Argentina: Binner, el nuevo referente opositor del antikirchnerismo
Infolatam
Buenos Aires, 24 de octubre de 2011
Las claves
- Hermes Binner reúne la mayoría de votos en la Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y la provincia de Buenos Aires.
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Hermes Binner ha emergido de la debacle opositora como el principal referente que puede construir una alternativa viable al dominio hegemónico de Cristina Kirhcner y el kirchnerismo. Si bien le separan casi 35 puntos con respecto a la presidenta reelecta el domingo, la fórmula integrada por Binner y Norma Morandini subió del cuarto puesto de las primarias de agosto al segundo lugar en octubre, por encima de Ricardo Alfonsín y los peronistas disidentes.
Que un socialista (moderado), de una provincia (Santa Fe) y de escaso carisma se transforme en esa alternativa nacional en Argentina no será una tarea fácil, sobre todo por la fuerza que exhibe en estos momento el kirchnerismo.
“El socialista aspira a proyectarse como referente principal de la oposición, aunque deberá enfrentar dos pruebas centrales en los tiempos que nacieron ayer: mantener amalgamada a una alianza heterogénea – desde Humberto Tumini a Margarita Stolbizer, pasando por Claudio Lozano y Víctor De Gennaro, entre otros – y convivir con el juego de presiones del kirchnerismo sobre su provincia , desde Olivos y en la propia legislatura local”, apunta el analista del diario Clarín, Eduardo Aulicio.
Lo que sí hay es una clara ambición para transformarse en esa alternativa: “venimos a trabajar para ser gobierno”, ha dicho el candidato quien además alardea de que “seguimos creciendo, esta ya es la segunda fuerza política argentina…”es tiempo de pasar al frente”. Para empezar ya ha logrado situarse como principal referente opositor, superar al radicalismo al que claramente ha arrebatado muchos votos.
La construcción en torno a Binner de una fuerza coherente requiere de varias etapas. La primera, según dijo al diario La Nación, la jefa de campaña de Binner, Alicia Ciciliani, es “pensar en 2013, Binner tiene que entrar en el Congreso. Y desde ahí poner los ojos en las presidenciales de 2015″. Será candidato a diputado por Santa Fe dentro de dos años.
La fuerza del socialismo
La segunda tarea es hacer del socialismo y de la coalición que lidera, el Frente Amplio Progresista, una auténtica fuerza nacional, como admite el propio Binner: ”nosotros nos comprometimos a trabajar para ser gobierno en la República Argentina. Por eso, presentemos el programa y tenemos que seguir fortaleciendo al Frente Amplio Progresista”.
A día de hoy los bastiones del binnerismo se encuentran en Santa Fe, Córdoba y en la Capital Federal donde quedó por encima de la media nacional (del 16%). En Santa Fe lo hizo con un gran handicap pues en esta provincia, gobernada por el socialismo desde 2007, ganó el kirchnerismo con el 41%, frente al 39% de Binner.
En la Capital Federal logró un importante 27% de los votos (pero también ganó el kirchnerismo con el 35%) en parte por los votos de un radicalismo desencantado y voto útil de un macrismo sin candidato. En Córdoba alcanzó el 23%.
En la provincia clave, la de Buenos Aires, Binner solo logró reunir el 14,97%, por debajo de la media nacional, un buen punto de partida pero muy escaso aún para transformarse en una alternativa seria. Sin más fuerza en esta provincia es imposible ganar unas presidenciales.
Binner está aún lejos, por lo tanto, de ser una fuerza a escala nacional: es débil en la provincia de Buenos Aires y casi inexistente en la zona patagónica y en el Noroeste, donde el socialista casi no tiene fuerza: quedó en muchas provincias por detrás de Ricardo Alfonsín (quien se benefició del histórico aparato radical que aún subsiste).
Por ejemplo, en Formosa solo logró el 2% de los votos, en Santiago del Estero el 4%, en Catamarca y San Luis el 5% o en Chubut el 7%. No son provincias que decidan las elecciones pero sí otorgan presencia a escala nacional. En una provincia importante como Mendoza solo consiguió el 12% de los votos, siendo tercero por detrás de la Presidenta (50%) y de Alberto Rodríguez Saá (20%).
Además, si bien es verdad que el FAP obtuvo 3,6 millones de votos, su bloque legislativo es muy débil pues cuenta con 22 diputados y 4 senadores, pues solo ha crecido en 2 legisladores.
En este sentido, Binner y el socialismo tienen el mismo problema que el Partido Socialista de los años 20 y 30, su anterior momento de gloria electoral, cuando más allá de la Capital Federal y algunos puntos de Buenos Aires (Mar del Plata) no lograba obtener respaldo significativo.
El propio candidato sabe que el trabajo que queda por delante es largo y arduo: “nuestro compromiso es con la nación, con el país y con la patria, con los valores y allí nos van a encontrar a todos trabajando juntos, porque esto recién empieza, el Frente Amplio Progresista acaba de empezar”.
