¿Quién le teme a Petro?
Semana
Bogotá, 31 de octubre de 2011
Por Semana (Colombia)
“Gustavo Petro es el ‘coco’ para las élites colombianas desde hace varios años. Su paso por la guerrilla lo marcó como radical y toda su carrera se ha caracterizado por diferentes experimentos para crear una fuerza política de izquierda… Todos han tenido como denominador común el empeño insistente de hacerle contrapeso al establecimiento. En un país con escasa tradición de oposición parlamentaria, Gustavo Petro se convirtió en el opositor por excelencia, sobre todo en sus años de senador. En los debates se destacó por su inteligencia, su excelente oratoria y sus exageraciones efectistas.
Como si lo anterior fuera poco, cuando Hugo Chávez llegó a la Presidencia de Venezuela, en 1998, Petro era su amigo más cercano y de su mano había hecho las primeras visitas al país. Y en los años de la era Uribe, que fortalecieron las banderas de la seguridad, del antiterrorismo y de la intolerancia frente a la guerrilla, Gustavo Petro se convirtió en el anticristo del uribismo…
El ‘coco’ del establecimiento, desde el domingo pasado, es el nuevo alcalde de Bogotá. Eso significa haber alcanzado el segundo cargo más importante del país, es un triunfo personal enorme. Derrotó simultáneamente al establecimiento, al uribismo, al Polo Democrático, (partido del cual se salió para montar rancho aparte), y en cierta forma al gobierno, que hubiera preferido a cualquiera de los otros candidatos…
La clave del éxito fue una transformación genuina de su imagen y de su talante político. Por una parte, después de salirse del Polo fundó un movimiento propio, con el que se inscribió con firmas como candidato a la Alcaldía. Antes de dar ese paso había hecho malabares de pragmatismo político …le propuso al presidente Santos, después de su victoria, un acercamiento para dialogar sobre tierras, víctimas y aguas; y en el campo externo dejó la impresión de que se distanció de Chávez.
…el domingo pasado alcanzó su victoria más preciosa: la Alcaldía de Bogotá. Sin maquinaria ni partido, y con una candidatura decidida apenas horas antes del cierre de inscripciones, la hazaña de Petro en la capital es comparable con la de Uribe en el país en 2002: ambos, solitarios, se metieron en un escenario preparado para un libreto muy diferente y al final arrasaron en la elección. En esta ocasión, Petro entendió que para sintonizarse con los sentimientos de los bogotanos necesitaba, ante todo, convencer a los ciudadanos sobre su compromiso y habilidad en la lucha contra la corrupción…Petro interpretó que se requería, más bien, encontrar un gladiador contra la corrupción: su discurso se concentró en criticar a las mafias y al Polo, y en reivindicar su papel como denunciante del carrusel de la contratación.
Otra pieza estratégica fundamental fue contrarrestar el miedo que generaba su imagen. Asumió una actitud de tolerancia estoica: no casó peleas, casi no atacó a sus rivales, adoptó un discurso de inclusión, casi religioso, que echó mano de recursos cursis como el de proponer una “política del amor”…
El triunfo de Gustavo Petro despierta un gran interés en la comunidad internacional. El domingo por la noche, el hecho de que un exguerrillero llegara a un cargo de semejante importancia fue la noticia más destacada por las agencias y medios extranjeros, que lo llegaron a comparar con lo que significó para Uruguay el triunfo de José Mujica, o para Brasil, el de Dilma Rousseff…
…El triunfo de un exguerrillero sin partido…reivindica la idea de que los caminos institucionales son más eficientes que la lucha armada para que la izquierda llegue al poder. El mensaje para la guerrilla es muy claro: desmovilizarse puede valer la pena. También para la izquierda dogmática, que se quedó reducida a un porcentaje ínfimo en estas elecciones, después de haber perdido también terreno en el Congreso el año pasado. Con su triunfo -y el de Raúl Delgado en la Gobernación de Nariño, un fenómeno parecido y cercano al de Bogotá-, Petro quedó, por ahora, como dueño del espacio que hay en Colombia para una izquierda democrática. La única rival que tiene a la vista es Clara López. De paso, su triunfo le permitirá al presidente Santos argumentar que, a pesar de las sólidas mayorías oficialistas, la Unidad Nacional no es ninguna aplanadora asfixiante.
… habrá Petro para rato. El contenido de su intervención tocó temas nacionales que poco o nada tienen que ver con sus responsabilidades como alcalde. Dejó claro que para él la Alcaldía es la primera etapa de la creación de un movimiento nacional que tiene en miras la Presidencia. Para esto sabe que tiene que ser conciliador y constructivo. Como buen converso, es seguro que no caerá en los radicalismos estatizantes y socialistas que le endilgan sus enemigos…”.































1 noviembre 2011 a las 18:09
la desconfianza y el rechazo que la mayoria de los colombianos tienen por Petro esta comprobada.