Conflicto y decisiones
La Razón
La Paz, 24 de octubre de 2011
Por La Razón (Bolivia)
“A 67 días de iniciada la marcha indígena y muchos más desde el inicio del conflicto, el Presidente del Estado decidió el viernes disponer no sólo la suspensión definitiva de la construcción del tramo II de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, sino también que se declare por ley la intangibilidad del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).
La percepción generalizada es que el Gobierno habría perdido menos si cedía a la demanda indígena antes. Sin embargo, es evidente que el Presidente terminó cediendo en este punto como un nuevo intento de establecer el diálogo, que fue propuesto por el Gobierno al menos una decena de veces desde el inicio de la marcha.
Desde el punto de vista del conjunto de demandas indígenas, la decisión presidencial de prohibir toda afectación del TIPNIS es una victoria más para los marchistas. De hecho, la demanda de intangibilidad fue la principal reivindicación de los dirigentes, que luego de la intervención policial de Yucumo recibieron del presidente Morales el anuncio de que se realizaría una consulta entre los habitantes de la zona antes de ejecutar cualquier tarea de la planeada construcción de ese tramo carretero.
Sin embargo, al parecer, las demandas maximalistas y, peor, la satisfacción de éstas tal vez no sea el resultado más óptimo, pues si bien estaba claro el rechazo al paso de un tramo carretero, no es tan evidente el cuidado puesto a la riqueza natural de la zona, considerando la existencia de concesiones madereras en medio del parque y hasta fábricas de cocaína amparadas en la inaccesibilidad de esa región. La intangibilidad, en ese sentido, significa que se acabaron negocios en el parque.
Corresponderá luego de culminar las negociaciones y cerrar acuerdos con la dirigencia indígena que las partes involucradas hagan evaluación de daños, pues nadie ha salido indemne de este conflicto, alentado en más de un momento por sectores meridianamente ajenos al tema en disputa. El ejercicio es particularmente crítico para el Gobierno, que como nunca antes ha visto cómo se diseminaba el disenso a una velocidad vertiginosa, y con él la desinformación y sus peligrosas secuelas.
También ha sido inédito el potencial movilizador del tema para una parte significativa de la sociedad civil, pues a tiempo de convertirse en un discurso óptimo para fines opositores, también tuvo la virtud de permitir a muchas personas purgar su sentimiento de culpa por el poco esfuerzo que se invierte en cuidar la naturaleza desde los actos y no sólo las palabras.
Todo indica que el conflicto ha terminado. En los próximos días se conocerán las evaluaciones públicas y privadas del resultado obtenido por cada una de las partes, y es deseable que se reconozca que la estrategia de la confrontación rara vez conduce a victorias legítimas”.


























