Había algo diferente en los festejos del 7 de Septiembre
Blog de Josias, Folha de Sao Paulo
Sao Paulo, 7 de septiembre de 2011
Por Josías de Souza
Suponga que una autoridad, acercándose a Dilma en la parada del 7 de Septiembre, quisiese llevar la conversa para distraer a la presidente.
Suponga que la autoridad no supiese como comenzar. Una salida sería indicar con la barbilla a la multitud al otro lado de la calle y preguntar:
- A parte de eso, señora presidente, ¿qué le parece la fiesta?
Había algo diferente en los festejos del Día de la Independencia. El desfile oficial subía la Esplanada, en sentido inverso al de la Plaza de los Tres Poderes.
En la otra vía, la “Marcha contra la Corrupción” iba rumbo a la plaza donde están los edificios del Congreso, la Corte Suprema y Planalto.
Convocada por las redes sociales de internet, la marcha comenzó tímida. A la altura de la Catedral de Brasilia, reunía como a 2 mil personas.
Poco a poco iban llegando los rezagados. De repente, personas que fueron a la calle para ver el desfile oficial se unieron a la marcha anticorrupción.
Al final, estimó la Policia Militar de Brasilia, el grupo que pedía fin al latrocinio reunía cerca de 25 mil personas.
Ajena a la programación paralela, Dilma compartía una parte del palco con sus familiares. Parecía divertirse con su nieto Gabriel, en el regazo de su hija Paula.
Gabriel y la gente de la marcha , eso era lo que había diferente en esta fiesta brasileña de la Independencia.
En la cara del nieto de Dilma, la inocencia de un brasileño indefenso. En la cara de los manifestantes, la impaciencia de los brasileños en busca de legítima defensa.
Para alguna sirvió el lero-lero higienizador de Dilma. La limpieza no fue hecha. Pero el vaivén expuso la suciedad que las alfombras ya no pueden esconder.
Al librar el cuello de Jacqueline Roriz (PMN-DF) de la guillotina, la Cámara ayudó a encender la mecha.
“Su absolución fue el detonante para esta marcha”, dice el estudiante Marcos Maia, 18, un casi homónimo del presidente de la Cámara, Marco Maia (PT-RS).
Armados de pancartas y consignas, los manifestantes se rebelaban contra toda la miel que escurre de los poderes podridos.
Hubo ataques al voto secreto en el Legislativo. Pancartas y cartones mencionaban el robo de los ministerios. Se apeló a la aplicación de la Ley de Ficha Limpia. Protestaron contra Ricardo Teixeira, el eterno presidente de la Confederación Brasileña de Futbol.
En medio de la multitud de jóvenes, algunas arrugas. Alzerina Salles Pereira, 66, jubilada, fue al asfalto vestida de negro. “Aquí en Brasil el dinero sobra para pocos, mientras muchos pasan hambre”, se quejó.
También presente, Ophir Cavalcante, el presidente de la OAB, construía una analogía del movimiento naciente con otros periodos históricos:
“Es una forma de decir qué país queremos, con moralidad y justicia. Es un grito que precisa ser oido…La clase media salió de casa y miró a la calle. Fue así con las “Diretas-Já y con el impeachment. Y así es como se empieza”.
Es difícil decir si el movimiento logrará las proporciones insinuadas por Ophir. Pero en un punto el mandamás de la OAB tiene razón: “Así es como se empieza”.
Quedó demostrado que, si quisieran, los patricios también pueden hacer de internet una plataforma de lanzamiento para una “Primavera Brasileña”.
Dependiendo de como reaccione, Dilma puede entregar a su nieto Gabriel un país con menos lodo. O no.































9 septiembre 2011 a las 04:24
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