Por el momento, su crecimiento puede llevarse a cabo a expensas de Elisa Carrió, que encarna un paupérrimo 1,2%, del voto útil de la izquierda y en el futuro de una alianza con la UCR, algo difícil pues compiten por el mismo electorado. Además, salvo en 1946 contra Juan Domingo Perón, nunca han logrado coaligarse.
La postura de Binner
La pregunta que salta ahora es: ¿qué tipo de oposición hará Binner? En numerosas ocasiones se le ha acusado de ser poco carismático y blanco con el kirchnerismo pues ha apoyado a veces iniciativas del oficialismo controvertidas como la ley de medios.
Comos señaló a Infolatam el analista Julio Burdman, “Binner no es antikirchnerista. Lo que plantea, en todo caso, es un postkirchnerismo desde la oposición. La distinción no es semántica porque una de las grandes conclusiones del 23 de octubre es que el antikirchnerismo -o sea, la negación frontal del kirchnerismo- fracasó. Los antikirchneristas más conspicuos, Carrió y Duhalde, tuvieron pésimos resultados. Lo que comienza a captar votos, en cambio, son los liderazgos de gestión como Binner y Macri, que hacen propuestas concretas”.
Por eso, Binner ha tratado de despejar dudas: “claro que no seremos oficialistas, estaremos en la oposición y probablemente seamos los que llevemos en el Congreso la propuesta alternativa, pero seremos implacables“.
Con Binner, el socialismo ha resucitado en Argentina. Un partido más que centenario (fundado en 1896), que entre 1912 y 1946 fue la segunda fuerza nacional y que desde el ascenso del peronismo se sumió en las divisiones y en la decadencia electoral, hasta la emergencia en Rosario de la figura de Hermes Binner.
Se trata de un socialismo de corte moderado y reformista: “(Fidel Castro) es una figura mítica. Pero nunca me he podido explicar cómo puede subsistir una sociedad sin mercado. Le pongo un pequeño ejemplo: estando en Cuba invitado a un congreso de Salud Pública perdí mi peine y quise comprar otro y no pude conseguir hacerlo en la ciudad que estaba”.
Se muestra seguidor de las políticas de Lula da Silva, el Frente Amplio uruguayo o de Michelle Bachelet, y se declara socialdemócrata: “el socialismo acepta la economía de mercado y la acepta en función de que hoy no se ha encontrado ningún hecho superador de la economía de mercado”.
Como socialista, no solo cita a sus clásico (“fíjense que el mensaje oficial siempre tiene la preocupación de lo económico. Alfredo Palacios decía “estamos acostumbrados a escuchar por radio lo que vale una vaca, una bolsa de trigo, pero nunca el valor de la vida misma, de los niños, de la juventud”. Esa es una gran diferencia”), sino que recupera varias de las grandes tradiciones del socialismo argentino.
En concreto, el respeto al programa de gobierno pues siempre destaca que el Frente Amplio Progresista tiene “un programa para gobernar y le pedimos a la gente que lo guarde, porque si somos gobierno lo vamos a cumplir como ya lo hemos hecho en la ciudad de Rosario y en la provincia de Santa Fe”.
Además, enarbola una de las banderas del socialismo clásico argentino, la austeridad republicana: “en toda nuestra historia no tuvimos un sólo caso de corrupción . Como decía nuestro fundador ‘manos limpias y uñas cortas’. Lamentablemente, aquella frase célebre sigue teniendo actualidad”.
Y no solo la austeridad republicana. También una alternativa con fuerte sentido moralizante: “estamos convencidos de que en la sociedad argentina actual hay espacio y necesidad para hablar de la honestidad, de la transparencia, de los derechos ciudadanos y contra el clientelismo”,
Y defensora del federalismo como forma de resistir las tendencias hiperpresidecialistas del kirchnerismo: “nuestro programa se basa en el federalismo…Somos y tratamos de serlo todos los días profundamente respetuosos de la Constitución de la Nación, que es la base de nuestra convivencia democrática y de nuestros valores republicanos. Para ello defendemos al federalismo, que es un derecho constitucional…Es el federalismo y son los acuerdos interprovinciales (como la Región Centro) los que deben revitalizar la democracia en la Nación Argentina”.
Y además con una marcada preocupación social: “hay que elegir entre dos modelos. Este modelo tiene diez millones de pobres y piensa que con migajas los jubilados pueden llegar a fin de mes. Y está el otro camino, que no es sencillo, no es de rosas, porque el camino en la construcción es más difícil, pero también lo vale. Tenemos un programa absolutamente realizable”.
En definitiva, Binner trata de construir una alternativa de izquierda moderada (que él llama “el verdadero progresismo”), no subsumida en el peronismo kirchnerista, algo que en Argentina históricamente siempre ha fracasado (el ejemplo del FREPASO en los años 90 es un buen referente).





























