La Dama del Agua

Infolatam
Madrid, 18 octubre 2011
Por Vicente Botín

(Especial para Infolatam).- “Nada hay en el mundo más blando y suave que el agua, pero nada puede superarla en el combate contra lo duro y resistente”. Esta sentencia del Libro del Tao define muy bien a Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco recientemente fallecida. Laura Pollán era una mujer de apariencia frágil, sus maneras eran suaves, pero su voluntad era más fuerte que un torrente. Tenía la resistencia del junco que se comba con el viento y se levanta firme sin quebrarse.

Rodeada de “sus” Damas, delante de un panel con las fotografías de su esposo, Hector Maceda y de todos los presos de la primavera negra de 2003, Laura Pollán recibía a la prensa extranjera en su casa de la calle Neptuno, en Centro Habana, sin hacer caso de los ojos y oídos camuflados hasta de floreros, que espiaban lo que allí sucedía. Laura tenía un particular modo de hablar, vocalizaba hasta estirar al límite las palabras, un hábito adquirido quizás durante sus años de maestra, y no se alteraba nunca, ni siquiera cuando los “músicos” de la seguridad del estado esparcían por toda la calle ruidos infernales para evitar que sus palabras saliera de Cuba a través de la radio y la televisión extranjeras.

En un país silenciado por el terror, Laura Pollán y las Damas de Blanco emergieron como un géiser. En Cuba existía ya un Comité de Madres de presos políticos que vestían de blanco en verano y de negro en invierno, pero con muy poca proyección. Las Damas de Blanco adoptaron ese color y con un gladiolo rosa y un pin con la fotografía del esposo o del familiar encarcelado, se convirtieron en un testimonio de la violación de los derechos humanos en la isla.

El gobierno cubano, sorprendido por aquella irrupción, no supo valorar su importancia y se limitó a aplicar el “manual”, tildando a las Damas de Blanco de “mercenarias al servicio del imperio”. Pero cuando salieron a la calle y comenzaron a desfilar los domingos por el bulevar central del barrio de Miramar, después de asistir a misa en la iglesia de Santa Rita, se inquietaron. La prensa mundial se hizo eco de aquella protesta pacífica que denunciaba la barbarie de un sistema que condenaba hasta 28 años de cárcel a personas cuyo “delito” era exigir el respeto de los derechos humanos.

A las descalificaciones del gobierno siguieron los actos de agresión contra las Damas de Blanco. Primero fueron las militantes de la Federación de Mujeres Cubanas. A Fidel Castro se le ocurrió la “brillante” idea de lanzar a unas mujeres contra otras. Y así, un domingo de febrero de 2005, cuando un grupo de apenas doce Damas de Blanco se retiraban después de la misa en Santa Rita, un centenar de militantes comunistas se lanzaron contra ellas, con insultos y agresiones. Aquella violenta acción fue el inicio de una escalada de atropellos.

Turbas del gobierno disfrazadas de “pueblo” acosan, insultan y maltratan a las Damas de Blanco cada vez que salen a la calle. Pero su fragilidad y determinación son su mejor escudo. El Consejo de Ministros de la Unión Europea condenó y calificó como “deplorables” las acciones violentas contra las Damas de Blanco, y el Parlamento Europeo las otorgó el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia que había obtenido ya en 2002 el disidente cubano Oswaldo Payá.

La excarcelación y destierro del “Grupo de los 75” disidentes no ha silenciado a las Damas de Blanco, que siguen siendo un testimonio de resistencia pacífica contra una dictadura inmersa en un proceso de maquillaje “reformista”, sin modificar un ápice su política represiva y de falta de respeto a los derechos fundamentales.

Laura Pollán ha muerto, apenas unos meses después de la excarcelación de su esposo, Héctor Maceda, por el que tanto peleó, que ha dejado el estremecedor testimonio “Enterrados vivos”, sobre su experiencia en la cárcel. Como tantos otros luchadores pacíficos por la libertad, Laura Pollán no ha podido ver el final de la dictadura. Pero no ha muerto en vano. Su ejemplo y su bravura abrieron grietas en un barco que se hunde aceleradamente. Ella fue como el agua, blanda y suave, pero dura y resistente. Descanse en paz.

Un comentario a “La Dama del Agua”

  1. Seamos serios con la verdad... dijo:

    Seguro que este ínclito –no de la Clinton- articulista jubilado, y también bien pagado por defender la libertad, la justicia, así como de la verdad, sin duda, estará de acuerdo de que la presencia en Estados Unidos de 22 niños y niñas de entre 6 y 15 años a invitación de la Fundación Brownstone, y que componen el grupo de teatro infantil cubano La Colmenita, es como expresa una política conocida, no la Aguirre, que dice que “socava las prioridades estadounidenses de política exterior y los intereses de seguridad nacional”, lo hace congresista Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, famosa por su afinidad a terroristas cubano-americanos de Miami.
    La citada ultraderechista en el Congreso norteamericano expresa su “preocupación” en una carta dirigida a la secretaria de Estado Hillary Clinton, protesta que se otorgó visas “a una organización que está promoviendo a espías convictos como héroes” en referencia a los cubanos condenados por infiltrar organizaciones terroristas.
    La compañía teatral infantil ya presentó su espectáculo en la American University de Washington después de una visita al Capitolio, donde “chocó” con la congresista que ahora pretende “no recordarse” del encuentro fortuito.
    La Colmenita tiene programadas varias presentaciones en escuelas y centros culturales estadounidenses y una función especial en la sede de la ONU en Nueva York, justo antes del voto anual en el organismo internacional sobre el bloqueo a Cuba.
    La citada señora es también es Presidenta “de honor” del Comité de apoyo al terrorista Luis Posada Carriles, y es famosa por sus relaciones los terrorista de Miami, por su llamamiento a matar al líder de la Revolución cubana que hizo en un documental británico y su apoyo ciego a los más violentos ataques de Israel contra Palestina y hasta el golpe de estado de Honduras.
    En la carta, seguro no cita a Carlos Alberto Cremata, fundador y director de La Colmenita, y que es hijo de una de las 73 víctimas de la explosión terrorista de un avión cubano en Barbados en 1976, por orden de Posada Carriles, que este mismo a confesado públicamente, además de haber intentado y dirigido numerosos atentados y crímenes por todo el continente, y esta requerido de ex-tradición, sin embargo campa a sus anchas por el imperio.

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