ETA entra en campaña

Infolatam

Por Federico Ysart

El fenómeno del terrorismo desarrollado en el País Vasco español desde 1960 –su primera víctima fue una niña de 22 meses- no se comprende sin tener en cuenta que forma parte de una organización multiforme, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco,  del que los pistoleros de ETA son su brazo armado, el instrumento para obtener poder. En el MLNV se integran decenas de grupos, desde organizaciones juveniles hasta servicios de propaganda, satelizados en torno a los tres principales: KAS, Coordinadora Patriótica Socialista; HB, Unidad Popular, y ETA, País Vasco y Libertad.

La infiltración de las fuerzas de seguridad y la cooperación internacional comenzaron a diezmar sus filas. Hoy hay 572 detenidos en prisiones españolas y 172 en cárceles francesas por asesinato, colaboración, financiación o encubrimiento de banda armada. Esas fueron la razón fundamental de varias de las treguas que anunció, unas de carácter temporal, quince días, dos o seis meses, y cuatro con carácter indefinido. La primera en el año 98, “tregua indefinida y sin condiciones”; la de 2006 la denominaron “alto el fuego permanente”, aunque dentro de él mataran a dos ecuatorianos; el 10 de enero de este mismo año, otro “alto el fuego permanente, general y verificable”, y hoy, la llamada “fin de la lucha armada”.

Para llegar a este último paso el MLNV ha armado una estrategia compleja, basada en dos pilares: la internacionalización de su causa a través de una comisión de conocidos mediadores, y el lanzamiento a la arena política de un nuevo partido vasco, nutrido desde HB. Bildu consiguió en las elecciones locales celebradas esta primavera el gobierno de ayuntamientos como el de San Sebastián.

El Gobierno saliente de Rodríguez Zapatero ha acompasado la tradicional política represiva frente al terrorismo con un diálogo largo y discreto con el MLNV; directamente, por medio de militantes socialistas del País Vasco principalmente, y a través de fundaciones como la suiza que lleva el nombre de Henry Dunant, cuyo Centro para el Diálogo Humanitario preside honoríficamente el español Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y ministro en los gobiernos socialistas de González.

Con la noticia que hoy han comunicado tres encapuchados etarras se ha producido lo esperado. La solución del terrorismo queda en el aire; para los etarras, pendiente de ulteriores negociaciones, y de la disolución y entrega de armas, para los demócratas. Pero el Gobierno y su candidato lo han celebrado mostrando lágrimas de emoción ante las cámaras. Era la única buena noticia que han podido lucir en mucho tiempo, una especie de clavo ardiendo al que agarrarse en la debacle que anuncian las encuestas preelectorales. De ella saldrá ganando en las elecciones Bildu, brazo político del movimiento. Y pocos más. Para el conjunto de los españoles, el terrorismo había pasado hace muchos meses a ser la octava preocupación en sus vidas.

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