no resultan suficientes para infundir confianza. Esto requiere de nuevos anuncios, de nuevas decisiones, y el círculo continúa y continúa.

Los gobiernos pueden romper este ciclo perverso, pero tienen que recuperar la iniciativa con estrategias y decisiones de mediano y largo plazo, en vez de simplemente reaccionar a las exigencias de corto plazo de los mercados. Los gobiernos deben promover una agenda de medidas estructurales en áreas como educación, innovación, salud, impuestos, crecimiento verde, etcétera.

El impacto de esta crisis en los trabajadores y sus familias ha sido dramático. Por ello los gobiernos deben poner énfasis en las políticas para ayudar a los más vulnerables, dando prioridad a los apoyos a los desempleados y a las medidas orientadas a la creación de empleo. Los gobiernos también deben actuar en el plano internacional.

La cooperación internacional a través de organismos multilaterales es hoy parte integral de la solución.

El G-20 puede ser un foro idóneo para resolver los desequilibrios estructurales de la economía globalizada.

Es necesario utilizar ese foro para lograr acuerdos significativos entre las economías de mayor peso. En la cumbre de Cannes, el G-20 se juega su credibilidad. ¿Dónde se sitúa México en este contexto?

La economía mexicana resistió relativamente bien los embates de la crisis 2008-2009. Si bien México fue uno de los países más afectados por la recesión, los efectos de la crisis en los mercados financieros mexicanos se contuvieron bastante bien.

El país no sufrió tampoco una crisis fiscal ni fluctuaciones descontroladas de precios. La caída del empleo tampoco fue tan pronunciada como en muchos otros países de la OCDE.

Gracias a esta estabilidad, la economía mexicana experimentó una fuerte recuperación. En 2010, el PIB registró un crecimiento cercano al 5.5%; las exportaciones se incrementaron en cerca de un 30%; la inversión extranjera directa (IED) creció cerca de un 17%, impulsada por una constante mejora del ambiente para los negocios. Si bien en 2011 el crecimiento perderá fuerza, ubicándose en torno a un 4.3%, duplicará el promedio de la OCDE.

Sin embargo, esta estabilidad y este crecimiento no son suficientes para restituir los niveles de empleo previos a la crisis y, sobre todo, para reducir las enormes disparidades sociales.

Y es que el país sigue enfrentando una serie de desafíos estructurales que limitan su competitividad, su productividad y su capacidad de desarrollo equitativo.

Como he insistido en muchas ocasiones, México requiere con urgencia de una reforma de fondo en su sistema fiscal. Los ingresos fiscales de México son los más bajos entre los países de la OCDE y de los más bajos de América Latina.

Hay que reconocer que se han dado pasos importantes para cerrar las lagunas tributarias, como la introducción del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), el cual —si bien todavía es temprano para evaluar sus resultados— ha sido eficaz en aumentar el número de contribuyentes. Sin embargo, el gobierno de México tiene que incrementar aún más su recaudación y mejorar la calidad del gasto público. México también requiere de una reforma educativa profunda.

El país invierte más en educación (como porcentaje del PIB) que la mayoría de los países de la OCDE. Sin embargo, nuestros alumnos están entre los peor preparados entre los 65 países que evalúa esta Organización.

Para mejorar, se tiene que elevar la calidad de los profesores mexicanos, pero también de la gestión de las escuelas y su equipamiento.

Al país le urge también actualizar su marco laboral. El que tiene es obsoleto, excluyente y le resta competitividad. Es fundamental también que México promueva una mayor competencia en sectores como las telecomunicaciones, los transportes y la energía. También es urgente implementar una reforma del estado de derecho y revisar a fondo el sistema de salud del país.

México debe aprovechar esta crisis para implementar los cambios de fondo que necesita. No podemos desaprovechar esta oportunidad. No debemos permitir que los poderes fácticos y los intereses creados tengan secuestrado el progreso del país. Estamos en un momento definitorio. Tenemos que decidir entre dos caminos: mantener el estatus quo, prolongando un desempeño económico mediocre, o romper con el actual modelo y equipar nuestra economía para una nueva era de progreso compartido.

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2 comentarios a “La Crisis económica mundial y la posición de México: “Momentum definitorium”"”

  1. Pedro Murguia dijo:

    La oportunidad que vive México no es obra de la casualidad, lo es, de esfuerzo, disciplina, honestidad y capacidad demostrada por los últimos Gobiernos, y no han logrado a pesar de la “barda que representa el Sindicato más grande e inútil y caro del mundo”, del congreso mas numeroso e incapaz de la Historia del País y de los Políticos más ineptos y parciales que haya padecido México. México urge de definición de Leyes que dejen de proteger al sinverguenza (que de inmediato es amparado por el PRI), al improductivo (cláusula de antiguedad), al corrupto (Leyes e impartidores de justicia coludidos con la delincuencia organizada) y entre otras cosas, urge una cirugía mayor a tan inmensa, improductiva, insaciable burocracia política, que agota cualquier acción productiva antes del primer paso.
    Reducción de Partidos Políticos, de Diputados y Senadores, de Secretarias de Estado y en los Estados, desaparición de Asesorías, Regidurias, Comisarias, Direcciones, Jefaturas, Sindicatos apócrifos, etc y mil etc mas, no solo dejarán mas capital de trabajo, sino destaparán el embudo que nos mantiene tercermundistas, debiendo serlo del primer mundo.
    Hay Univesidades que presumen ser de Primer nivel, pero su calidad es tan baja que sería mejor desaparecerlas y distribuir a sus “protegidos analfabetas” con Instituciones de menor número, pero de mejor calidad. Y en éste ramo, romper con los lazos políticos del Sistema Educativo y las “tendencias ideológicas de quienes deben de ser de tipo UNIVERSAL”.

  2. Pedro Murguia dijo:

    fe de erratas… donde dice “demostrada por los últimos Gobiernos, y NO han logrado a pesar de” debe decir: Y LO HAN LOGRADO A PESAR DE….

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