Décimo Aniversario de la Carta Democrática Interamericana

Infolatam
Costa Rica, 8 septiembre 2011
Por Daniel Zovatto

Este 11 de septiembre se conmemora el décimo aniversario de la Carta Democrática Interamericana (CDI), suscrita en Lima, Perú, durante una Asamblea General Extraordinaria de la OEA, en la cual los cancilleres de los 34 países miembros aprobaron por unanimidad este instrumento regional clave para la gobernabilidad democrática hemisférica. Por otro lado, ese mismo día de 2001, Estados Unidos sufría el perverso ataque terrorista perpetrado por Al Qaeda.

El propósito principal de la CDI es fortalecer y preservar las instituciones democráticas de las naciones de nuestro continente, acogiendo una definición amplia y una visión integral de la democracia que trasciende el concepto de democracia electoral. Como bien ha dicho el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, la Carta no sólo constituye un derrotero político consensualmente aceptado sino también un compromiso de acción conjunta en defensa y promoción de la democracia. Su artículo 1 establece: “los pueblos de las Américas tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”.

Con el objetivo de evaluar su eficacia durante el último decenio, así como posibles reformas y ajustes dirigidas a su fortalecimiento y perfeccionamiento se llevó a cabo una reunión en Valparaíso, los días 3 y 4 de septiembre pasado, convocada por la OEA y el gobierno de Chile, a la cual tuve el honor de asistir en calidad de invitado especial. Se contó con la participación de 15 cancilleres de los países miembros y el secretario general de la OEA, el presidente Sebastián Piñera y personalidades del hemisferio, entre ellos el ex presidente César Gaviria, el presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Diego García Sayán, y el secretario general de IDEA Internacional, Vidar Helgesen.

El estado de la democracia

Entre los participantes hubo consenso en que la democracia atraviesa en nuestros días, con sus luces y sombras, su mejor momento y que hoy por hoy no existe alternativa a la misma. La institucionalidad democrática se ha visto fortalecida en estos diez años. En la actualidad, todos los gobiernos de la región han llegado al poder como resultado de procesos electorales libres y transparentes, sin cuestionamiento de los resultados. El sentir unánime de los participantes fue que la democracia en las Américas ha llegado para quedarse.

Sin embargo coincidieron, asimismo, en que persisten tendencias que debilitan la democracia, sobre todo los cambios en las reglas del juego democrático, los ataques a la independencia del poder judicial y los atentados contra la libertad de expresión y prensa. Además, que existen también nuevas amenazas, entre ellas la inseguridad, la desafección política y el populismo, que demandan la necesidad de ajustar la Carta de cara a la nueva realidad hemisférica.

Durante los debates existió amplio acuerdo en que el desafío de nuestros días pasa por construir democracias de mejor calidad, con ciudadanías activas e instituciones legítimas y representativas. Si lo que se desea es profundizar los procesos de consolidación democrática, resulta igualmente prioritario el mejoramiento de las condiciones sociales y mayores niveles de inclusión social. En el diálogo, los cancilleres y jefes de delegación hicieron referencia a la forma en que pueden enfrentarse los retos de la inclusión social en el contexto de la democracia y a los avances logrados en términos de representatividad y fortalecimiento de la gobernabilidad democrática. Al decir del canciller peruano, Rafael Roncagliolo: “Hemos pasado de la preocupación de una democracia electoral a la legítima preocupación por el funcionamiento de la democracia”.

Propuestas para su fortalecimiento

Los cancilleres y jefes de delegación coincidieron en que la Carta Democrática no necesita ser modificada, sino reforzada, y mejorada en su aplicación. El canciller argentino, Héctor Timmerman, fue enfático al señalar que: “no podemos reformar algo que no terminamos de cumplir [...]. Cuando se habla de una reforma de la Carta, no es la Carta lo que necesitamos modificar, es la actitud y la necesidad de que los Estados cumplamos con ella. Concentrémonos en fortalecer las instituciones para que la Carta sea cumplida”.

Desechada la opción de reformar la Carta, el debate giró en torno a cómo lograr su aplicación inteligente, creativa y eficaz. Los asistentes convinieron en que el caso del golpe de Estado en Honduras de 2009 evidenció la necesidad de dotar a la Carta, y también a la OEA, de mayores atribuciones en la prevención de rupturas o alteraciones graves de los sistemas democráticos. Hubo acuerdo asimismo respecto de la necesidad de mejorar su vigencia real, aumentar su eficacia y fortalecer su aplicación.

Durante los debates existió amplio acuerdo en que el desafío de nuestros días pasa por construir democracias de mejor calidad

Dentro de las diversas medidas sugeridas tendentes a su fortalecimiento y perfeccionamiento, Insulza solicitó que la Organización tenga mayor poder para fiscalizar la democracia en la región; señalando que “es necesario dotar a la OEA de mayor capacidad para acompañar a los gobiernos de la región en el proceso de transformar el derecho a la democracia en una realidad cotidiana de los ciudadanos”.

Dentro de esta línea de pensamiento propuso: 1) definir de manera más precisa cuáles son las situaciones que representan una ruptura o alteración del orden democrático; 2) aumentar las capacidades preventivas y de alerta temprana de la OEA, y 3) poner en marcha un sistema de seguimiento y evaluación entre pares (peer review) de los preceptos de la Carta. Canadá sugirió crear la figura de “relator especial sobre democracia”, quien apoyaría al secretario general y asistiría a los países miembros en el cumplimiento de la Carta. México, por su parte, planteó la realización de un “ejercicio de análisis de seguimiento”, el cual puede incluir visitas de comisiones especiales a los países miembros de la OEA, propuesta que recibió el apoyo de Chile y Perú y la oposición de Venezuela y Argentina.

Reflexión final: Si bien en los últimos años la CDI ha sido un instrumento clave para resolver de manera exitosa crisis internas en al menos seis oportunidades, también es cierto que la actual coyuntura política de la región impone la necesidad de avanzar en un proceso de actualización y perfeccionamiento de la Carta dirigido a garantizar su aplicación más oportuna y efectiva.

Particular atención debe ponerse al hecho de que, tal como lo prescribe el artículo 3 de la Carta, en la actualidad ya no basta con ser elegido democráticamente, sino también es necesario gobernar democráticamente. Como bien señaló William Burns, subsecretario de Estado de los Estados Unidos de América: “incluso los gobiernos elegidos democráticamente pueden amenazar la democracia si no respetan sus salvaguardas, sus instituciones, sus normas y sus valores”.

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Un comentario a “Décimo Aniversario de la Carta Democrática Interamericana”

  1. Décimo Aniversario de la Carta Democrática Interamericana | CIAPE: educación y tecnología dijo:

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